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Película "Her": Joaquin Phoenix y la fragilidad de los vínculos humanos

por 11 octubre, 2019

Película
La satisfacción de estar solo es una ilusión creada por la industria del entretenimiento, de la mano con las nuevas tecnologías. Esto es lo que sucede en Her, incluso, la película va un paso más allá. Theodore – interpretado por Joaquin Phoenix -, comienza un vínculo amoroso con un sistema operativo inteligente llamado Samantha - interpretada por Scarlett Johansson -, luego de haber fracasado en otra relación con una mujer de carne y hueso. Esto podría entenderse como un escape de la realidad por parte del protagonista. Pero la relación entre Theodor y Samantha tampoco es sencilla, también tienen sus problemas de comunicación y malos entendidos. Este es el otro paso del reemplazo de lo real por parte de lo virtual.
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El nombre de Joaquin Phoenix se ha repetido en los medios de crítica especializada y de cultura. Su representación como del guasón en la película The Joker, estrenada hace unos días, podría igualar y llegar a ser tan memorable como la realizada por el difunto Heath Ledger en Batman: The Dark Knight. Esto por la calidad de actor que es Joaquin Phoenix, que también ha sido recordado por su magnífica interpretación en Gladiador (2000) y representando la vida del cantante Johnny Cash en Walk The Line (2005). Además de esto, ha interpretado diversos roles menores y secundarios en una larga lista de películas y también fue la voz relatora del documental Earthlings (2005), donde denuncia la industria cárnica.

El éxito de la película "Her", está en el retratar la crisis de nuestros tiempos: la fragilidad de los vínculos humanos. Zygmunt Bauman, el intelectual judío que vivió en el agitado siglo XX; antes de morir, logró analizar y conceptualizar nuestra sociedad moderna. Él escribió acerca de la modernidad líquida, fenómeno de nuestros tiempos, donde lo absoluto y sólido de las cosas y de la geografía desaparecía y permanecía de forma inestable.

Pero poco se ha hablado de su trabajo como protagonista en Her, film del año 2013 dirigida por Spike Jonze. Esto porque, tras tres meses de estar en los cines, la producción apenas logró recaudar el doble de su presupuesto: 47,3 millones de dólares. En cambio, sólo en Estados Unidos, The Joker ha recaudado 105 millones de dólares en menos de una semana, según el sitio especializado Box Office Mojo. Una experiencia similar había vivido Spike Jonze, que en 2009 realizó Donde viven los monstruos, película que increíblemente recaudó lo mismo que costó su producción: 100 millones de dólares.

¿Por qué debemos rescatar este hito cinematográfico en la carrera de Joaquin Phoenix? Porque la película, a pesar de no convertirse en un éxito de taquilla, logró ser nominada a ganadora de varios premios. En el sitio Rotten Tomatoes, recibió una muy buena calificación por parte de la crítica especializada y también fue aprobada la audiencia.  Fue premiada en la categoría de mejor guión original por más de 14 diferentes asociaciones de crítica especializada, incluyendo la Academy Awards. Además de recibir premios al Mejor Director, Actor Secundario, y Música.

La fragilidad de los vínculos humanos

El éxito de la película Her, está en el retratar la crisis de nuestros tiempos: la fragilidad de los vínculos humanos. Zygmunt Bauman, el intelectual judío que vivió en el agitado siglo XX; antes de morir, logró analizar y conceptualizar nuestra sociedad moderna. Él escribió acerca de la modernidad líquida, fenómeno de nuestros tiempos, donde lo absoluto y sólido de las cosas y de la geografía desaparecía y permanecía de forma inestable. Esto afectaba también a las relaciones humanas, las que se diluían ya que el ser humano moderno busca los beneficios del otro, huyendo cuando el otro acarrea momentos incomodos. Esto lo definió como amor líquido, relaciones inconstantes y frágiles. Esto es lo que también retrata Spike Jonze en su película.

La industria de la tecnología y del entretenimiento han aprovechado esta crisis, llenando el vacío que dejaron las relaciones humanas. Si alguien se siente acongojado y deprimido, puede acudir a un doctor, o a un libro de autoayuda. Si te sientes solo o aburrido, puedes ver una película, escuchar música, o leer un buen libro, para sentirte comprendido. Si deseas satisfacerte sexualmente, puedes acudir a la pornografía al alcance de un click. Incluso, ya se han desarrollado productos para reemplazar el afecto amoroso de otra persona. En Japón están las rabu duru, o Love Dolls, que en contraste de las Sex Dolls, tienen un diseño humano bastante realista, para poder salir con ella, pasear y tener una relación amorosa con ella.

Eliminar lo negativo de las relaciones

La crisis que provoca esta enorme industria de la satisfacción personal, es que me ofrecen lo positivo que ofrecen las relaciones humanas, negando “lo negativo” o molesto que conlleva el relacionarse con alguien. No tenemos que acomodarnos a la forma que prefiere el otro, no tenemos que hacer lo que el otro desea y que a mí no me agrada. Incluso, las redes sociales me permiten contactarme y relacionarme con los otros en medida de lo que yo deseo. Puedo bloquear y desaparecer a los que no me agradan, o que no piensan como yo, e incluso puede poner en pausa a mis amigos, dejar de hablar con ellos y hablar con ellos cuando a mí me venga en gana.

La satisfacción de estar solo es una ilusión creada por la industria del entretenimiento, de la mano con las nuevas tecnologías. Esto es lo que sucede en Her, incluso, la película va un paso más allá. Theodore – interpretado por Joaquin Phoenix -, comienza un vínculo amoroso con un sistema operativo inteligente llamado Samantha - interpretada por Scarlett Johansson -, luego de haber fracasado en otra relación con una mujer de carne y hueso. Esto podría entenderse como un escape de la realidad por parte del protagonista. Pero la relación entre Theodor y Samantha tampoco es sencilla, también tienen sus problemas de comunicación y malos entendidos. Este es el otro paso del reemplazo de lo real por parte de lo virtual.

En la legendaria trilogía de los hermanos Wachowskis, las máquinas habían conquistado el mundo y habían elaborado una Matrix para mantener a los humanos encerrados y haciéndoles creer que vivían libres. Una de las tesis de la Matrix, era que debía ser imperfecta, ya que los humanos no lograban aceptar una realidad idílica, rápidamente sospechaban la falsedad de la utopía. Algo similar se plantea en este film. A pesar de toda la comodidad y la tecnología, el ser humano no puede aceptar una relación perfecta, naturalmente sospecharan y buscarán una relación auténtica, con los problemas cotidianos que conlleva el relacionarse con otros seres humanos. Este sería el siguiente paso a la perfección por parte de la tecnología: volverse imperfecta.

Alex Fajardo Cisternas. Periodista – Universidad de Playa Ancha

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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