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Cultura - El Mostrador

Muestra "Puntadas de resiliencia y denuncia social" en Museo de la Memoria

por 23 mayo, 2018

Muestra “Puntadas de resiliencia y denuncia social” en Museo de la Memoria
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Muestra Puntadas de resiliencia y denuncia social

  • En Museo de la Memoria, Hall Centro de Documentación Piso -2, Matucana 501. Metro Quinta Normal
  • Hasta el 8 de julio. Martes a Domingo de 10:00 a 19:00 hrs.
  • Entrada liberada.

El 16 de mayo se dio inicio a la muestra, “Arpilleras, Por la vida y sus derechos”, en el Museo de la Memoria. En ella se expone el trabajo de diez arpilleristas que representaron, los 30 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Esto como conmemoración de los 40 años de la convocatoria realizada por el Cardenal Raúl Silva Henríquez en 1978, a participar del “Año de los Derechos Humanos”, en tiempos que el país pasaba por una represora dictadura.

Entre las participantes, hay arpilleristas de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, mujeres que trabajaron en talleres a nivel poblacional en las capillas de Santiago y mujeres jóvenes que se dedican hoy al arte de la arpillera.

La arpillera es un material de aspecto áspero y grueso, empleado en la fabricación de sacos. De la mano de la folklorista Violeta Parra, el bordado sobre arpillera tomó fuerza como expresión artística y desde entonces en Chile muchas mujeres han plasmado en esta económica tela, valiosas y emotivas historias.

En el año 1974, la Vicaría de la Solidaridad, abrió el primer taller de arpilleras. Nació como una especie de terapia, de desahogo ante el enorme sufrimiento de un grupo de mujeres por no saber el paradero ni estado de sus familiares detenidos en dictadura. Cada hebra, cada punta, llevaba consigo dolor y sentimiento. Poco a poco, de ser una herramienta de terapia, el bordado en arpillera pasó a ser también un instrumento de denuncia y de apoyo económico. En ellas se contaban las vivencias diarias del pueblo: allanamientos, detenciones y violencia, como narra Laura Herrera:

“Cuando llegué a la Agrupación de Detenidos Desaparecidos, la importancia para mí de las arpilleras, fue el poder hacer la denuncia. Comenzamos haciendo 4 Álamos y los distintos centros de detención donde podían estar nuestros familiares. Narramos el encadenamiento, las huelgas y la pobreza después. Además de ser un acto de denuncia, nos ayudaba a tener un poco más de tranquilidad al poder entrar en conversación, porque éramos todas personas de distintos lados y no nos conocíamos, pero con un dolor común. Sirvió para hacer un encuentro entre nosotras”.

Victoria Díaz vivió una historia profundamente dolorosa. Su padre Víctor Díaz López, Subsecretario General del Partido Comunista, fue detenido en el año 1976. Victoria y su familia, nunca más lo volvieron a ver. Para palear un poco el dolor, Victoria se integró al grupo de arpilleristas de la Vicaría de la Solidaridad. “Al ir confeccionando este trabajo, que era narrar lo que se vivía, la lucha misma, plasmar el dolor, se fue generando al mismo tiempo una gran fraternidad entre nosotras.

Muchas veces con lágrimas se bordó esto, y lo que era un desahogo, fue adquiriendo otra connotación y se transformó en una herramienta de denuncia, aunque siempre con el dolor presente, siempre, porque no hemos encontrado a nuestros familiares. Tengo compañeras de la asociación de arpilleras, que ya murieron sin saber nunca nada, sin haber obtenido justicia”

En el año 2007 Victoria, abandonó este arte del bordado, al cerrar la Vicaría de la Solidaridad. “Ese año (2007) tuve entre comillas, con mi hermana, el privilegio que otras no han tenido de saber qué pasó con mi padre, cómo lo mataron; pero el cuerpo nunca lo vamos a encontrar, porque habría sido lanzado al mar. La incertidumbre que vivimos es lo peor, es como un duelo permanente. Y ahí está el tremendo daño de no haber podido cerrar. Con otras compañeras, vamos a veces a dejar una flor en el mar, porque dicen que en las costas del mar de San Antonio lo habrían lanzado de un helicóptero. Así que el 2007 hice una última arpillera por mi papá, narrando su vida, su pasión y muerte”.

Para la Fundación, haber participado de este proyecto implicó una gran responsabilidad. Creemos firmemente, en palabras de Isabel del Campo, Gerente de la Fundación, que “como país, no podemos dejar de cuestionarnos y de poner cada uno lo necesario para que la verdad sea posible y para que la defensa de los derechos humanos en todo momento sea un trabajo de cada uno y por su puesto del Estado”.

Pero además, habernos hecho parte del mismo, estuvo cargado de profunda emoción. Durante los meses de ejecución del taller vimos el reencuentro de algunas antiguas compañeras de bordado, la catarsis y sensibilidad del recuerdo y en cierto modo el perdón, como relata Isabel López, arpillerista: “Este trabajo, volver a hacer esto, para nosotros ha sido una oportunidad para perdonar muchas cosas que vivimos y que uno cree que las olvidó y no las ha olvidado, están ahí, entonces esto es para cerrar un ciclo en cierto modo”

El trabajo consistió en bordar los 30 Artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por lo que no sólo permitió el cierre de un ciclo, si no que abrirse a nuevos problemas y desafíos de la actualidad.

Por tanto, en el Museo de la Memoria, hasta el 8 de julio, podrán ver el maravilloso trabajo de estas artistas, estas mujeres llenas de fuerza, dolor, sentimiento, pasión y amor por lo que hacen.

Esta exposición, como bien dijo Francisco Estévez, nos habla de la memoria y los Derechos Humanos. Derechos que hubo que defender en los años de la dictadura y que hoy hay que seguir defendiendo. Las arpilleras no sólo tienen un sentimiento de ayer, también tienen un sentimiento de hoy, de presente, de actualidad, de urgencia en el tiempo que estamos viviendo.

Los invitamos a apreciar esta maravillosa exposición, ya que detrás de cada uno de esas obras, hay una mujer con una historia profunda y compleja. Los invitamos a empaparse de esa historia, tomar conciencia de los Derechos Humanos hoy y seguir trabajando para que estos sean respetados.

El Proyecto Tejiendo y Bordando Esperanzas: los 30 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en Arpilleras fue realizado por:

Comisión de la Cultura de la Asociación de ex trabajadores del Comité para la Paz y la Vicaría de la Solidaridad.

Fundación de Documentación y Archivo de la Vicaría de la Solidaridad.

Fundación Trabajo para un Hermano.

Financiado por:

Unidad Programa de Derechos Humanos de la Subsecretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.

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