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Exposición “Ver brillar el cielo: obra y archivo de Malú Urriola” en UDP CULTURA Crédito: Cedida

Exposición “Ver brillar el cielo: obra y archivo de Malú Urriola” en UDP

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Exposición “Ver brillar el cielo: obra y archivo de Malú Urriola” en UDP

  • Biblioteca Nicanor Parra (BNP), Universidad Diego Portales, Vergara 324, Santiago.
  • Lunes a viernes – 09:00 a 20:00 horas.
  • Hasta el 15 de octubre.

Hasta el 15 de octubre de 2026, la Biblioteca Nicanor Parra (BNP) de la Universidad Diego Portales exhibe el patrimonio creativo de la poeta fallecida en 2023. La muestra reúne cuadernos, manuscritos, fotografías y objetos custodiados por el Archivo de Autores UDP. “Su obra se sitúa en un lugar intermedio, donde las fronteras entre literatura, artes visuales y acción se vuelven porosas”, comparte Andrea Aguad Chacur, curadora de la muestra.

Era octubre de 2002. Mientras la banda Red Hot Chili Peppers se preparaba para su debut en Chile y los gremios de las antiguas “micros amarillas” orquestaban una masiva rebelión contra los planes de transporte del gobierno de Ricardo Lagos, dos escritoras leían poesía suspendidas en un globo aerostático sobre Plaza Italia. Eran Malú Urriola y Nadia Prado, quienes a través del proyecto Fondart “Poesía es +” buscaban visibilizar la composición poética devastada por las estéticas del mercado de consumo masivo o, en sus propias palabras, disputarle el cielo a la publicidad.

El registro audiovisual de esta intervención urbana es una de las piezas centrales de la exposición “Ver brillar el cielo: obra y archivo de Malú Urriola”, abierta al público hasta el 15 de octubre de 2026 en la Biblioteca Nicanor Parra (BNP) de la Universidad Diego Portales. Bajo la curaduría de la subdirectora de Cenfoto UDP, Andrea Aguad Chacur, la muestra reúne una selección de materiales del archivo personal de la poeta Malú Urriola, cuyo fallecimiento remeció la escena literaria en 2023.

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Documentos Área de Archivo UDP.

Cuadernos, borradores, gráficas, piezas audiovisuales, fotografías y documentos originales son parte de una exhibición que surge a partir del Fondo Malú Urriola, conservado a permanencia en el Archivo de Autores UDP, que también custodia el patrimonio de figuras como Roberto Bolaño, Guillermo Deisler, Rodrigo Lira, José Donoso y Raúl Zurita. “Este archivo abre zonas de interés que todavía están en proceso de ser estudiadas. Está todo el trabajo vinculado a sus prácticas más experimentales: intervenciones, proyectos colectivos, cruces con lo visual, que no siempre han sido abordados desde la crítica literaria. Además, sus cuadernos y otros materiales ofrecen una entrada muy rica para estudiar sus procesos de escritura: cómo se construyen los textos, cómo circulan ciertas ideas, cómo se transforman en el tiempo”, explica la curadora de esta muestra, quien observa que “también hay un campo importante en torno a sus redes y colaboraciones, que permitiría situar su trabajo en relación con otras prácticas y escenas, no solo literarias”.

Esa red de colaboraciones a la que alude la curaduría sitúa a Malú Urriola dentro de una escena intelectual y artística fundamental para la transición y el Chile contemporáneo. Lejos de ser una figura aislada, su trayectoria se entrelazó con la de referentes como Paz Errázuriz, Diamela Eltit, Carmen Berenguer, Sergio Parra y Eugenia Brito, conformando un tejido de complicidades donde la literatura dialogaba con la fotografía, la crítica y la resistencia cultural.

Nacida en Santiago, la autora forjó una lírica indisolublemente vinculada al feminismo, los márgenes, la intimidad y el cotidiano, a través de siete libros fundamentales: Piedras rodantes (1988), Dame tu sucio amor (1994), Hija de Perra(1998), Nada (2003), Bracea (2007), Cadáver exquisito (2017) y, más recientemente, El cuaderno de las cosas inútiles (2022).

No obstante, una de las claves de esta exposición radica en que permite dimensionar cómo la producción poética de Malú Urriola se expande más allá de sus publicaciones. Según explica la curaduría, el objetivo fue dar cuenta del proceso de trabajo de la autora y de los ejes fundamentales que atraviesan su obra: la poesía entendida como escritura o palabra escrita, como gesto y como imagen.

De acuerdo con Andrea Aguad Chacur, más allá de la poesía en su forma más reconocible, la poesía como gesto pone el acento en la acción: “En ‘Poesía es +’, la escritura sale del soporte tradicional y se desplaza hacia el espacio público. Se vuelve una práctica situada, que involucra el cuerpo, el recorrido y la relación con otros”. Por otra parte, la curadora plantea que la poesía como imagen recoge una dimensión que atraviesa una parte importante de su trabajo: la relación con lo visual, “tanto en collages o trabajos gráficos, como en una escritura que construye imágenes con fuerza, que piensa en términos espaciales y que dialoga con otros lenguajes”, afirma.

Poesía como gesto e imagen

Tras su primer ascenso en globo aerostático, la intervención Poesía es + (2002) continuó con el sobrevuelo de una avioneta por el sector del Parque Forestal —donde se desplegó un pendón con la pregunta: ‘¿Y si la jaula estuviera siempre abierta?’— y por el ex centro de detención y tortura Tejas Verdes con la frase ‘Los ojos son libres’. La acción concluyó con una lectura sobre el Estadio Nacional y el despliegue de la palabra ‘Memoria’ desde el mismo globo en el que las autoras iniciaron la itinerancia.

Esta intervención política y estética se fundamenta en lo que ambas escritoras denominaron ‘Desrealismo’, una perspectiva que, en palabras de Malú Urriola, funciona como “una manera de pensar la poesía y la vida; sobre todo repensar la realidad neoliberal que se nos ha impuesto a los países latinoamericanos y que está tan sujeta a normas, controles y vigilancias que parecen haber tomado el lugar de la vida”. Durante los cinco días que se extendió la acción, las escritoras distribuyeron panfletos que aludían a este concepto, el cual tuvo su origen dos años antes en forma de manifiesto y collage en la obra Desrealismo del núcleo al infinito (2000), pieza que también forma parte de esta exhibición.

“El manifiesto del desrealismo y los registros de las intervenciones urbanas del proyecto Poesía es + fueron especialmente reveladores, porque hicieron evidente que la poesía de Malú Urriola desbordaba el texto escrito y se expandía hacia el espacio público, lo visual y la acción. Esa misma idea aparece también en sus cuadernos, donde conviven anotaciones, tachaduras, dibujos y fragmentos que dan cuenta de una escritura en movimiento, en permanente transformación. Ahí se vuelve claro que su obra no se limita a lo publicado, sino que se despliega en múltiples direcciones”, explica Andrea Aguad Chacur.

Otra de las obras presentes en calle Vergara 324 es un video que formó parte de la propuesta que Malú Urriola y Paz Errázuriz —fotógrafa y Premio Nacional de Artes Plásticas 2017— presentaron en el pabellón chileno de la Bienal de Venecia 2015. La obra multimedial La luz que me ciega (2010) busca reflexionar sobre el tema de la mirada, sus alteraciones y su eventual pérdida, en el marco de una sociedad bombardeada por la imagen como espectáculo.

Esta obra se inspira en la realidad de personas que viven con acromatopsia —condición que solo permite ver en blanco y negro— para cuestionar si esta visualidad es una anomalía o simplemente ‘otra’ forma de ver. Mediante este cruce transdisciplinar, Urriola y Errázuriz exploraron la paradoja de una luz que ciega en lugar de iluminar, proponiendo una reflexión sobre el sentido del ver en la sociedad contemporánea.

Para la curadora de la muestra, estas piezas ponen en evidencia una práctica que desborda las categorías disciplinares. “Proyectos como Desrealismo, Poesía es + o La luz que me ciega son extensiones de una misma práctica y no un desplazamiento hacia otro campo. Es decir, la poesía se activa en distintos soportes y formatos, sin limitarse a lo escrito. De hecho, podría pensarse en una forma de trabajo que integra lo visual como parte constitutiva de su escritura. No es un giro hacia otra disciplina, sino una expansión que complejiza la idea misma de poesía. Así, su obra se sitúa en un lugar intermedio, donde las fronteras entre literatura, artes visuales y acción se vuelven porosas. Más que responder a una categoría, lo que propone es justamente una manera de desarmarlas”, puntualiza la subdirectora de Cenfoto UDP, Andrea Aguad Chacur.

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