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Portillo, mucho más que ski CULTURA|OPINIÓN Crédito: Archivo

Portillo, mucho más que ski

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La cordillera que aparece en tantas postales de Chile también se convierte en un lugar donde el talento encuentra oportunidades. Cada verano, el Hotel Ski Portillo abre ese espacio para que jóvenes músicos estudien, compartan con grandes maestros y hagan crecer sus proyectos musicales.


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Hay lugares que forman parte de la identidad de un país. Portillo es uno de ellos. Está en uno de los paisajes más reconocibles de Chile, en plena Cordillera de los Andes, junto a la Laguna del Inca y a pocos kilómetros de la frontera con Argentina. Para quienes hemos recorrido esa ruta, llegar hasta allí es atravesar una de las postales más impresionantes de nuestro territorio y algo más. La carretera sube serpenteando hasta los 3.000 metros de altura y conduce a uno de los destinos de montaña más emblemáticos de Sudamérica.

Por esa ruta, inolvidable, transitan turistas, amantes del ski, trabajadores, proveedores, transportistas y personas que necesitan conectar Chile con Argentina. La actividad que se desarrolla en torno a Portillo genera empleo y movimiento económico para muchas personas y pequeñas empresas de la región de Valparaíso. Cada invierno, el Hotel Ski Portillo, el centro de ski más antiguo de Chile y de América del Sur (hotel inaugurado en 1949), recibe visitantes nacionales y extranjeros que llegan atraídos por la cordillera y por una historia que forma parte de la memoria del país y de la región. Por eso, cuando la ruta permanece cerrada durante semanas, las consecuencias van mucho más allá del turismo o la economía.

Pero Portillo tiene otra historia, menos conocida, que resulta especialmente significativa. Desde hace años, el Hotel Ski Portillo apoya al Festival Academia Internacional de Música Portillo (PortilloFest), un proyecto que reúne cada verano a jóvenes músicos de Chile, América Latina y otros países para vivir una experiencia intensiva de formación junto a destacados intérpretes y maestros de trayectoria internacional. PortilloFest, que se acerca a su octava edición en enero de 2027, se ha convertido en un referente entre las academias musicales de la región y ofrece becas completas a jóvenes talentos, gracias al apoyo de Hotel Ski Portillo, entre otros auspiciadores.

Quizás a alguien le llame la atención que un lugar tan asociado a los deportes de invierno, aparentemente reservados a unos pocos, sostenga también una iniciativa dedicada a la formación de jóvenes músicos. Ese compromiso merece ser conocido y puesto en relieve porque allí se han formado más de 500 jóvenes músicos clásicos, líderes de su generación.

Chile necesita más colaboraciones de este tipo: empresas, organizaciones culturales, comunidades y personas pueden encontrarse en torno a proyectos que generan valor mucho más allá de sus propios ámbitos.

Quizás por eso también vale la pena mirar con cuidado algunas de las discusiones que ha provocado el cierre de la ruta. En redes sociales han aparecido lecturas que presentan el problema como una preocupación de unos pocos privilegiados por recuperar el acceso a un centro de esquí. Los estereotipos reducen demasiado la realidad y Chile necesita miradas más amplias.

Detrás de Portillo hay trabajadores y familias – la mayoría de los colaboradores del Ski Portillo trabajan 20, 30, 40 incluso más de 50 años ahí-, proveedores y emprendedores, turismo y comercio, una ruta internacional y una actividad que aporta al desarrollo de la zona. También hay jóvenes músicos que llegan desde distintos lugares de Chile y el mundo para estudiar y construir sus trayectorias, junto con profesores, artistas. Y hay una experiencia cultural que, cada verano, sale de la montaña para encontrarse con otras comunidades.

Como parte de PortilloFest, los músicos llevan conciertos a distintos territorios cercanos como Los Andes, Calle Larga, Catemu, San Esteban, Til Til y Pirque, y tocan en colegios, cancha de futbol, junta de vecinos, plazas, etc. Desde las comunidades suben buses con vecinos que asisten a conciertos y comparten con los músicos. El Hotel Ski Portillo también recibe orquestas juveniles para conocer las instalaciones y la montaña y para trabajar junto a Alejandra Urrutia, violinista, directora de orquesta y directora artística del Festival y de Vibra Clásica.

Ski Portillo es todo eso al mismo tiempo. Por eso, esperamos que las decisiones sobre la apertura de la ruta puedan considerar todas sus dimensiones y, naturalmente, las condiciones de seguridad necesarias para hacerlo.

La cordillera que aparece en tantas postales de Chile también se convierte en un lugar donde el talento encuentra oportunidades. Cada verano, el Hotel Ski Portillo abre ese espacio para que jóvenes músicos estudien, compartan con grandes maestros y hagan crecer sus proyectos musicales.

Vale la pena cuidar los caminos que hacen posible que esas historias sigan ocurriendo.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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