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Bernardita Bolumburu, la chilena que traduce a la nueva Premio Nobel de Literatura CULTURA Créditos: UDP

Bernardita Bolumburu, la chilena que traduce a la nueva Premio Nobel de Literatura

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Emilia Aparicio Ulloa
Por : Emilia Aparicio Ulloa Periodista El Mostrador
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La traductora chilena Bernardita Bolumburu recuerda cómo nació su vínculo con Anne Carson durante su visita a Chile en 2018. Tras traducir dos de sus obras, reflexiona sobre el reconocimiento del Nobel, la vigencia de los clásicos griegos y el sentido trágico que atraviesa la escritura de la autora.


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Fue gracias a un paquete de libros que recibió en su casa que Bernardita Bolumburu empezó a traducir a Anne Carson, quien la semana recibió el Premio Nobel de Literatura. “Llegué a traducir los libros de Anne Carson gracias a ella”, dice la académica chilena, profesora de la Universidad Diego Portales e investigadora de la literatura antigua grecolatina, quien conoció a la escritora canadiense durante su visita a Chile en octubre de 2018.

En medio de esas conversaciones, Bolumburu le manifestó su interés por las traducciones que Carson había realizado de las tragedias griegas al inglés. Meses después, la ahora Premio Nobel de Literatura le envió por correo los libros Nox, Bakkhai, Antigo Nick y Electra.

“Quedé fascinada con Bakkhai y le dije que quería traducirla. Me contactó con su agente, y con la editorial La Pollera publiqué Bakkhai (2020) y Antigo Nick (2022)”, recuerda.

Ambas publicaciones tuvieron una buena recepción en Chile, Argentina, México y España. Desde entonces, la relación entre ambas se ha mantenido a través de un contacto permanente. El jueves pasado Bolumburu le envió un correo felicitándola y a las pocas horas Carson respondió. La poeta continúa enviándole por correo los libros que publica y, próximamente, La Pollera Ediciones publicará también la traducción de Electra.

La vigencia de los clásicos

Anne Carson estudió literatura y se especializó en el mundo griego antiguo, pasión que la acompaña hasta hoy. En un clip de redes sociales de la revista New Yorker le pidieron que recomendara un libro que haya salido este año y ella respondió: “No leo libros que hayan salido este año, leo libros antiguos porque soy clasicista, así que mayormente leo libros que fueron publicados en el 500 a. C.”.

Al solicitársele una recomendación, dijo: “Homero”.

La noticia del Premio Nobel de Literatura a Carson tiene para Bolumburu un significado que va más allá del reconocimiento a una trayectoria individual. A su juicio, el galardón también permite volver la mirada hacia la tradición grecolatina y su influencia en la cultura contemporánea.

“Personalmente, lo mejor del premio de Anne Carson –entre un sinnúmero de razones valiosísimas que ya han sido muy mencionadas alrededor del mundo– es reconocer la importancia de los clásicos grecolatinos en nuestra cultura, lenguaje y arquetipos, que construyen un paradigma muy importante”, sostiene.

Para la traductora, una de las principales virtudes de Carson es conseguir que las obras de la Antigüedad dialoguen con lectores actuales, alejándolas de la idea de que se trata de textos lejanos o difíciles de abordar. Su escritura, explica, permite recuperar el interés por historias que han atravesado siglos y que siguen ofreciendo nuevas posibilidades de interpretación.

“Una de sus cualidades como escritora es aportar en que estos textos antiguos no parezcan textos aburridos, sino todo lo contrario. Es como La Odisea de Christopher Nolan. Nos puede gustar o no, podemos hacer reparos de su interpretación, pero quien vuelva al eterno retorno de los clásicos siempre va a ser un valioso aporte”, señala.

La obra de Anne Carson se caracteriza por una relación constante con la literatura de la Grecia antigua. Para Bolumburu, esa conexión constituye una de las claves de su relevancia: la posibilidad de encontrar nuevas formas de presentar textos clásicos sin perder la fuerza de sus conflictos originales.

“Crear nuevas formas, variedades y diferentes maneras de exhibir una obra de la Antigüedad clásica resulta un aporte significativo a la cultura actual, porque a través de su escritura se reafirma la fascinante vigencia de los clásicos griegos”, explica.

En esa reinterpretación, añade, también se hace visible la manera en que las obras cambian de significado según la época en que son leídas. Los temas que atraviesan las tragedias permanecen, pero sus lecturas se transforman a lo largo de la historia.

Para Bernardita Bolumburu, esa capacidad de actualización no supone abandonar la tradición, sino mantenerla viva. Carson encuentra en los textos antiguos un espacio desde el cual explorar nuevas posibilidades literarias y acercar sus conflictos al presente.

Una visita a Chile y el comienzo de una amistad literaria

Bolumburu recuerda especialmente los días que compartió con Carson durante su paso por Santiago en 2018, pues ambas tuvieron tiempo para recorrer la ciudad y conversar sobre literatura.

“La llevé a varios lugares a ella y su marido Robert Currie. Además de las actividades que tenía con la UDP en una alianza con la FILBA, fuimos a andar en teleférico, visitamos la casa de Pablo Neruda y almorzamos varias veces en El Huerto”, relata.

Aquellos encuentros permitieron que la relación trascendiera las actividades oficiales de la visita. “Conversamos mucho sobre su obra, entre otras cosas. Fue una oportunidad increíble y tremendamente nutritiva”, recuerda.

Esa cercanía terminaría convirtiéndose en una colaboración editorial que ha permitido acercar al público hispanohablante las versiones de tragedias griegas realizadas por Carson.

El sentido trágico de Anne Carson

Otra de las cualidades que Bolumburu destaca de la nueva Nobel es su capacidad para conservar la intensidad de la tragedia griega a través de un lenguaje contemporáneo. La traductora explica que el sentido trágico atraviesa tanto la poesía de Carson como sus traducciones.

“Creo que en toda su obra se representa un ‘sentido trágico’, tanto en su poesía como en las mismas tragedias que traduce del griego al inglés”, afirma.

Esa dimensión, sostiene, resulta especialmente difícil de trasladar de una lengua a otra. No se trata únicamente de traducir palabras, sino de preservar una sensibilidad literaria y una profundidad que pertenecen a la tradición de los grandes dramaturgos griegos.

“No cualquiera puede hacer esa traducción y lograr que ese sentido trágico se transmita con la sobriedad, profundidad y elegancia con la que Sófocles lo escribió, pero desde una mirada actual. Es un trabajo tremendamente valioso”, expresa.

Bolumburu no duda en situar las traducciones de Carson a la altura de los textos que las inspiraron. “Sus traducciones de las tragedias son excepcionales y están sin duda a la altura de las obras de los trágicos griegos que ella ha traducido”, concluye.

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