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Harry Fayt: desacelera la realidad, a través de los sueños CULTURA|OPINIÓN Crédito: Cedida

Harry Fayt: desacelera la realidad, a través de los sueños

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Ricardo Rojas Behm
Por : Ricardo Rojas Behm Escritor y crítico, ha publicado “Análisis preliminar”, “Huevo de medusa”, “Color sanguíneo”, además de estar publicado en diversas antologías en Chile y el extranjero.
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Prefiere hacer de la piscina su estudio, ya que de esa manera posee cierto control sobre la imagen, dejando que todo aquello que usualmente está adormilado en el inconsciente, salga a flote


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Soñar siempre es algo más, ya que altera nuestra condición a tal punto que incluso creemos que somos parte de ese viaje inesperado. Algo que ciertamente no se equipara con la vida, pues transitamos en un espacio alterno, donde al unísono, emergen nuestros miedos y nuestros deseos combinados en un extraño amasijo desde el cual muchas veces no queremos salir, o simplemente no podemos.

Y si lo miramos con mayor detención, los sueños son como decía Freud: “Algo más que la venganza de lo reprimido”. El antecedente que nos lleva a esa vida otra, en la cual aparece la figura de Harry Fayt un fotógrafo belga, que de hace algún tiempo se ha dedicado a crear universos oníricos, dejándose llevar por la ingravidez de la imagen subacuática.

Sin embargo, un rasgo muy interesante en su trabajo es que no es un fotógrafo que pone el foco en la naturaleza, ya que es un recurso bastante agotado por muchos que optan por capturar ese sinfín de maravillas que el entorno ofrece. Harry Fayt, en cambio, prefiere hacer de la piscina su estudio, ya que de esa manera posee cierto control sobre la imagen, dejando que todo aquello que usualmente está adormilado en el inconsciente, salga a flote.

Dentro de esta instintiva evocación, la innegable presencia del surrealismo, y particularmente de René Magritte y Paul Delvaux, son claves dentro de un imaginario visual que debe entenderse sólo como un preludio que lo lleva a una exploración lejos mayor; dando lugar a una serie llamada “Sueños”, que es una selección de diversos trabajos, y que luego de estar en Santiago el 2025, hoy recala en el Museo Baburizza, de Valparaíso. Una ciudad que como dice Nicanor Parra permanece “Hundida para arriba”.

Pero volviendo a Fayt, este artista crea universos exentos de tensión, y al igual que un prestidigitador, a través de la ilusión propone desacelerar la realidad, haciendo que todo fluya. Las cosas y las personas ya no están supeditadas a un sólo orden. Surgen de un imaginario multiversal, en el cual desemboca tanto lo moderno como lo pretérito.

Partiendo por el mismo autor, quien en 1998 se licenció como fotógrafo publicitario, para luego ir incorporando numerosos conceptos asociados al arte y la cultura, con los que como asegura su curadora Verónica Besnier– “Le gusta traspasar los límites de un universo que el mismo ha creado”.

Lo que deja entrever un inconformismo, que lo impulsa a explorar territorios inexplorados, generando un espacio experimental que se enriquece constantemente, y no me refiero sólo a la imagen en sí, sino a los conceptos que lo sustentan, y que se dan simultáneamente.

Sin descontar que a medida que se va sumergiendo en esa dualidad de la fotografía subacuática y la onírica realidad de los sueños, sufre las consecuencias de su propio aprendizaje, entendido como el querer traducir cada vez mejor lo que piensa y siente, pero en un entorno tan vasto como inasible, y es precisamente ahí donde aflora la magia, aunque sólo sea un esbozo de ese onírico firmamento de imágenes en el que la mujer tiene gran protagonismo.

Un eje clave, porque si bien está la presencia masculina, la presencia femenina le otorga esa dosis perfecta de grácil armonía, que se instala incluso en otros proyectos del autor como “Iconos Modernos”, “Corazón Hecho en Bélgica”, “El Diluvio” o ReBirth, pero también en los retratos y las reinterpretaciones del arte universal, cuando alude a la “Chica de la perla” de Johannes Vermeer o “Las tres gracias” de Pedro Pablo Rubens y por supuesto, en los incontables desnudos subacuáticos que conforman su obra.

Es así como en esta transición realista de lo concreto a lo onírico, van sumándose otros componentes que hacen de esta propuesta una opción sinéctica, en la que une elementos aparentemente distantes, en una suerte de cadáver exquisito en la cual interviene incluso el azar como un antecedente no menor que el propio Harry Fayt lo comenta: “Soy muy curioso por naturaleza, la inspiración me llega de todas partes. De un objeto encontrado en el mercadillo, un tema actual, una imagen, una escena en la calle, mi mente avanza como con un rompecabezas”.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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