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Reforma política queda a una votación del cierre legislativo tras respaldo del Senado
La Cámara Alta aprobó por 28 votos la última disposición pendiente, pese a tres rechazos y cinco abstenciones. El proyecto llega a su definición en la Cámara con un respaldo amplio que La Moneda buscaba preservar, aunque marcado por reparos a la cláusula sobre totalitarismos y violencia política.
La reforma al sistema político quedó este miércoles a un paso de cerrar su tramitación en el Congreso. La Sala del Senado aprobó por 28 votos a favor, tres en contra y cinco abstenciones el informe de la Comisión Mixta que resolvió la última divergencia pendiente, por lo que la definición final quedó ahora en manos de la Cámara de Diputados.
El proyecto —Boletín 17.640-06— seguía formalmente en la etapa de discusión del informe de Comisión Mixta y contiene disposiciones de carácter orgánico constitucional. La Cámara deberá pronunciarse el próximo lunes, antes de que la iniciativa pueda continuar con los trámites posteriores para convertirse en ley.
La votación despejó un nudo que durante los últimos días volvió a tensionar una reforma que parecía completamente encaminada. La norma cuestionada obliga a los partidos políticos a incorporar en sus declaraciones de principios una condena al establecimiento de sistemas totalitarios y al uso, promoción o incitación de la violencia como método de acción política, además de comprometerse con la probidad y la transparencia.
Los votos en contra fueron de Claudia Pascual y Daniel Núñez, ambos del PC, y Yasna Provoste (DC). Se abstuvieron Pedro Araya (PPD), Rodolfo Carter (Ind.-REP), Alejandro Kusanovic (Ind.), Ignacio Urrutia (REP) y Cristián Vial (REP).
Pascual sostuvo que la fórmula de la Comisión Mixta mantuvo precisamente la diferencia que había cuestionado respecto del texto constitucional. “Lo que llega de la comisión mixta vuelve exactamente con la misma divergencia de la redacción estricta de la Constitución”, argumentó al justificar su rechazo. La senadora recalcó que su voto en contra se limita a esa disposición y reiteró que el resto de la reforma ya está aprobado.
Kusanovic, en tanto, apuntó contra el diseño completo de la iniciativa. “La crisis de representatividad que atraviesa nuestro sistema político no se resuelve con esta mala reforma”, afirmó, acusando que los cambios están orientados a proteger los intereses de la “política tradicional”. La senadora Vanessa Kaiser (PNL), pese a votar favorablemente, anunció reserva de constitucionalidad.
Apoyos con reparos
La aprobación llegó después de un intento fallido por volver a abrir la Comisión Mixta. Durante los últimos días se buscó revisar nuevamente la redacción sobre sistemas totalitarios, pero no hubo acuerdo político para reconstituir una instancia que ya había aprobado esa fórmula por unanimidad. El Senado terminó llevando este miércoles el informe vigente directamente a Sala. El proyecto figuraba como primer punto de la sesión y sometido a quórum de ley orgánica constitucional.
La discusión dejó además una fotografía menos uniforme de lo que muestran los 28 votos favorables. Parlamentarios de distintas bancadas respaldaron la norma, pero acompañaron su voto con reparos al alcance de la reforma. Vlado Mirosevic (PL), por ejemplo, cuestionó que el proyecto sea suficientemente ambicioso para enfrentar la indisciplina parlamentaria y advirtió que reducir el número de partidos no garantiza por sí mismo colectividades más ordenadas.
El resultado también pone nuevamente en escena la estrategia que ha seguido La Moneda. El ministro de la Segpres, José García Ruminot, había advertido esta semana que, “más que la urgencia, lo que nos interesa mucho es que estén los votos”. El Gobierno mantiene suma urgencia sobre la iniciativa desde el 8 de septiembre.
Con el Senado despejado, el lunes será la última valla parlamentaria. Si la Cámara ratifica el informe, la reforma —iniciada durante el gobierno de Gabriel Boric y empujada en su recta final por la administración de José Antonio Kast— quedará en condiciones de continuar hacia el control constitucional correspondiente antes de su eventual promulgación.