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Sinfonía, Ciudad, Universidad CULTURA|OPINIÓN Crédito: Cedida

Sinfonía, Ciudad, Universidad

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Alberto Texido Zlatar
Por : Alberto Texido Zlatar Arquitecto PhD, Académico FAU Universidad de Chile @DataLabU, ex Presidente del Colegio de Arquitectos de Chile, Consejero CPI (Consejo de Políticas de Infraestructura)
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La nueva sala de conciertos VM 20 es un orgullo y una celebración amplia, pero también un espacio que nos enseñará mucho más sobre los antídotos contra el abandono, la individualidad y la ausencia de colaboración.


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Una sinfonía resulta de un grupo de personas con un objetivo común, que se coordina para la realización de una obra musical magnífica.

Esta definición es aplicable a cualquier conjunto humano, que voluntariamente privilegia la colaboración y el interés colectivo, por sobre el individuo y sus particularidades, y puede asimilarse también para entender la construcción de la ciudad y la manera en que cohabitamos.

Después de 10 años de trabajo, muchos esfuerzos y dificultades, se inaugura la sala de conciertos VM 20 de la Universidad de Chile, en el centro de la ciudad, a pasos de Plaza Italia, escenario de encuentros y desencuentros sociales, y notable oportunidad de revertir el abandono y deterioro del centro de nuestra ciudad capital.

Mientras esto ocurre, la ciudad -la polis- se enfrenta a una próxima decisión sobre nuevas autoridades, criterios de convivencia y desarrollo, dejando a la vista la esquiva recuperación del centro político, que es también coincidente con el de la polis.

Y no es casual, que sea la Universidad de Chile, la que haya persistido, superado un discurso y logrado materializar una obra de Arquitectura notable, física y simbólica que valora lo común, que divulga la belleza y que convoca sin distinción a cada habitante de nuestro país, a ver, escuchar y sentir directa y cómodamente los sonidos más bellos que ha creado la humanidad.

Somos espectadores de este momento particular del país, pero también de un legado que el Estado se ha propuesto a través de su primera universidad, proyectable al futuro, como demostración de uno de los mejores proyectos públicos de nuestra historia, liderando la educación pública chilena y los rankings internacionales y nacionales especializados.

La nueva sala de conciertos VM 20 es un orgullo y una celebración amplia, pero también un espacio que nos enseñará mucho más sobre los antídotos contra el abandono, la individualidad y la ausencia de colaboración.

¡Que comience la función!

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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