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Obra "2118. Tragedia futurista": la paradoja del abuelo

por 11 abril, 2019

Obra
La Patogallina ha cumplido veinte años y decidió celebrarlos con un viaje a través del tiempo, estrenando "2118 Tragedia Futurista" en Matucana 100.  Como justiciera de la historia de Chile, nos propone visitar momentos claves de nuestro pasado, desafiando hasta la paradoja del abuelo de la cual hablan los físicos.
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En su primera obra de ciencia ficción ambientada en un posible Chile del año 2118, Ana, la protagonista es una aguerrida militante anarco feminista al servicio de su gobierno popular, el cual está asediado otra vez por los poderosos de siempre. Ella debe alzar vuelo por un agujero de gusano, para cumplir misiones en ocho momentos de la historia nacional y así modificar la tragedia de su presente.

Para la ciencia actual la marcha atrás no es posible, pues impera la “paradoja del abuelo”. Si una persona viaja y mata a su abuelo, antes de que éste engendre a su padre con la abuela, entonces no existirán ni el padre ni el viajero. Al no existir, el viajero no hay travesía, con ello el abuelo entonces no es asesinado. Ahí se complica todo: Si no matan al abuelo, el pasajero del ayer sí es concebido. De nuevo, al ser concebido viajará para matar a su abuelo, con lo cual otra vez no es concebido y así indefinidamente hasta la sinrazón.

Esta distopía dirigida artísticamente por Martín Erazo permite al colectivo exponer una tesis histórica, valiéndose de muchos efectos ópticos, muñecos articulados y una banda sonora en vivo de gran calidad. La escenografía ágil y moderna, está al servicio de los constantes traslados pretéritos realizados por la elegida.

Con estéticas pertenecientes al cómic y al cine, Erazo junto a la dramaturga Carla Zúñiga, consiguen trabajar con el colectivo un número importante de máscaras y coreografías de combates cuerpo a cuerpo fruto de la asesoría de Christian Farías.

Esta co producción del colectivo con el Centro Matucana 100 es una ambiciosa apuesta y auto exige, a esta consolidada compañía, hacia nuevos horizontes de realización teatral.  

La vengadora visita a ocho personajes de la historia chilena, responsables, según los científicos del futuro, de una endémica cadena de opresión, genocidio y conservadurismo desde la colonia hasta nuestros días.

La tesis es simple, si Ana logra eliminar físicamente a Pedro de Valdivia, a un inquisidor de la colonia, a Diego Portales, a un soldado del 79 que entra a Lima violando mujeres, al genocida de indios onas Julius Popper, al Arturo Alessandri del año 1938, al dueño golpista de El Mercurio Agustín Edwards y a Lucía Hiriart de Pinochet, se podrá evitar el derrocamiento de la primera presidenta anarco-feminista de la historia criolla futura.

Tal vez uno de los primeros escritores que trabajó esta idea de viajar al ya ocurrido fue Mark Twain en su novela “El forastero misterioso”, donde reflexiona con el infinito de posibilidades existenciales a ocurrir, si se interviene con acción u omisión.

Para la ciencia actual la marcha atrás no es posible, pues impera la “paradoja del abuelo”. Si una persona viaja y mata a su abuelo, antes de que éste engendre a su padre con la abuela, entonces no existirán ni el padre ni el viajero. Al no existir, el viajero no hay travesía, con ello el abuelo entonces no es asesinado. Ahí se complica todo: Si no matan al abuelo, el pasajero del ayer sí es concebido. De nuevo, al ser concebido viajará para matar a su abuelo, con lo cual otra vez no es concebido y así indefinidamente hasta la sinrazón.

Una variación del anterior contrasentido es lo mismo, pero con Hitler: Si se viaja y se le asesina, entonces no tendremos Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, de lograrse, no se poseería la noción de la utilidad de evitar esa guerra en un presente. Otro enredo.

Si Ana mata a estos 8 símbolos de la desgracia histórica del pueblo chileno, es muy probable que surja la incoherencia descrita. Según Einstein + Hawking sí se puede, en teoría, viajar al futuro. Empero, retroceder el calendario años o centurias para enmendar tragedias, sería un sinfín de efectos colaterales.

¿Y si Augusto Pinochet hubiera seguido a su corazón enamorado tras esa pianista en Ecuador, divorciándose de Lucía, podríamos haber evitado el golpe del 73? Arturo Alessandri, en el periodo 1915-30, se rebeló a la república parlamentaria, culpable de matanzas obreras. Salvador Allende murió incomprensiblemente defendiendo la constitución de 1925, dictada por ese Alessandri.

La historia es más compleja. Si no era Pedro de Valdivia, otros habrían invadido esta tierra agreste, por cuanto para los hispanos de esa época, Chile era una carretera rumbo a la Antártica, donde se encontraba el paraíso terrenal, explicado por Dante en su Divina Comedia. Y esa idea hoy absurda, los volvía unos majaretas en esos días.

El orden mundial del trabajo del siglo XIX habría, de todas formas, exterminado a los onas y no dependía sólo de la maldad abismante de un carnicero como Julius Popper. ¿No habrá sido más determinante el imperio británico en la guerra del Pacífico, que los presidentes de un país tan menor como el nuestro en 1879?

En suma, sigan a las ideas y no a las personas.

Además, ya debemos vivir con otra singularidad espacio-temporal en este país: Si usted viaja 3 mil interminables kms de Santiago a Punta Arenas (fin del mundo), al bajar constatará cómo, a pesar de la sideral distancia, se encontrará con los mismos giles hablando las mimas tonteras. Chile es un pasillo demasiado largo.

Ana lucha hasta el final para lograr su misión y constata lo ardua de esta tarea. Tal vez la causa resida no sólo en la rareza del abuelo, sino también en la incongruencia dictada por el físico chileno Nicanor Parra desde la Ley de la Antipoesía y que dice así: “Independiente del modelo / los de arriba se sientan en los de abajo”.

"2118. Tragedia futurista"

Matucana 100, Teatro Principal

Del jueves 4 al domingo 28 de abril. Miércoles a sábado, 20:30; domingo, 19:30 hrs.

$6.000 preferencial. $4.000 general. $3.000 platea alta. $3.000 estudiantes, 3ra edad y miércoles y jueves popular.

80 minutos.

+14.

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