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El poco considerado rol educativo de los videojuegos y su potencial en términos de aprendizaje Diversos estudios establecen que el ambiente lúdico permite un mejor desarrollo cognitivo 

El poco considerado rol educativo de los videojuegos y su potencial en términos de aprendizaje

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En las últimas décadas, el análisis en torno a la enseñanza de contenidos específicos a través de plataformas digitales, ha permitido determinar los beneficios que éstos brindan a quienes los utilizan a diario. Diversos investigadores atribuyen como primer aspecto formativo la adquisición de competencias distintivas del proceso de alfabetización digital, así como también la posibilidad de hablar una segunda lengua, el desarrollo de habilidades motrices y la capacidad de trabajar en equipo en situaciones colaborativas.


Tras los constantes cambios tecnológicos y la incesante renovación del mercado, los videojuegos se han transformado en protagonistas de la vida de más de un niño y adolescente. Asimismo, el juego como actividad recreativa, siempre se ha catalogado como una herramienta de expresión, creatividad y desarrollo personal.

En la actualidad, el consumo de aplicaciones recreativas a través de computadores, consolas y teléfonos móviles alcanza elevadas cifras, desde las que se determina que el primer acercamiento con algún dispositivo móvil se ejecuta por decisión exclusiva de los padres. Desde esta perspectiva, la investigación “¿Qué aprendo con los videojuegos?”, plantea que resulta imperante redimensionar el rol de éstas herramientas como elementos didácticos y educativos presentes en la vida de los más jóvenes.

Asimismo, los autores de dicho estudio, Francisco Revuelta y Jorge Guerra, señalan que se produce una notable pérdida de interés cuando los individuos se enfrentan a un software que es clasificado como educativo, es decir, con un fin estrictamente académico. Frente a ello, sostienen que “el verdadero potencial de los videojuegos está en cada uno de ellos, individualmente, sin importar el género o la temática”.

La académica de la Universidad de Concepción, Tabita Moreno, PhD en Comunicación, Retórica y Medios digitales, define este tipo de software como “una plataforma que permite al usuario jugar en un ambiente específico y con distintas posibilidades de interacción: con otras personas, con el ambiente, con la disposición de esos personajes y los elementos del juego propiamente tal”.

Dentro de esta línea, quien actualmente se encuentra trabajando en la investigación “Comunicación móvil y juventud”, repara en la importancia de considerar estas nuevas plataformas como métodos efectivos de aprendizaje, pues desde su perspectiva, generan una serie de estímulos trascendentales: “Los juegos proveen un ambiente enriquecido para el aprendizaje, debido a que aprovechan todos los medios: el audio, la animación y los elementos audiovisuales. Además de la interacción con otras personas, con otros jugadores. Esto, claramente, facilita el aprendizaje de contenidos específicos”.

Moreno, ejemplifica lo anterior a través de la adquisición de nuevos conocimientos en relación al aprendizaje de una segunda lengua. “En primer lugar existen muchos juegos que sólo están en versión anglo, es decir, que no tienen una versión en español e incluso si la tuvieran, los jóvenes y adolescentes prefieren el formato original. Entonces, leen las historias y las aprenden en inglés, lo que los obliga y motiva a buscar qué significa lo que están leyendo. Con el pasar del tiempo, adquieren un vocabulario a partir de las temáticas que les propone el juego y los elementos del mismo”.

Ante esto, añadió: “Un segundo elemento es que muchos de los juegos requieren interacción, pues se juegan en comunidad. Se establece un vínculo con otros niños que hablan otra lengua y finalmente, interactúan hablando inglés. Para esto, necesitan aprender formas gramaticales, enriquecer su vocabulario e involucrarse con un idioma que no es su lengua nativa. Además esto les permite tomar decisiones, trabajar en equipo y desarrollar habilidades sociales”.

Por otra parte, Francisca Barrera, profesora de inglés titulada de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, se muestra de acuerdo con las afirmaciones respecto al aumento de cierto vocabulario específico en el usuario, así como también con los beneficios que los videojuegos brindan en cuanto a pronunciación y familiarización con la lengua. “Me he dado cuenta que los juegos despiertan ciertos interés por el idioma, pues constantemente me están preguntando la traducción de algunas frases. Todas las teorías lingüísticas aseguran que el aprendizaje de otro idioma se da de una mejor forma si se pone en práctica o enseña desde pequeños”, dijo.

A pesar de esto, cuestiona el tipo de contenido al que acceden los niños que actualmente están jugando en dichas plataformas, ya que en más de una ocasión abordan violencia desmedida, temáticas que, desde el trabajo educativo de los padres, se deberían regular. “Es importante saber a lo que están accediendo los niños y jóvenes, las nuevas plataformas se deben explotar y utilizar en su amplia gama de posibilidades, sin embargo, su uso debe ser crítico y la madurez para tal acción, es fundamental”.

En relación a esto, la docente del plantel regional, Tabita Moreno, enfatiza: “Yo creo que siempre hay que cuestionar y estar atentos a cómo funciona, pero sí hay que estar abiertos a la utilización de estas tecnologías porque es parte del ambiente en el que nos desenvolvemos hoy, especialmente los más jóvenes, los adolescentes”.

Finalmente, puntualiza en la necesidad de realizar un proceso de alfabetización digital desde que el niño es pequeño, “desde que comienza a utilizar estos dispositivos para que no sólo les de uso sino que para que también aprenda a bien utilizarlos y conocer sus características. Entonces, eso implica educarlos para que saquen provecho de la tecnología, y que no se asocie a una actividad de ocio y se le atribuya el valor que realmente tiene y además, hagan un consumo crítico de los contenidos”.

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