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La conservación no es “un lujo verde” CULTURA|OPINIÓN Crédito: Agencia UNO

La conservación no es “un lujo verde”

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En este Día Mundial del Medioambiente, el llamado es claro: Chile debe reconocer la conservación pública, privada y comunitaria, como política de Estado. No es un “lujo verde”. Es la base que sostiene nuestro futuro común. 


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En una nueva conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente, este 5 de junio, Chile enfrenta una realidad ineludible: incendios más intensos, escasez hídrica estructural, pérdida acelerada de biodiversidad: En Chile el 63 por ciento de las especies clasificadas en categoría de amenaza están en condición crítica o han desaparecido.

En este contexto, la conservación dejó de ser una causa romántica o un hobby. La conservación de la naturaleza es resguardo de infraestructura crítica. Agua, suelos, bosques y humedales sostienen procesos esenciales para la vida y para la economía.

La conservación es bienestar humano directo: previene incendios, aluviones y crecidas; asegura el agua; regula temperaturas; mejora la calidad del aire y mitiga el cambio climático. También es desarrollo económico: impulsa el turismo de naturaleza, genera empleo femenino y fortalece economías locales. Y es futuro: en nuestros ecosistemas está el patrimonio genético del país, los medicamentos y materiales que aún no descubrimos. Chile ha avanzado, pero aún tiene tareas pendientes y grandes desafíos.

Además del trabajo público que se realiza en conservación, actualmente hay varias iniciativas de conservación voluntaria que se realizan a nivel nacional, son impulsadas por privados que están comprometidas con el desarrollo y que ven cómo la conservación de la naturaleza ha generado polos de desarrollo, potenciando el turismo y contribuyendo a mejorar la calidad de vida de las personas.

La asociación gremial ASÍ Conserva Chile, reúne hoy 45 socios a nivel nacional, 45 áreas en las que se realiza conservación las cuales juntas protegen más de 600 mil hectáreas, lo que equivale a cerca de un millón de canchas de fútbol profesional. Es una red diversa de familias, comunidades, organizaciones sin fines de lucro, iniciativas indígenas y empresas que trabajan duro para realizar una conservación de la naturaleza nacional generando un impacto mundial.

Ejemplos de estos hay muchos en la asociación, como la Reserva Pingüino Rey, ubicada en Tierra del Fuego, es el único lugar en Sudamérica donde puedes observar a una colonia de Pingüino Rey en su entorno natural. Esta iniciativa ha impactado al desarrollo local de Porvenir ya que miles de turistas visitan este destino cada año.

También podemos mencionar al el Parque Andino Juncal, que resguarda glaciares y humedales fundamentales para abastecer de agua el Valle del Aconcagua de la región de Valparaíso, o al Parque Punta de Lobos, ubicado en Pichilemu, que está abierto gratuitamente todo el año para la comunidad y recibe a más de 600.000 turistas anuales.

Estos ejemplos muestran cómo la conservación privada y comunitaria complementa el sistema público de áreas protegidas, ampliando la diversidad de ecosistemas resguardados en Chile. ¿Y por qué hacemos esto? Porque la conservación no solo protege la naturaleza. También protege condiciones esenciales para la vida, y sin ella ninguno tiene espacio, ni el mundo público, ni el privado, ni la sociedad civil.

En este Día Mundial del Medioambiente, el llamado es claro: Chile debe reconocer la conservación pública, privada y comunitaria, como política de Estado. No es un “lujo verde”. Es la base que sostiene nuestro futuro común.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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