DATOS ÚTILES
Cedido
Si tu malla de seguridad recibe sol todo el día, podrías perderla sin que te des cuenta
Tras la tragedia en Las Condes, expertos alertan que el sol de Santiago triplica el desgaste de las mallas. Conoce el tiempo límite para cambiarlas y evitar accidentes fatales.
El trágico accidente ocurrido en la comuna de Las Condes, donde una niña de dos años falleció tras caer desde el piso 11 de un edificio, reabrió de golpe el debate sobre las medidas de protección en altura. Aunque en el Congreso descansa un proyecto de ley desde enero de 2023 para hacer obligatorias las mallas de protección en hogares con menores de 12 años, hoy la seguridad depende exclusivamente de las decisiones cotidianas de cada familia.
Uno de los errores más comunes en los departamentos de Santiago es creer que, una vez instalada, la malla dura para siempre. Sin embargo, el clima de la Región Metropolitana juega en contra de la resistencia de estos implementos.
¿Cuánto dura realmente una malla de seguridad?
En términos generales, las empresas instaladoras y los manuales técnicos estiman que una malla de monofilamento o multifilamento expuesta a la intemperie tiene una vida útil de 2 a 4 años. No obstante, los expertos recomiendan realizar el recambio estrictamente cada 2 años cuando en el hogar residen niños pequeños o mascotas.
El impacto del sol en Santiago: Ojo con la orientación de tu terraza
La radiación UV es el enemigo principal de este sistema de protección. Verónica Aravena, académica de la carrera de Tecnologías en Construcción de la Universidad de Santiago (Usach), explica que la exposición continua a los rayos solares genera un desgaste silencioso: “La radiación solar las va quebrajando, va debilitando el material. Por lo tanto, sí duran menos si están expuestas todo el día al sol”.
Esto significa que si la terraza o las ventanas de tu departamento miran hacia el Norte o el Poniente —las orientaciones que reciben la mayor carga de calor y radiación solar durante la tarde en Santiago— el material se degradará mucho más rápido que en departamentos que miran hacia el Sur o el Oriente. En estos casos de alta exposición, superar los dos años sin un recambio es un peligro inminente.
Kilos de resistencia y el factor económico del recambio
Una malla de seguridad estándar y correctamente tensada está diseñada para soportar impactos de entre 80 y 150 kilos por metro cuadrado. Sin embargo, una fibra tostada por el sol pierde elasticidad y puede romperse ante la presión del peso de un niño.
Para el bolsillo de la clase media santiaguina, existe un dato útil de ahorro que pocos conocen: hacer un recambio de mallas es hasta un 50% más barato que la instalación inicial. Esto se debe a que, si los perfiles de aluminio y los anclajes a la losa o muro se encuentran firmes y libres de óxido, las empresas solo cobran por el retiro de la red vieja, el suministro de la nueva malla y la mano de obra del tensado.
Al momento de cotizar, la recomendación de los especialistas es exigir siempre empresas que cuenten con certificaciones de resistencia al impacto y filtro UV integrado en el polímero, además de preferir mallas de multifilamento (blancas o negras) por sobre las transparentes (monofilamento), ya que las primeras suelen ofrecer una tolerancia marginalmente mayor al desgaste ambiental, aunque bloqueen sutilmente más la vista.