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Director de documental: el tema de la migración “está profundamente instrumentalizado”

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Marco Fajardo Caballero
Por : Marco Fajardo Caballero Periodista de ciencia, cultura y medio ambiente de El Mostrador
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“Si vas para Chile” (Chile, 2025), de los directores Sebastián González y Amílcar Infante, es parte del Foco “Territorio y memoria”, en el marco del Mes de Red Salas de Cine, y será exhibida este sábado a las 20:30 horas en la Cineteca Nacional.


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Un documental sobre la masiva llegada de migrantes y una consiguiente ola xenófoba retrata “Si vas para Chile” (Chile, 2025), de los directores Sebastián González y Amílcar Infante.

La cinta es parte del Foco “Territorio y memoria”, en el marco del Mes de Red Salas de Cine, y será exhibida este sábado a las 20:30 horas en la Cineteca Nacional, con inscripción previa.

En 2021, el norte de Chile fue testigo de la protesta antimigración más violenta del país cuando 4.000 personas marcharon por la ciudad de Iquique, culminando con la quema de carpas, ataques a familias y niños migrantes, frente a la omisión policial.

Cruzando el altiplano andino, el desierto de Atacama y el farellón costero hasta las tomas y campamentos urbanos, “Si vas para Chile” retrata, a través de un viaje coral, la crisis migratoria venezolana en América Latina junto al choque cultural y la creciente radicalización en las comunidades fronterizas.

Origen

“A fines del 2021 nos sorprendimos, junto a muchos, con las imágenes de la marcha antimigrantes y quema de carpas en Iquique”, cuenta González.

“La fotografía tomada por Alex Diaz de un hombre forrado en banderas chilenas arrojando un coche de bebe al fuego, junto a otros migrantes siendo golpeados, niños llorando… Fue impactante”.

“No recuerdo haber visto un fenómeno así de tanta violencia y xenofobia hacia familias claramente vulnerables, frente a una policía que no actuaba en defensa de esta clara agresión y vulneración de derechos. Es en parte reflejo de la gran centralización que hay en Chile y desconexión con la realidad que viven sus territorios, en tiempos de pandemia además que lo hacía más complejo”.

Amílcar Infante. Crédito: Cedida

Migración personal

El propio Infante tenía además experiencia como migrante.

“Cuando tenía 10 años me mudé de Chile a Venezuela junto a mi madre. Esa fue mi primera experiencia como migrante. Más tarde viví por mi cuenta en distintos países, lo que me dio la oportunidad de conocer a muchas personas que, al igual que yo, habían llegado desde otros lugares en busca de nuevas oportunidades”, recuerda.

“Durante mis años como estudiante de cine en Barcelona vi un documental sobre el éxodo masivo de personas sirias provocado por la guerra. Fue una experiencia desgarradora que me impactó profundamente. Las imágenes de personas desplazadas forzosamente, hacinadas en campamentos improvisados, y de familias enteras separadas y redistribuidas de manera precaria por distintos países de Europa me marcaron”.

Más allá de esas experiencias personales y de ese impacto emocional, Infante admite no haber tenido un conocimiento profundo sobre los fenómenos migratorios. Fue precisamente durante el proceso de realización de esta película cuando comenzó a comprender la complejidad, las múltiples dimensiones y las profundas implicancias humanas que existen detrás de la migración.

Sebastián González. Crédito: Cedida

La filmación

Obviamente la filmación fue todo un desafíos. González relata que durante el año 2022 realizaron dos viajes extendidos por la zona recuerdo; uno en verano y otro en invierno.

Recorrieron Colchane, Huara, Iquique, Alto Hospicio, Pisagua, entre muchos lugares, buscando retratar el conflicto y costo humano, por un lado, y la región de Tarapacá junto al desierto de Atacama por otro, con sus contrastes entre belleza y aridez.

“La producción fue muy austera en rodaje, independiente y autofinanciada- Gracias a colegas y productores en terreno, hoy amigos, como Daniel Montaño, Oscar Wirth, Roberto Miranda, entre muchos otros, pudimos generar una red que nos permitió profundizar en los espacios y dar con muchos testimonios”.

Ausencia de autoridades

Una cosa que llama la atención en el filme llama la atención la ausencia de testimonios de agentes del Estado, como carabineros, militares, funcionarios de gobierno, quienes sólo aparecen de forma lateral.

“Grabamos varias entrevistas con autoridades, alcaldes, militares fronterizos incluso, con algunos testimonios muy potentes. Sin embargo, hacia el final del proceso de montaje, nos dimos cuenta que a nivel conceptual era importante para esta película despojarse de esos elementos”, admite González.

“Quieras o no hay una verticalidad, una forma de expresarse y de habla que se siente distinto, que te lleva a otro lugar. Si vas para Chile era otra cosa; un relato coral por la gente de a pié que vivió este fenómeno en el territorio, desde distintas veredas y posturas, que invitan a complejizar y vivir estas contradicciones sociales y humanas que generó el conflicto migratorio”.

Los protagonistas

En cuanto a la elección de los protagonistas, ocurrió en el proceso de montaje.

“Fue muy desafiante y un freno importante en el proceso y tiempo que nos tomó encontrar la pelicula. Algunos testimonios como el de Andres, colombiano, que narra su éxodo y metodo para caminar decenas de kilómetros al dia sin agotarse, o Katerin, venezolana, que es discriminada en el hospital con 9 meses de embarazo perdiendo su hija, sabíamos que debían tener un lugar especial en la pelicula”, cuenta González.

“En torno a estos y otros casos buscamos varios meses y con muchas versiones, construir desde un lugar de respeto y homenaje también”.

Otra pregunta que atraviesa al espectador es qué fue de los protagonistas del documental.

“El contexto en el que filmamos el documental era muy cambiante y transitorio. Durante un tiempo mantuvimos contacto con muchos de los migrantes que conocimos, pero a medida que avanzaban sus trayectos, la mayoría va perdiendo sus teléfonos o cambiando de número, y dejamos de saber de varios de ellos. Esa fragilidad de los vínculos también refleja la incertidumbre que marcaba sus vidas en ese momento”, responde Infante.

“Con los protagonistas locales, en cambio, ha sido más fácil mantener el contacto a lo largo de los años. De hecho, de esa experiencia han surgido amistades muy profundas que conservamos hasta hoy. Actualmente sigo en contacto con el grupo de jóvenes venezolanos que encontramos en el farellón costero, y especialmente con uno de ellos, a quien apadriné durante su proceso de integración. Hoy vive en Santiago, tiene un trabajo estable y se ha convertido en parte de mi familia; lo considero mi sobrino”.

Protestas anti migrantes en retrospectiva

Ahora han pasado cuatro años desde la filmación. ¿Cómo ven hoy los directores los hechos en retrospectiva?

“En retrospectiva, creo que las protestas anti inmigrantes fueron la expresión de un malestar colectivo acumulado durante años. Reflejaban, en gran medida, el abandono estructural que ha sufrido la región y la falta de herramientas institucionales para enfrentar una situación humanitaria de una magnitud para la que simplemente no estaba preparada”, contesta Infante.

“Me cuesta creer que la mayoría de las personas que participaron en esas manifestaciones fueran motivadas principalmente por la xenofobia o el racismo. Pienso que muchas de ellas se sintieron abandonadas por el Estado, percibieron que sus problemas no estaban siendo atendidos y reaccionaron desde la frustración y el miedo. Sin embargo, esa reacción derivó en episodios muy graves que nunca deberían normalizarse”.

Para él, lo preocupante es que, en lugar de abordar las causas profundas del problema, muchas veces se optó por enfrentar a comunidades vulnerables entre sí.

“Al final, quienes terminan pagando las consecuencias son tanto las poblaciones locales como las personas migrantes, mientras los problemas estructurales permanecen sin resolver”.

Respuesta a la exhibición

Los directores además están muy contentos con la recepción que ha tenido la película.

“La respuesta al film ha sido muy positiva. Creemos que la película toca una fibra profundamente universal, y eso se hizo evidente en las exhibiciones internacionales. Independientemente del país o del contexto específico, muchas personas lograban conectar con la historia y reconocerse en las experiencias y emociones que atraviesan a los personajes”, dice Infante.

“En Chile ocurrió algo similar. Si bien la película surge de un hecho muy concreto — la marcha anti migrante y el contexto migratorio del norte del país—, las conversaciones posteriores a las funciones demostraron que el film trasciende ese acontecimiento específico y abre reflexiones más amplias sobre la convivencia, la pertenencia, el miedo, la empatía y la condición humana”.

Agrega que, de hecho, le sorprendió descubrir que en algunos lugares muchas personas ni siquiera recordaban la marcha anti migrante que dio origen al proyecto; sin embargo, eso no impidió que conectaran con la película, lo que muestra que las preguntas que plantea siguen siendo relevantes mucho más allá de ese episodio puntual.

Actualidad de la cinta

“Hoy vemos que el tema de la migración en Chile está profundamente instrumentalizado desde el punto de vista político. Con frecuencia se promueven soluciones inviables y discursos simplistas frente a un fenómeno complejo que involucra a cientos de miles de personas que ya están instaladas en el país”, comenta Infante.

“Por supuesto, dentro de un proceso migratorio tan amplio existen realidades muy diversas. Sin embargo, muchas infancias, familias y personas trabajadoras que llegaron buscando una oportunidad para subsistir están pagando el costo de un clima creciente de discriminación, odio y violencia. Eso es lo que más preocupa: la naturalización del desprecio hacia el otro y la manera en que se ha fomentado una lógica de antagonismo entre personas que, en muchos casos, comparten mucho más de lo que las separa”, afirma.

“Cuando las personas tienen la oportunidad de conocerse, relacionarse y compartir experiencias, suelen descubrir que existen más puntos en común que diferencias. Creemos que ahí hay una posibilidad importante para reconstruir el diálogo y enfrentar este desafío de una manera más humana”, concluye.

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