Recortes ambientales: Hacienda propone eliminar programas clave de gestión territorial y preventiva
La propuesta de ajuste fiscal impulsada por el Ministerio de Hacienda, encabezado por el ministro Jorge Quiroz, incluye la descontinuación de programas del Ministerio del Medio Ambiente que, aunque de bajo monto relativo, cumplen funciones críticas en la gestión ambiental del país. La medida forma parte de las instrucciones de formulación presupuestaria 2027, que apuntan a reducir programas y reordenar el gasto público bajo un nuevo criterio de eficiencia .
En concreto, el informe técnico propone eliminar cinco programas ambientales, que en conjunto suman cerca de $1.305 millones:
- Conservación de Especies (ID 125334) → $417.762.740
- Sistema Nacional de Certificación Ambiental de Escuelas, SNCAE (ID 81283) → $463.646.640
- Gestión para la Conservación de Humedales (ID 138830) → $258.667.790
- Recuperación de Suelos con Potencial Presencia de Contaminantes (ID 138809) → $145.449.430
- Fortalecimiento de la fiscalización de ruidos con municipios (ID 125317) → $19.843.490
Aunque estos montos son acotados dentro del presupuesto total, los programas tienen un rol directo en la gestión ambiental territorial.
Impacto en biodiversidad, agua y salud ambiental
El programa de Conservación de Especies ($417 millones) es uno de los principales instrumentos para la protección de biodiversidad, incluyendo especies amenazadas y ecosistemas frágiles. Su eliminación reduce la capacidad del Estado para intervenir en procesos de degradación ambiental.
En paralelo, la Gestión para la Conservación de Humedales ($258 millones) cumple un rol clave en la protección de estos ecosistemas, que funcionan como reguladores hídricos, barreras frente a inundaciones y reservorios de biodiversidad. Su descontinuación ocurre en un contexto de creciente presión urbana y cambio climático.
A esto se suma el programa de Recuperación de Suelos Contaminados ($145 millones), vinculado directamente a territorios con pasivos ambientales. Su eliminación implica menos herramientas para enfrentar contaminación histórica en zonas industriales, con efectos en salud pública y calidad de vida.
Educación ambiental y gestión local
Uno de los recortes más relevantes en términos estructurales es el del SNCAE ($463 millones), el sistema que certifica a establecimientos educacionales en gestión ambiental. Se trata de una política de largo plazo que instala capacidades en comunidades escolares y territorios.
También se elimina el programa de fiscalización de ruidos con municipios ($19 millones), una herramienta concreta para abordar contaminación acústica en zonas urbanas. Su salida reduce la capacidad de los gobiernos locales para enfrentar este tipo de conflictos.
Ajuste fiscal y redefinición del rol del Estado
La eliminación de estos programas se enmarca en una estrategia más amplia de Hacienda que busca contener el gasto y focalizar recursos en funciones consideradas esenciales. El documento oficial señala la necesidad de ajustar el gasto corriente y mejorar la eficiencia del Estado .
Sin embargo, en el caso ambiental, el ajuste se concentra en programas de carácter preventivo, educativo y territorial. Es decir, en aquellas áreas que operan antes de que los problemas escalen a conflictos mayores o a daños irreversibles.
Una señal en medio de la agenda de crecimiento
Estos recortes coinciden con una agenda económica que promueve la inversión y la simplificación regulatoria. En ese contexto, la reducción de programas ambientales plantea una tensión: mientras se busca dinamizar la economía, se debilitan herramientas que permiten anticipar y gestionar sus impactos.
El resultado es un cambio en el equilibrio del sistema ambiental: menos recursos para la prevención y la gestión local, en un escenario donde la presión sobre ecosistemas y comunidades sigue en aumento.
Más allá del monto —cercano a los $1.300 millones—, el foco del ajuste revela una redefinición del rol del Estado en materia ambiental, con menor presencia en el territorio.