CULTURA
Fotografía: Cristóbal Palma
Subsecretaria ratifica al jurado y anuncia nuevo proceso de evaluación para la Bienal de Venecia
La decisión fue adoptada luego de comprobar los incumplimientos en el procedimiento anterior y la necesidad de repetir la etapa de evaluación. “Pareciera un final feliz, pero hay varias señales que dan para pensar”, expresó a El Mostrador Alejandra Celedón Föster, integrante del jurado.
Luego de la polémica que se dio a conocer este domingo, la Subsecretaría de las Culturas y las Artes resolvió realizar una nueva evaluación del Concurso de Ideas para seleccionar el proyecto que representará a Chile en el Pabellón de la Bienal de Arquitectura de Venecia 2027, manteniendo al mismo jurado que participó en la primera etapa.
La decisión modifica la medida comunicada previamente por la cartera, que había resuelto retrotraer el proceso y convocar a un nuevo jurado luego de detectar incumplimientos en el procedimiento de evaluación.
“La designación de un nuevo jurado deja de ser una medida idónea para alcanzar dicho objetivo. Con el propósito de cumplir con los principios de eficiencia y eficacia, y considerando la relevancia de la Bienal de Arquitectura de Venecia y su pronta fecha de realización (8 de mayo de 2027), resulta procedente mantener la integración originalmente designada del jurado y disponer la realización de una nueva evaluación para los proyectos declarados admisibles”, declaró la Subsecretaría de las Culturas a través de un comunicado.
“Una vez realizada esta nueva instancia, se comunicará públicamente el proyecto ganador. Es importante destacar que no se recibirán nuevas propuestas, ya que la fase de presentación de proyectos está cerrada”, agrega el documento.
La controversia había escalado durante los últimos días, luego de que la arquitecta y decana de la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño de la Universidad Diego Portales, Alejandra Celedón Föster, integrante del jurado original, cuestionara que un nuevo proceso pudiera garantizar el anonimato exigido por las bases del concurso.
“Si faltaba alguna formalidad, estábamos disponibles para subsanarla”, señaló. Según su relato, la subsecretaría optó por anular todo el proceso y convocar a una nueva instancia evaluadora, decisión que, a su juicio, pone en riesgo el anonimato de sus autores. “Los autores ya son conocidos y ya nadie podrá evaluar a ciegas. Si no se respeta el fallo, corresponde anular el concurso, no repetir la evaluación”, enfatizó, junto con aclarar que desiste “de representar a los concursantes en un nuevo proceso”, indicó en una carta publicada en El Mercurio el domingo 27 de septiembre.
Tras el escándalo la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA) y el Colegio de Arquitectos de Chile se sumó a la discusión y planteó este martes 29 de septiembre que “podría hacer difícil reproducir las condiciones originales de anonimato, quisiéramos proponer una alternativa que permita dar continuidad al concurso y resguardar los derechos de sus participantes. Sugerimos considerar que el mismo jurado originalmente constituido, cuya calidad y experiencia profesional valoramos especialmente, sea convocado a una nueva revisión de los proyectos”.
“El anonimato constituye una garantía relevante durante un concurso y debe ser resguardado mientras sea posible. Sin embargo, una vez conocida la identidad de las propuestas, ello no impide necesariamente que este mismo jurado pueda ejercer nuevamente, con independencia y fundamento, su juicio experto sobre la calidad arquitectónica de los proyectos y determinar cuál representa mejor a nuestro país. Nos parece especialmente importante alcanzar una solución que permita poner nuevamente en el centro lo sustantivo, que es la selección de un proyecto de arquitectura capaz de representar a Chile en una de las instancias más prestigiosas de nuestra disciplina. Esto adquiere particular importancia en un momento de gran reconocimiento internacional para la arquitectura chilena, oportunidad que debemos relevar y proyectar en Venecia”, dice el comunicado.
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Tras este comunicado la Subsecretaría sostuvo: “La decisión se da tras el análisis de los nuevos antecedentes aportados por el Colegio de Arquitectos y la Asociación de Oficinas de Arquitectos de Chile, tomando en consideración los incumplimientos en el procedimiento anterior y la necesidad de repetir la etapa de evaluación. La Subsecretaria de las Culturas y las Artes valora especialmente la disposición y el compromiso manifestado por los integrantes del jurado, y agradece su voluntad de contribuir a esta nueva etapa del proceso de evaluación, en un marco de colaboración y resguardo de su adecuada implementación. Este trabajo permitió llegar a la conclusión que el anonimato, originalmente previsto en las bases concursales respecto de las postulaciones presentadas, no puede ser reestablecido de manera efectiva mediante la sola sustitución de los integrantes del jurado”.
Además, agregaron que “las irregularidades detectadas, que motivaron la retrotracción del procedimiento y la repetición de la evaluación, no tienen relación con causales de inhabilidad, conflictos de interés o afectación a la imparcialidad de los integrantes del jurado. Estas solo tienen relación con deficiencias verificadas en la ejecución del procedimiento de evaluación regulado en las bases de la convocatoria”.
La decisión fue valorada por Alejandra Celedón Föster, a su juicio, la nueva medida permite resguardar tanto a los participantes como el propio concurso.
“La solución protege a los concursantes y el propio concurso que es lo importante. Actas fuera de plazo, plataformas, rúbricas (responsabilidades de la administración no del jurado) fueron el lenguaje que se intentó para desarmar un fallo. Las teorías conspirativas se alimentaron rápido, desde que fue un acto de censura ideológico hasta un nudo de rencillas internas, de conflictos de interés entre jurados y concursantes, hasta franca torpeza. Me consta y doy fe de que el proceso fue totalmente limpio, a conciencia y riguroso de parte del jurado, lo que descarta algunas de las teoría. La arquitectura llenó los diarios unos días con noticias no tan felices, pero pareció la disciplina importar. Luego de dos semanas desde el fallo, ante la presión en los medios de una carta pública (mía), y ante el pronunciamiento del Colegio de Arquitectos y de la Asociación de Oficinas de Arquitectos, el Ministerio revirtió la anulación para subsanar los detalles burocráticos faltantes de su propia responsabilidad. Pareciera un final feliz, pero hay varias señales que dan para pensar”, expresó a El Mostrador.
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