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Homenaje a embajadas que salvaron vidas de perseguidos en dictadura CULTURA

Homenaje a embajadas que salvaron vidas de perseguidos en dictadura

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En forma particular reconoció los riesgos personales que aceptaron correr funcionarios como el fallecido embajador mexicano Gonzalo Martínez Corbalá, quien ofreció asilo a cerca de 800 compatriotas en la misión diplomática de su país, incluyendo la familia del depuesto mandatario, gestiones humanitarias que lo llevaron a sufrir amenazas de secuestro contra sus hijos. El rector de la UAHC, Álvaro Ramis, recordó cómo desde sus inicios la Academia sirvió como un refugio académico a quienes eran blanco de persecución, gestiones que se sumaron a la campaña que organizaban distintos actores transfronterizos.


Un reconocimiento a los representantes del cuerpo diplomático, ONGs e instituciones internacionales que tras el golpe de Estado de 1973 ofrecieron muestras de solidaridad y brindaron asilo a las víctimas de la persecución política, reunió a distintos/as participantes de la defensa por los derechos humanos.

En una emotiva ceremonia realizada en el GAM por la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y la Fundación Salvador Allende, se entregaron testimonios de experiencias individuales y colectivas, al tiempo que criticaron las expresiones de negacionismo que han surgido en torno a la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado.

En el encuentro, la senadora y cofundadora de la Fundación Salvador Allende, Isabel Allende Bussi, describió las distintas formas de resistencia a la barbarie e intentos de distintas embajadas por salvar vidas en los días posteriores al derrocamiento de su padre.

En forma particular reconoció los riesgos personales que aceptaron correr funcionarios como el fallecido embajador mexicano Gonzalo Martínez Corbalá, quien ofreció asilo a cerca de 800 compatriotas en la misión diplomática de su país, incluyendo la familia del depuesto mandatario, gestiones humanitarias que lo llevaron a sufrir amenazas de secuestro contra sus hijos.

El panel incluyó testimonios de la trabajadora del Comité Pro Paz Daniela Sánchez, quien se refirió al foco que guió los esfuerzos iniciales cuando el abatimiento parecía imponerse.

“Nos propusimos ayudar de la manera que haríamos frente a situaciones de emergencia como terremotos e inundaciones. Era una urgencia humanitaria que se vivía en todo el país, donde se generó una red de aprendizaje a través de la información que nos llegaba desde lugares como La Serena, Paine, de donde venían noticias terribles. En ese momento ya se hace presente la solidaridad extranjera con apoyos materiales concretos. Las personas que sobrevivieron gracias a esos esfuerzos fueron dignas contrapartes de esa cooperación”.

La ex ministra de Educación e integrante del Instituto de Educación y Acción Social (IDEAS), Adriana Delpiano, relevó el apoyo que ofrecían distintas instituciones agrupadas en torno a la universidad organizadora del evento para organizar una red orientada a la recuperación democrática.

“Había una doble dimensión de ayuda que incluía la parte académica, donde se acogieron a docentes y personas que iban volviendo del exilio, pero también había una noción de acción directa para suplir lo que antes hacían los partidos políticos”.

“Formamos parte del desarrollo de una educación popular inspirada en las enseñanzas de Paulo Freire donde se adquirieron metodologías mucho más horizontales. Todos compartíamos la misma precariedad y corríamos el mismo riesgo. Cada espacio educativo era un espacio de libertad y la solidaridad que nos ofrecieron nos permitió crear espacios democráticos dentro de una dictadura. Logramos derrocar al dictador con el apoyo de ustedes. Por eso asumimos un compromiso para que esa luz no se apague más, para profundizar la democracia y que no se repitan las violaciones a los derechos humanos”, manifestó Delpiano.

El encuentro contó con una presentación artística a cargo de la WAK Big Band que presentó un programa especialmente preparada para la ocasión. Asistente también a la ceremonia, el rector de la UAHC, Álvaro Ramis, recordó cómo desde sus inicios la Academia sirvió como un refugio académico a quienes eran blanco de persecución, gestiones que se sumaron a la campaña que organizaban distintos actores transfronterizos.

“Los esfuerzos del cardenal Raúl Silva Henríquez no habrían sido fructíferos si no lo hubieran existido del otro lado el peso de la solidaridad internacional. Sin ese respaldo y apoyo no habrían existido las condiciones mínimas para salvaguardar vidas. El mayor aprendizaje que podemos extraer es que si se pudo en oposición a la dictadura, hoy es más urgente. En palabras del cardenal: La mentira, el odio y la muerte no tendrán la última palabra”.

Entre otros personeros, participaron en este evento la Subsecretaria de Relaciones Internacionales, Gloria de la Fuente, el Premio Nacional de Arquitectura y miembro del Consejo Social de la carrera de Arquitectura de la UAHC, Miguel Lawner, la directora de la Fundación Salvador Allende, Marcela Ahumada, y el director del GAM, Felipe Mella.

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