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Gladys González, la poeta que divide al Consejo del Libro y pone en curso de colisión al Ministerio de las Culturas CULTURA

Gladys González, la poeta que divide al Consejo del Libro y pone en curso de colisión al Ministerio de las Culturas

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Marco Fajardo Caballero
Por : Marco Fajardo Caballero Periodista de ciencia, cultura y medio ambiente de El Mostrador
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En junio, el equipo del Fondo del Libro de la entidad denunció malos tratos en una extensa misiva dirigida a la Subsecretaría de las Culturas y las Artes. González está con licencia médica y los funcionarios esperan su remoción. «La situación se ha vuelto insostenible», indica la carta. Mientras unos acusan un «carácter conflictivo», otros sostienen que hay un problema político, ya que la funcionaria habría intentado instalar nuevos criterios en el organismo. Desde la señalada subsecretaría explicaron que están al tanto de la situación de la secretaría ejecutiva del libro y se encuentran abordándola de acuerdo a sus procedimientos internos.


Una grave crisis atraviesa actualmente el Fondo del Libro y la Lectura, dependiente del Ministerio de las Culturas que dirige Julieta Brodsky.

El 23 de junio pasado, el equipo del Fondo hizo llegar una misiva de dos páginas a Andrea Gutiérrez, subsecretaria de las Culturas y las Artes, donde se denunciaban malos tratos de la jefa del equipo, Gladys González.

Entre otros puntos, la acusan de un «trato hostil» con algunos miembros del equipo, y que tras realizar acusaciones de «acoso» y «obstruccionismo» habría desvalorizado la trayectoria de otros y anunciado despidos.

«La situación se ha vuelto insostenible», indica la carta, junto con señalar que la funcionaria tomó una licencia médica de la cual aún no regresa, en circunstancias que apenas lleva algunas semanas en el cargo.

«Consideramos que los hechos descritos en esta carta son de mayor gravedad, absolutamente inéditos en esta sección, por lo que quisiéramos que la autoridad tome las medidas que considere pertinentes», concluye la misiva, que lleva la firma de los 20 miembros del equipo.

La situación es difícil y sin duda hay un quiebre, advierte un miembro del Consejo Nacional del Libro y la Lectura que prefiere mantener el anonimato. Otro, el escritor Jorge Calvo, representante hasta junio de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH) ante el Consejo,  admite que hay «curso de colisión».

El hermetismo es total. Una de las firmantes de la carta, contactada por este medio, se negó a hablar, igual que la dirigencia de la Asociación Nacional de Funcionarios/as de la Subsecretaría de las Culturas y las Artes (Anfucultura Nacional). Los dirigentes están «están a la espera de que las autoridades tomen las medidas», en palabras de una fuente de la entidad.

Trayectoria

Gladys González (1981) es una conocida poeta, gestora y editora. Es creadora de la editorial Libros del Cardo y, tras mudarse a Valparaíso, creó en 2017 la Feria Internacional del Libro de Valparaíso (FILVA).

Premio Pablo Neruda de Poesía Joven 2019, ha publicado los poemarios Papelitos (2002), Gran Avenida (2005), Aire Quemado (2009), Hospicio (2011), Calamina (2014), Bitácora (2018) y Navaja (2019).

A nivel académico, es profesora de Castellano, diplomada en Literatura Infantil y doctora en Filología. Junto a Valentina Osses es además cocreadora de la Red Feminista del Libro.

De hecho, su editorial se define como una «con enfoque latinoamericano, feminista y de género que pretende visibilizar a autoras y autores que están fuera del canon o de las redes de distribución trasnacionales».

Designación

En el Fondo, González llegó a reemplazar a Pedro Maino. Según una fuente del mundo literario, en su nombramiento pesó el hecho de «ser mujer», «feminista» y «venir de regiones», por su labor en el puerto, a pesar de que es nacida en Santiago.

Según otra fuente, al momento de nombrarla las autoridades ignoraron o pasaron por alto que González ya había tenido problemas por su «carácter conflictivo» en el mundillo literario.

Por ejemplo, con la feria en Valparaíso, al ubicarla en las mismas fechas que otros eventos similares, en un mercado pequeño de pocas ventas, que incluso afectó a librerías del propio puerto. O su salida de la Cooperativa de la Furia para ingresar a la Asociación de Editores de Chile. De hecho, fue en un chat de WhatsApp de la Asociación donde se habría enterado de la carta en su contra.

Para otra conocedora del ambiente, el equipo del Fondo existente es profesional y está bien consolidado, tras varios años de labor pasando por diversos gobiernos. Incluso, señala que el propio Maino fue nombrado en su cargo por el Gobierno de Piñera pese a ser de izquierda, gracias a sus redes en la cota mil, pero sobre todo por su buen trabajo.

La defensa

La situación del Fondo fue denunciada a fines de junio en las redes sociales por el escritor Gonzalo León, afincado en Buenos Aires, quien defendió la labor de González.

A él la misiva le pareció «gravísima, porque si bien entre los derechos de los trabajadores están los reclamos en las condiciones de trabajo, esta carta y el tono superan largamente este tipo de reclamos», escribió León en Facebook.

«Decir que hubo de parte de la nueva secretaria del Consejo Nacional del Libro, Gladys González, ‘instrucciones de trabajo confusas, cambios de trato y ánimo repentinos’ está a un paso de decir que la superior está loca, y de hecho yo creo que lo dice. ¿Confusión, cambios de ánimo repentinos? Hay que tener cuidado porque estamos a un tris de decir que esta mujer está loca», denunció León.

«Las palabras no son inocentes, y de seguro esta carta, antes de salir pasó por varias manos, puesto que lo que queda en el subtexto es adrede, cosa que complementa con la reiteración en dos partes de la carta de que hubo una funcionaria que pidió licencia médica por estrés».

A su juicio, González quiere hacer cambios en un Consejo que funciona mal, según León, «o mejor dicho funciona para algunos pocos, pero dudo que esté en sintonía de un país con una nueva Constitución».

«El Consejo del Libro funciona con una lógica de los 90 aggiornada en muchos aspectos, pero con pocos delineamientos propios, es una institución que reparte fondos y ahí queda. Ya con solo ese hecho bastaría para modificarla. Porque hay gente que vive de los fondos, hay editoriales que viven de los fondos, y eso es inaceptable. Que una institución estatal preserve ese modo de funcionar le hace un flaco favor a la industria editorial y al libro chileno», indicó.

Un problema político

Otro que la defendió fue el escritor Jorge Calvo, representante hasta junio de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH) ante el Consejo del Libro.

A su juicio, en el Consejo lo que hay es un problema político, ya que los funcionarios en su labor poseen un criterio de «mercado». «Por ejemplo, si tienen que decidir quién puede ir invitado a una feria, siempre se inclinan por aquel que saben que va a vender, no por la importancia cultural que tiene en el país».

Este criterio, en su opinión, «entró en colisión con la nueva persona a cargo, que es Gladys González, porque ella también ha tenido roces por estos criterios, y según entiendo al staff estable esto le incomodó. Ellos esperan seguir con su criterio establecido, independiente de quien sea la autoridad gubernamental de turno. Si el Gobierno quiere tener una política que tome distancia de lo que se ha hecho hasta ahora, va a tener que reformular cómo trabaja esa gente (…). Los autores se la carta se sienten no escuchados, pero solo se sentirán escuchados si acogen lo que ellos dicen».

Para Calvo, González fue designada «por estar en mejor sintonía con el criterio de la ministra (Brodsky) que con el criterio del Consejo que ya lleva cuatro, cinco años. Es el mismo grupo que viene de la época de (Sebastián) Piñera». A su parecer, si bien su antecesor Maino era «bastante ecuánime», trabajaba en función del criterio «comercial» que critica.

«Procedimientos internos»

La propia González fue contactada por este medio. Sin embargo, señaló que no respondería para respetar el conducto administrativo.

El ministerio, en tanto, expresó que las secretarias ejecutivas se definen en función de la experiencia profesional, trayectoria y el trabajo sectorial con sus respectivas áreas.

Desde la Subsecretaría de las Culturas explicaron que están al tanto de la situación de la secretaría ejecutiva del libro y se encuentran abordándola de acuerdo a sus procedimientos internos.

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