CULTURA
Crédito: Archivo
¿Cómo funciona el cerebro nazi?: libro indaga mentalidad basada en el odio y la obediencia
Investigación de Carlos Basso examina procesos sociales e históricos que permitieron que la violencia se instalara progresivamente en la vida cotidiana. La obra reconstruye el contexto en que el fanatismo, la intolerancia y la obediencia ciega lograron abrirse paso en una sociedad moderna.
¿Cómo personas aparentemente normales participaron en uno de los mayores genocidios del siglo XX? Esta es la pregunta que el periodista Carlos Basso responde en El cerebro nazi, su más reciente libro.
En esta investigación, el autor desentraña la lógica que hay detrás de la producción social de la violencia: una forma de pensar, una configuración mental basada en el odio, la obediencia y la deshumanización del otro.
“La información con la que construí el libro proviene básicamente de mucha bibliografía y de la revisión de diarios de la época, principalmente The New York Times, pero el grueso del texto deviene de la revisión de tres estudios psicológicos realizados por la OSS (la agencia de inteligencia estadounidense antecesora de la CIA) respecto de Hitler, que se basaron en documentos, en sus discursos y también en entrevistas con prisioneros, con familiares y con otras personas de su círculo cercano”, comenta el periodista.
Lejos de centrarse exclusivamente en los acontecimientos bélicos o en las principales figuras del Tercer Reich, el libro dirige la mirada hacia los procesos sociales e históricos que permitieron que la violencia se instalara progresivamente en la vida cotidiana. A través de distintos casos, documentos y antecedentes, la investigación reconstruye el contexto en que el fanatismo, la intolerancia y la obediencia ciega lograron abrirse paso en una sociedad moderna.
“Lo que me interesa es que los lectores, especialmente los más jóvenes, comprendan que el fenómeno que llamamos «nazismo» es muy antiguo y existía desde antes de que en Alemania se formara el Partido Nacional Socialista Obrero (NSDAP),” explica el autor.
De acuerdo con Basso, la llamada “banalidad del mal”, descrita por Hannah Arendt a partir del juicio en contra de Adolf Eichmann, es fundamental para comprender un fenómeno que no terminó en 1945, sino que sigue conectando en el presente con los nuevos movimientos supremacistas. Para el investigador, es importante que “se conozca la forma en que personas comunes y corrientes adhieren a este tipo de doctrinas totalitarias sin reflexionar acerca del daño que generan a otros”.
El cerebro nazi es una invitación a identificar las condiciones que permiten en cualquier sociedad la adhesión a los discursos de odio, los fanatismos y la violencia.
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