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Cineasta chilena estrenará documental sobre refugiados en la Berlinale y Clermont-Ferrand

por 5 febrero, 2019

Cineasta chilena estrenará documental sobre refugiados en la Berlinale y Clermont-Ferrand
La cineasta chilena Violeta Paus (31) estrenará el cortometraje documental “City Plaza Hotel” –codirigido junto con la realizadora alemana-argentina Anna Paula Hönig– en la nueva edición de Clermont-Ferrand, el festival de cortometrajes más importante del mundo. Además, formará parte de la sección Generation Kplus en el próximo Festival Internacional de Cine de Berlín. La cinta es un sutil e inquietante trabajo sobre una niña afgana refugiada en Grecia.
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El documental City Plaza Hotel es una mirada honesta y lúcida al desarraigo. El cortometraje sigue a una niña afgana de 12 años llamada Zhenos Persad que está transitando de la infancia a la adolescencia.

Vive con sus hermanas en el Hotel City Plaza, dirigido por refugiados en el centro de Atenas. Ella escapó junto con su familia del conflicto armado en Afganistán. Se encuentran muy lejos de su hogar, enfrentados a un futuro incierto.

Paus y Hönig entran a su mundo con una cámara inquieta. Recrean atmósferas y emociones e  incluso replican los sueños de la protagonista, marcados por la crueldad de la guerra.

Situación de migrantes en Grecia

Paus nació en Santiago en 1987, estudió Cine en Buenos Aires y Artes Visuales en Chile. Filmó su primer documental, Ajawaska, fragmentos de un viaje a las alturas en los Andes peruanos.

En Francia realizó la instalación multimedia Sin panteón. Actualmente trabaja en Siluetas de agua, un proyecto sobre contaminación de aguas dulces en Chile.

La idea de City Plaza Hotel nació cuando ella vivía en París.

“Mi compañero de piso era un español que realizó trabajo voluntario en Grecia con los refugiados”, cuenta la directora. “Él fue el primero que me habló de un hotel ocupado por refugiados, que durante la crisis griega quebró: el City Plaza Hotel”, explica la artista.

“Este lugar ‘ocupa’ tiene la particularidad de que es autogestionado por los mismos inmigrantes, no por ONG o proyectos caritativos. En él conviven nacionalidades muy diversas como la siria, iraní, pakistaní, kurdistaní, iraquí y afgana, entre otros”, añade.

City Plaza Hotel

La directora explica sobre el hotel que “[v]ivir en este lugar es mejor que estar en carpas en los campos de refugiados, en donde están expuestos a la violencia física y psicológica”.

“El hotel está siempre fully booked por la alta demanda. En el lugar se debe cumplir con los deberes colectivos, limpiar y cocinar para todos. Las personas que no cumplan con estas normas deben dejar su pieza a otros refugiados”, relata.

“Sin embargo, en el City Plaza Hotel siempre está el riesgo que sea evacuado por la policía. El hotel, que parecía un lugar de esperanza, en realidad era un parche y no un lugar donde rehacer la vida. La gente ahí no estaba para vivir, ya que Grecia es un pasaje, un limbo para llegar a otros países”.

“En nuestra película el horror está muy presente”

Las cineastas y su equipo se instalaron en el hotel durante un mes. Ahí conocieron a Zhenos.

“Vivía junto a sus padres y sus tres hermanos menores en una de las piezas del hotel. Cuando llegamos, ellos llevaban más de seis meses a la espera de tener papeles para poder ir a vivir a un país en el norte de Europa, pero hasta el día de hoy (un año y medio después) siguen viviendo en el mismo limbo”.

Paus agrega: “En nuestra película el horror está muy presente, pero siempre fuera de campo, en este film se busca mostrar el lado más humano de la situación, porque antes de ser refugiados y de volverse ‘migrantes’ tenían una vida e ideas sobre el mundo, gente con sueños, angustias y aspiraciones, como todos. Es ahí donde queríamos aproximarnos, a recordar la humanidad detrás de esta situación”, explica.

Al hablar sobre la pequeña protagonista de City Plaza Hotel, la directora señala: “Zhenos, nuestra protagonista, es afgana, pero ella podría haber sido de cualquier nacionalidad. Le dimos mucha importancia a ser sutiles con la imagen, a convertir la obra en un objeto sensible a través de los planos, los colores y las texturas para que se transmitieran las emociones que estábamos sintiendo en el momento que decidimos embarcarnos en este proyecto”.

Cambios y sueños de Zhenos

Para Paus, el encuentro con Zhenos fue de “amor a primera vista”.

“Ella tenía en ese momento 12 años y estaba viviendo todas las contradicciones de dejar de ser una niña para volverse adulta en tanto que refugiada. La decisión fue crear una verdadera comunicación con ella, enfocarnos en ella. A diferencia de otras niñas, ella era mucho más madura y, al mismo tiempo, tímida. Zhenos se hacía cargo de sus hermanitos y también traducía a sus padres para cuando había que comunicarse en inglés, ya que ella aprendía muy rápido.

En ella queríamos mostrar su cambio de cuerpo, su mundo interno, sus pesadillas, sus ganas de estar sola en un lugar hacinado como la pieza de hotel y a cargo de sus hermanos. A Zhenos la observábamos y la filmábamos en este espacio que se volvía muy opresivo, pero que al mismo tiempo tenía momentos de juego y de simpleza. Zhenos tiene sueños como todas las niñas: le gusta la música, hablar con sus amigas y quiere de adulta ser profesora de matemáticas”.

“El tema de las migraciones nos tocaba de cerca”

Violeta Paus estaba de vacaciones en Grecia al momento del clímax de la crisis de refugiados. De regreso en París, donde vivía, comenzó a ver familias viviendo en la calle.

“Junto con mi gran amiga y corealizadora Anna Paula nos sentíamos muy afectadas por cómo se trataba el tema de los refugiados, se hablaba de ‘enfermedades’ y ‘violencia’ que llegaban a Europa junto con los inmigrantes, todo eso me parecía surrealista. Recuerdo que hicimos una analogía a los zombis: el terror que se difundió en los medios que mostraban una ‘ola de refugiados’ como una invasión. Todo eso nos parecía alejado de la realidad, absurdo”, dice.

“Yo soy chilena y Anna es alemana-argentina, la migración la vimos en nuestros cercanos por las dictaduras de América Latina, entonces el tema de las migraciones, fuera cual fuera, nos tocaba de cerca. Así fue como empezamos a pensar una película que fuera más humana. Yo siempre había hecho documentales y Anna siempre había hecho ficción, entonces era una mezcla muy interesante de unir nuestros conocimientos y experiencias en este nuevo desafío, aprendiendo de la otra. Por otro lado, nunca hubo dudas de que la protagonista tenía que ser una niña”, reflexiona Paus.

Mujeres delante y detrás de las cámaras

Para las directoras, fue un proceso natural abordar el tema desde las vivencias de una niña migrante.

“Hay que pensar que somos dos mujeres directoras y nos parecía natural filmar una mujer y reflexionar sobre la manera de representar a las mujeres sin victimizarlas, como hacían los medios. Hablamos con un productor francés, escribimos el guión y nos fuimos las dos para Grecia, solo acompañadas por un camarógrafo”.

“La película se grabó toda en farsi [persa], una lengua que ninguno de nosotros habla”, agrega la cineasta. “Fue muy interesante hacer las traducciones y descubrir los diálogos”.

Para ella, es importante visibilizar el conflicto a través de una historia íntima.

“Queríamos buscar maneras de comprender el mundo a través de los ojos de una niña volviéndose mujer. El arte puede darnos una visión más humana de las cosas y conectarnos con el amor. Me gustaría que este film permita al espectador sentir de una manera más íntima y, al mismo tiempo, que sea más natural relacionarse con el tema de los inmigrantes, producir ideas que permitan cambiar y sensibilizar sin reproducir los sistemas reaccionarios. Esa es una de las herramientas del cine: mostrar otras realidades, acercar mundos a una pantalla, buscar apaciguar los prejuicios de lo desconocido”.

Las realizadoras pretenden que el cortometraje logre que Zhenos, quien actualmente vive en Bremen, se reencuentre con sus padres, quienes siguen en Grecia.

“El hecho de que el film se presente en estos dos festivales tan importantes le dará mucha visibilidad al caso”, destaca. “Estamos en contacto con abogados de Bremen, ya que justo el hecho de que el festival sea en Berlín nos acerca un poco al asunto mismo”.

 

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