CULTURA|OPINIÓN
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Cuervos de pantano, críalos para que te cuenten historias
Continuando la tradición oral de la región del Maule, estos cuervos relatan historias cuya vigencia está cada vez más presente, dado que abordan temáticas tan contingentes como el abuso de poder, el individualismo, la injusticia, la envidia y la avaricia.
Los cuervos arrancan los ojos a los muertos cuando ya no les hacen falta; pero los aduladores destruyen las almas de los vivos cegándoles los ojos.
Epicteto
Por siglos, tanto la literatura, como la creencia popular de diversas culturas, han revestido a los cuervos de una indumentaria simbólica donde su plumaje negro se asocia a la muerte o a un augurio negativo.
Dejando el carácter agorero que puedan tener estas aves, existen Tres cuervos de Pantano oriundos de la Laguna Torca (Comuna de Vichuquén), que se lanzan a la aventura en un viaje escénico, con la particular misión de “contar para no olvidar”.
Un hecho cierto, que se viene instalando desde hace algún tiempo por la compañía homónima Cuervos de pantano (ex Sopaipilla Teatro) fundada el 2021, con la misión de revitalizar el teatro popular, resignificando su quehacer tanto en Chile como en el extranjero.
Continuando la tradición oral de la región del Maule, estos cuervos relatan historias cuya vigencia está cada vez más presente, dado que abordan temáticas tan contingentes como el abuso de poder, el individualismo, la injusticia, la envidia y la avaricia.
Todos tópicos que tienen estrecha relación con las vicisitudes propias del individuo, que en algún momento debe lidiar con el peso de las circunstancias.
Buena parte de las cuales están relacionadas con relatos populares que en muchas ocasiones se trasmiten de boca en boca y generación tras generación, asumiendo un herencia que se constata en que esta puesta en escena, construida revisar más de 40 historias, para finalmente centrarse sólo con tres: El Melao, El pacto, y el cuento del lorito, y con sólo esas tres, lograr una fluidez interpretativa con la que transmiten de manera fiel el espíritu de la tradición; aportando a la conservación y la divulgación de un patrimonio.
De esa forma, ponen en valor un correlato que muchas veces creemos perdido, pero que, contrario a lo que se cree, sigue representándose de una manera no sólo lúdica y vital, sino con la idea cierta de preservar, y quien mejor que su director Andrés Saavedra, para corroborarlo:
“En escena, el público verá una escenografía transformable, máscaras que se convierten en seres fantásticos, muñecos, teatro de sombras, música en vivo, y actores que interpretan múltiples personajes. Hay mucha comedia que los llevará a la risa, verá drama histórico, verá la magia de un pasado encapsulado en el universo de la tradición oral, y verá el presente reflejado en lo que nos hace ser lo que hoy nos constituye como chilenos”.
Aunque los cuervos de pantano son una especie catalogada en peligro de extinción – por suerte- en esta obra sucede a la inversa, ya que el despliegue escénico hace resurgir historias donde la interacción entre los actores cumple sobradamente las expectativas, partiendo porque se nota que hay todo un trabajo de observación, estudiando a estas aves, ya que su gestualidad corporal, y como se desplazan hace recordar a estos cuervos.
Lo que ayuda enormemente a que el público esté pendiente cuando estos personajes caminan en el escenario, creando un puente en el que circulan de igual manera el humor y el drama. Todo eso acompañado de una música en vivo, que por cierto le da una atmósfera y un carácter muy diferente.
Finalmente, no quisiera dejar de mencionar la excelente apuesta escenográfica, porque dentro de su sencillez, cumple a cabalidad su tarea, en particular porque desde un simple bote aflora todo, tal cual como si fuese el sombrero de un mago, y si a eso le sumamos las magníficas máscaras con las que se personifican estos cuervos, creo que el resultado es sorprendente, ya que el Cuervo de Pantano chileno, conocido científicamente como Plegadis chihi, es una especie de ave acuática que a diferencia de otros cuervos prefiere los humedales, pantanos, totorales, juncales y bordes de lagos y lagunas, donde encuentra aguas calmas y barro para alimentarse
Otro detalle a destacar es su plumaje castaño pardusco representado en la obra con una manta de un color similar, eso sin contar su pico largo y aguzado que hace que gran parte de las veces los confundan con bandurrias, y no lo vean como cuervos de pantano, que para el caso son muy distintos a esa pléyade de pájaros agoreros que conocemos.
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