CULTURA|CIENCIA
Crédito: DW
La primera foto con personas escondía un misterio. Ya tiene respuesta
En una calle llena de gente, solo dos personas se quedaron quietas lo bastante para ser los primeros humanos en aparecer en una foto. Casi dos siglos después, un escáner 3D y dos años de archivos revelaron dónde estaban.
La fotografía más antigua que se conserva la tomó el inventor francés Nicéphore Niépce con una cámara oscura, entre el 4 de junio y el 18 de julio de 1827, según una de las dataciones de la obra. Conocida como Point de vue du Gras (Vista desde Le Gras), muestra algunos edificios y el paisaje rural que rodeaba su finca. Eso sí, ni rastro de personas. ¿Quién fue entonces el primer ser humano en colarse en una fotografía?
La respuesta podría estar en una imagen que Louis Daguerre tomó en 1838 sin proponerse fotografiar a nadie. Una mañana, a las ocho, apuntó su cámara hacia el Boulevard du Temple, en París, desde la ventana de su estudio. Quería probar el daguerrotipo, una técnica a la que había dedicado casi un año de trabajo. A lo largo del día volvió a fotografiar la misma vista, primero al mediodía y después por la tarde. Pero fue la primera toma la que acabaría pasando a la historia.

La primera fotografía conservada de la historia es un paisaje: la vista desde la finca de Niépce, tomada en 1827.Imagen: Nicéphore Niépce/Harry Ransom Center
¿La primera fotografía de seres humanos?
Que aparecieran personas fue, más que nada, una casualidad. Y es que todo era una cuestión de tiempo. La cámara necesitaba entre cinco y diez minutos de exposición, así que buena parte de los transeúntes y carruajes que circulaban por el bulevar desaparecieron de la imagen. El resultado es una calle que parece prácticamente desierta, aunque en realidad bullía de actividad.
Pero hubo dos personas que escaparon a ese curioso efecto: un limpiabotas y su cliente, que se quedaron quietos el tiempo suficiente para aparecer en la fotografía. Sin saberlo, se convirtieron en protagonistas de la que se considera la primera imagen fotográfica de seres humanos, aunque no existe certeza absoluta sobre ese récord.
La escena encierra además un detalle curioso. Maximilien Van Aertryck, cineasta que ha estudiado la imagen, cree que el limpiabotas podría haber sido un adolescente de entre 12 y 15 años.
Según explicó a Radio France, en los grabados de la época que consultó, los limpiabotas aparecían representados como niños. Para él, la fotografía no solo captó a dos personas, sino también una de las primeras representaciones fotográficas del trabajo y de una interacción social.

El limpiabotas y su cliente, únicos testigos del bullicio parisino de 1838 en la placa de Daguerre.Imagen: Louis Daguerre/Public Domain
Un lugar perdido en París
Pero había algo que seguía sin saberse. ¿En qué punto exacto de París se habían detenido aquellos dos desconocidos? Casi dos siglos después, su ubicación exacta seguía sin estar claramente identificada ni señalizada, y encontrarla no era tarea fácil.
Y es que la zona había cambiado profundamente desde 1838. La creación de la actual Place de la République había modificado el trazado del Boulevard du Temple, mientras que las reformas urbanísticas del siglo XIX habían hecho desaparecer buena parte de los edificios de la zona.
El misterio despertó la curiosidad de Van Aertryck y de sus colegas Axel Danielson y Kalle Boman. Los tres ya conocían bien la imagen: la habían utilizado en And the King Said, What a Fantastic Machine, un documental de 2023 premiado en Sundance.
Una tarde de 2024, mientras se encontraban por casualidad en la Place de la République, se dieron cuenta de que estaban muy cerca de donde Daguerre había tomado la fotografía. Se preguntaron entonces dónde habrían estado exactamente el limpiabotas y su cliente. Al investigar, descubrieron que nadie había señalado aquel punto.

Demoliciones en el Boulevard du Temple de París en 1862, durante las reformas urbanísticas que transformaron la zona de la actual Place de la République.Imagen: akg-images/picture alliance
La curiosidad terminó convirtiéndose en una investigación de dos años. El equipo realizó un escaneo en tres dimensiones de la plaza y del bulevar. Después, recurrió a planos, pinturas y grabados de archivos parisinos para recrear el aspecto que tenía la zona en 1838. Según contó Van Aertryck a Radio France, recurrieron incluso al Atlas Vasserot, un antiguo catastro de París elaborado en 1836.
Con esa reconstrucción como referencia, dos estudios de arquitectura, uno en Francia y otro en Suecia, analizaron dónde podían haber estado los protagonistas. Sus cálculos situaron la escena en dos lugares distintos, pero con apenas dos metros de diferencia. Para decidir dónde colocar la placa, los cineastas eligieron un punto a medio camino entre ambos.
Una placa de bronce en la Place de la République
Así, casi dos siglos después de aquella mañana de 1838, el punto identificado por los investigadores ha quedado señalado con una placa de bronce en la Place de la République. Inaugurada este 15 de octubre y titulada Un Détail Imprévu (Un detalle inesperado), reproduce un fragmento de la fotografía y cuenta su historia.
Según Radio France, la pieza mide un metro por 70 centímetros, pesa 70 kilos y está encajada en el suelo, donde antes había dos losas de hormigón.

a placa de bronce en la Place de la République de París que recuerda la imagen de Daguerre de 1838, considerada la primera con seres humanos.Imagen: Wu Huiwo/Xinhua/picture alliance
El negativo de 1937 que sigue sin aparecer
Sin embargo, la historia de aquella imagen todavía tiene un capítulo pendiente. En 1839, Daguerre envió la placa fotográfica original al rey de Baviera. Según Artnet, sufrió graves daños durante los bombardeos aliados de la Segunda Guerra Mundial. Un intento de restauración en 1970 tampoco logró recuperar la imagen, que hoy resulta prácticamente irreconocible, según recoge Radio France.
La imagen que ha llegado hasta nuestros días procede de una fotografía de la placa original que Beaumont Newhall, vinculado al MoMA de Nueva York, mandó realizar en 1937. Ahora, los cineastas intentan localizar el negativo de aquella copia con ayuda del Museo Nacional de Baviera y del Getty Center de Los Ángeles. Al parecer, el negativo pasó por distintos lugares de Estados Unidos, pero su paradero sigue siendo desconocido.
“Esta foto y esta placa nos recuerdan, en cierto modo, que las generaciones anteriores también vivieron una profunda transformación tecnológica, cuyas consecuencias hay que comprender y saber gestionar”, señaló Van Aertryck a Radio France.
Mientras continúa esa búsqueda, quienes pasan hoy por la Place de la République en París pueden detenerse junto al punto donde, según la reconstrucción histórica, un hombre se hizo limpiar los zapatos una mañana de 1838. Aquella cotidiana parada terminaría dejando una huella inesperada en la historia de la fotografía.
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