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Invierno sobre ruedas: cinco consejos para cuidar los neumáticos y conducir seguro bajo la lluvia
La lluvia, el frío y las bajas temperaturas pueden afectar la adherencia y aumentar las distancias de frenado. Revisar los neumáticos y adaptar la conducción son medidas esenciales durante el invierno.
Con la llegada del invierno, la lluvia, el frío y las bajas temperaturas generan condiciones más exigentes para los conductores. En este escenario, mantener los neumáticos en buen estado es fundamental para conservar la adherencia y el control del vehículo.
Michelin recuerda que los neumáticos constituyen el único punto de contacto entre el automóvil y el pavimento. Por ello, cualquier desgaste, daño o presión inadecuada puede afectar el comportamiento del vehículo, especialmente cuando la superficie está mojada.
El agua, el barro, la escarcha y el hielo pueden disminuir la capacidad de respuesta y aumentar las distancias necesarias para detenerse. Por esta razón, la mantención preventiva adquiere especial importancia durante los meses más fríos.
Cinco recomendaciones para cuidar los neumáticos durante el invierno
1. Revisar la presión de inflado
Las bajas temperaturas pueden provocar una disminución de la presión de los neumáticos. Se recomienda comprobarla al menos una vez al mes y también antes de realizar viajes largos.
La presión debe mantenerse de acuerdo con las indicaciones establecidas por el fabricante del vehículo, ya que tanto una presión insuficiente como una excesiva pueden afectar la conducción.
2. Verificar el desgaste de la banda de rodadura
Los surcos de la banda de rodadura cumplen una función importante al conducir sobre superficies mojadas, ya que permiten evacuar el agua.
Un neumático con desgaste excesivo puede perder capacidad de adherencia y aumentar el riesgo de aquaplaning, situación en la que se pierde temporalmente el contacto adecuado con el pavimento.
3. Revisar cortes, grietas y deformaciones
Antes de conducir, es recomendable observar los neumáticos para detectar posibles daños visibles.
Cortes, grietas, deformaciones o golpes pueden comprometer su desempeño y seguridad. Si se identifica alguna anomalía, lo recomendable es solicitar una revisión especializada antes de continuar utilizando el vehículo.
4. Realizar alineación y balanceo
Una correcta alineación y un balanceo adecuado contribuyen a mantener la estabilidad del automóvil y favorecen un desgaste más uniforme de los neumáticos.
Estas mantenciones también permiten detectar eventuales problemas que podrían afectar el comportamiento del vehículo durante la conducción.
5. Evaluar neumáticos adecuados para bajas temperaturas
Cuando las temperaturas se mantienen por debajo de los 7 °C, los neumáticos diseñados para condiciones invernales o los modelos All Season certificados pueden ofrecer un desempeño adecuado para enfrentar bajas temperaturas.
La elección dependerá de las condiciones climáticas habituales de la zona y del tipo de conducción que realice cada persona.
¿Cómo conducir con seguridad bajo la lluvia?
El estado de los neumáticos debe complementarse con una conducción preventiva. Ante precipitaciones, se recomienda disminuir la velocidad y evitar maniobras bruscas, especialmente al tomar curvas o cambiar de pista.
También es importante aumentar la distancia de seguridad respecto del vehículo que circula adelante. El pavimento mojado puede aumentar la distancia de frenado, por lo que mantener mayor espacio permite reaccionar con anticipación.
La aceleración y el frenado también deben realizarse de manera progresiva. A esto se suma la necesidad de mantener una buena visibilidad, mediante la revisión de limpiaparabrisas, parabrisas y luces.
Precaución con el aquaplaning y el hielo
Durante los días de lluvia, los conductores deben evitar atravesar charcos profundos, ya que el agua acumulada puede generar pérdida de adherencia y provocar aquaplaning.
Asimismo, es necesario extremar las precauciones en sectores donde puede formarse hielo, como puentes, caminos de montaña y lugares con poca exposición al sol.
Aunque los riesgos del invierno suelen asociarse principalmente con la nieve, el pavimento frío y mojado también puede modificar significativamente las condiciones de conducción.
Por ello, revisar periódicamente los neumáticos, mantener una conducción preventiva y adaptar la velocidad al estado del camino son medidas fundamentales para reducir riesgos y contribuir a una circulación más segura durante la temporada invernal.