CULTURA
Crédito: imagen del libro
Presentan novela gráfica sobre marinos que se opusieron al golpe de 1973
Los autores de “La furia de las olas” estarán el jueves en Santiago y el sábado en Valparaíso.
Una novela gráfica sobre marinos que se opusieron al golpe de Estado de 1973 presentarán este jueves los autores franceses Désirée y Alain Frappier.
Se trata de “La furia de las olas” (LOM, 2026), tercer volumen de su trilogía chilena, obra sobre la cual hablarán a las 19:00 horas en el Instituto Francés de Chile (Francisco Noguera 176, Providencia). Además estarán el sábado a las 11:00 horas en el Parque Cultural de Valparaíso (Cárcel 471, cerro Cárcel).
La obra relata la historia de un grupo de marinos que, al descubrir la preparación de un golpe de Estado contra Salvador Allende, intentan alertar al presidente. Su iniciativa fracasa y son arrestados y torturados semanas antes del bombardeo de La Moneda. Muchos pasarán años en cárceles y campos de concentración antes de ser liberados o irse al exilio.
La novela se basa, entre otros, en testimonios de los exmilitares y en el volumen doble “Los que dijeron NO” (LOM, 2008) del historiador Jorge Magasich, y parte con la infancia de uno de los protagonistas, el exmarino Luis Ayala. Además deja en evidencia la diferencia de clases sociales al interior de la entidad.
“Se trata de un episodio olvidado del periodo de la Unidad Popular. El valor y la dignidad de esos jóvenes marineros que defendieron la Constitución merecen ser conocidos. Ponen de manifiesto el alto nivel de conciencia política y ciudadana del pueblo chileno en aquella época”, comenta Alain al ser consultado por el origen del libro.
Para Désirée también se trata de un acto de justicia, “más aún cuando esos olvidados fueron castigados por defender la democracia, haciendo gala de un heroísmo que aún no ha sido ni reconocido ni recompensado”.
Retos
Al ser consultados sobre cuáles fueron los principales retos, Alain señala que encontrar documentación sobre la Armada chilena de la época de la Unidad Popular “fue una auténtica odisea”, ya que hay escasa información oficial.
Explica que solo la “Esmeralda”, aún en servicio, y el crucero “Latorre”, comprado a Suecia por Salvador Allende, contaban con una importante documentación fotográfica y fílmica.
El resto de buques en los que se encontraban los marineros han desaparecido por completo. Se trataba de antiguos buques estadounidenses y británicos de la Segunda Guerra Mundial.

Crédito: Marco Castro
“Finalmente, encontramos archivos norteamericanos. Por suerte, también descubrimos un barco-museo inglés, el HMS Belfast, anclado en el Támesis. Lo recorrimos durante todo un día y tomamos 1.500 fotos. Nos fueron de gran ayuda. Otros lugares importantes, como los talleres de ASMAR, los puertos de Valparaíso y Talcahuano, o incluso el aeropuerto de Belloto, han cambiado mucho o incluso han desaparecido. Lo mismo ocurre con los lugares de reuniones secretas, detenciones y torturas. Es muy importante, tanto para la guionista como para mí, el dibujante, poder visualizar estos lugares para profundizar a nuestros personajes”.
Otro reto fue la representación de los marineros. “En el cómic, normalmente se atribuyen rasgos físicos o de vestimenta a los personajes para que los lectores puedan reconocerlos fácilmente. ¡Aquí van todos vestidos y peinados igual!”.
Por eso, Désirée hace que Luis diga unas palabras que han ayudado mucho a Alain: “No teman perderse, yo tampoco soy bueno para recordar nombres, a pesar de que creo importante llamar por sus nombres a mis camaradas. Además, el uniforme que llevamos dificulta el reconocimiento físico, pero quizás sea justamente ahí, en esta posibilidad de confusión, donde reside lo esencial de muestra historia. No importa si es él o soy yo, éramos michos y nos unimos”.
Además los autores debieron familiarizarse con los códigos de la marina militar, los rangos, las piezas de artillería, los silbidos… ¿Cómo se dirigía a un oficial según su rango? ¿Cómo se dirigían los oficiales a los marineros de la tropa? El lenguaje de la marina, los insultos… ¡todo un mundo!, en palabras de Alain.
Relatos corales
Aparte de las dificultades propias de los relatos corales, los autores tenían que mostrar una acción conjunta que se desarrollara simultáneamente en las cuatro secciones de la Marina: la flota, las escuelas de especialización, la unidad de aviación naval y los astilleros.
“Además, los marineros cambian a menudo de barco y los encuentros entre los distintos grupos se producían también en otros lugares. Tenía que visualizar todos esos movimientos para poder escribirlos”, explica Désirée.
En cuanto a la razón de centrarse en la historia personal de Luis Ayala, Désirée explica que “La furia de las olas” es, ante todo, una narración coral. No es la historia de un individuo, sino la de una lucha colectiva.
“Sin embargo, me parece imprescindible conectar con los personajes para adentrarse en un libro. Los marineros que se opusieron al golpe de Estado eran varios cientos. Es difícil encariñarse con un grupo en su conjunto. Por eso teníamos que empezar por uno solo e ir introduciendo a los demás, uno a uno, a medida que avanzaba la narración”.
“Los protagonistas aún son adolescentes cuando se alistan en la Marina. Así pues, teníamos que empezar por la infancia para que el lector pudiera comprender los motivos de ese alistamiento. Razones principalmente económicas. Se trataba de buenos alumnos que deseaban continuar sus estudios. Solo la Marina les ofrecía esa oportunidad. En este sentido, la historia de Luis es similar a la de todos sus compañeros”.
La historia de Luis
Para el propio Luis, la publicación de la novela gráfica “significa haber cumplido un deber”.
“El azar hizo que nos cruzáramos con estos amigos franceses y juntos pudimos trabajar en la confección de este libro, y así poder llegar a expresar y denunciar nuestra historia, que fue un poco olvidada, denunciar los malos tratos en la Marina, y de, al mismo tiempo, dar a conocer nuestra actitud que tuvimos con el gobierno de Allende, que fuimos constitucionalistas, y que respetamos las leyes y la Constitución, fuimos leales a ese gobierno”.
Al ser consultado sobre por qué esta historia es tan poco conocida, responde que la Marina y los gobiernos posteriores, después de la dictadura, hicieron todo para que esto quedara bajo tierra.
“A los gobiernos les molestaba tratar este asunto. La Marina hizo todo para borrar muchos indicios de la tortura, de los torturadores, lugares y personajes que participaron en eso, los han borrado. Pero, bueno, nosotros aún seguimos reclamando esta justicia que no llega. Es por eso que este evento, esta publicación, nos ayuda a realizar esta tarea que aún está pendiente”.
Gran satisfacción
En cuanto a historiador Magasich, esta publicación le brinda “un sentimiento de gran satisfacción”, a causa de “la gran calidad literaria del relato de Désirée que trata esta historia con sensibilidad y precisión histórica, resultado de un largo trabajo extremadamente serio y meticuloso”.
También destacó que Alain, por su parte, con sus dibujos, consigue dotar de imágenes a varios capítulos de esta historia que estaban desprovistos de ellas.
“En efecto, en 1972-1973 no era recomendable fotografiar las actividades de los marinos que defendían la legalidad del país, pero que resultaban ilícitas a ojos de muchos oficiales navales. El grafista francés investigó con minucia los uniformes, los grados y el interior de los buques, para recrearlos fielmente”.
Así consiguió producir la primera imagen de la célebre reunión de los marinos con Carlos Altamirano y Miguel Enríquez (jefes del PS y del MIR), a partir de fotos de la casona de Puente Alto donde se efectuó, incluyendo detalles como las mesas y sillas de la época y el lugar que cada cual ocupaba alrededor de la mesa.
“Hay dirigentes de la Unidad Popular que tampoco se sienten cómodos con esta historia, ya que su Gobierno no escuchó a los marinos cuando denunciaron la inminencia del golpe y, a través del Intendente de Valparaíso, les aplicó la ley de Seguridad del Estado”, aunque cuando se confirmó que los marinos fueron torturados en recintos navales que, en agosto de 1973, escapaban al control del Gobierno, este inició sumarios contra los torturadores, los primeros días de septiembre.
Escasos avances
Finalmente, en un apartado documental al final del libro, el texto consigna que el único logro significativo de los marinos que se opusieron al golpe es que la mayoría de ellos obtuvo el derecho a la atención médica en el Hospital Naval y a la pensión militar.
Sin embargo, siguen condenados por el cargo de “sedición y motín”. El abogado Hugo Gutiérrez solicitó al presidente Gabriel Boric que el Poder Ejecutivo se desista de la acción judicial inicial en 1973 contra ellos, lo que anularía sus condenas, pero no hubo respuesta.
En 1923, representantes de las organizaciones de militares constitucionalistas se reunieron con la ministra de Defensa, Maya Fernández, quien los envió donde el ministro de Justicia, Luis Cordero, y este los envió donde el subsecretario Javier Altamirano, sin resultado.
En 2025 pidieron audiencia el presidente Boric, pero no tenía lugar en su agenda. Los remitió a la Subsecretaría de Derechos Humanos. Escribieron también a la entonces ministra de Defensa, Adriana Delpiano, y a la subsecretaria de Justicia, Daniela Quintanilla, sin respuesta.
Finalmente, en tiempos de gobiernos de ultraderecha a nivel mundial, para sus autores la obra finalmente tiene, sin duda, una actualidad.

Inscríbete en el Newsletter Cultívate de El Mostrador, súmate a nuestra comunidad para contarte lo más interesante del mundo de la cultura, ciencia y tecnología.