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Masajes de relajación y descontracturantes: 5 mitos y verdades que debes conocer DATOS ÚTILES Crédito: Cedida

Masajes de relajación y descontracturantes: 5 mitos y verdades que debes conocer

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Los masajes pueden ayudar a reducir el dolor, la tensión y el estrés, pero no reemplazan el ejercicio ni solucionan por sí solos todas las molestias. Expertos explican qué hay de cierto en cinco creencias frecuentes.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Los masajes de relajación y descontracturantes pueden contribuir a disminuir el dolor, la tensión y el estrés, pero existen creencias que exageran sus beneficios. Expertos aclaran cinco mitos frecuentes: que el masaje de relajación no sirve, que el descontracturante elimina la causa del dolor, que mientras más intenso mejor funciona, que elimina toxinas y reduce significativamente el cortisol, y que reemplaza el ejercicio. La recomendación es utilizarlos como herramienta complementaria, con objetivos realistas y profesionales capacitados.
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Con el avance del segundo semestre, el cansancio, el estrés y la tensión muscular pueden comenzar a sentirse con mayor intensidad. Frente a estas molestias, muchas personas recurren a los masajes, pero surge una pregunta habitual: ¿realmente funcionan los masajes de relajación y descontracturantes?

La evidencia disponible indica que los masajes pueden ayudar a disminuir el dolor, la ansiedad y la sensación de tensión en algunas personas, aunque sus efectos pueden variar según cada caso y no necesariamente solucionan la causa de una molestia.

Dentro de las terapias manuales existen distintos tipos de masajes. Entre los más habituales están el masaje de relajación y el masaje descontracturante. El primero utiliza movimientos suaves, lentos y continuos para disminuir el estrés y favorecer una sensación de bienestar, mientras que el segundo emplea técnicas más profundas y localizadas para aliviar contracturas, nudos musculares y dolor localizado.

Masajes de relajación y descontracturantes: ¿para qué sirven?

Aunque los masajes son una de las intervenciones no invasivas más populares, todavía existen dudas sobre sus beneficios y numerosas creencias que no siempre cuentan con respaldo científico.

Especialistas de Clínica Talus explican cuáles son cinco mitos y verdades sobre los masajes y qué se sabe actualmente sobre sus efectos en el dolor, el estrés y la salud muscular.

1. “El masaje de relajación no sirve, es solo un regaloneo”

Falso. Los masajes de relajación pueden tener efectos positivos sobre el bienestar.

“Un gran metaanálisis reciente sobre intervenciones basadas en el tacto encontró reducciones en dolor, ansiedad y síntomas depresivos en adultos. Es decir, sentirse más calmado después de un masaje no es solo una sensación subjetiva sin valor, sino que para muchas personas puede ser una forma legítima de bajar la carga de estrés y mejorar su bienestar”, señala Gabriel Arrieta, quiropráctico de Clínica Talus.

Esto no significa que todas las personas experimenten los mismos resultados ni que los efectos tengan igual duración.

2. “El masaje descontracturante elimina la causa del dolor”

No necesariamente. Un masaje descontracturante puede disminuir temporalmente el dolor y la sensación de tensión, pero eso no significa que resuelva el origen de la molestia.

En trastornos musculoesqueléticos comunes, el masaje puede mostrar beneficios frente a no realizar ninguna intervención. Sin embargo, cuando se compara con tratamientos activos, como ejercicio terapéutico o kinesiología, su ventaja es menos clara.

Por esta razón, las terapias manuales suelen recomendarse como parte de un tratamiento más amplio, especialmente cuando existe dolor persistente o recurrente.

3. “Mientras más fuerte y doloroso sea el masaje, mejor funciona”

Falso. Que un masaje duela más no significa que sea más efectivo.

Una presión excesiva puede incluso aumentar el dolor o provocar irritación en determinadas personas. Aunque los efectos adversos graves asociados a los masajes son poco frecuentes, se han descrito complicaciones vinculadas con técnicas demasiado vigorosas, especialmente en adultos mayores o personas con mayor fragilidad.

Por ello, la intensidad debe ajustarse a las características y necesidades de cada persona.

4. “El masaje elimina toxinas y baja el cortisol”

Esta es una de las afirmaciones más extendidas, pero con menor respaldo. Karla Salgado, masoterapeuta de Clínica Talus, explica que “esta es una de las afirmaciones más repetidas y peor sustentadas. Varios estudios concluyen que el efecto del masaje sobre el cortisol es, en general, muy pequeño y muchas veces no se distingue de cero”.

Según la especialista, los beneficios asociados al masaje no parecen explicarse por una supuesta “desintoxicación”, sino por mecanismos vinculados con el tacto, la modulación del dolor y la sensación de seguridad y alivio.

5. “Si me hago masajes constantemente, no necesito hacer ejercicio”

Falso. Los masajes pueden servir como complemento, pero no reemplazan el ejercicio, el movimiento, el descanso ni otros hábitos saludables.

Ante molestias recurrentes o dolor persistente, la alternativa más adecuada no necesariamente consiste en elegir entre masaje o ejercicio, sino en combinar distintas herramientas cuando corresponda y establecer objetivos realistas.

¿Entonces los masajes realmente sirven?

Los masajes pueden ser útiles para aliviar temporalmente el dolor, reducir la sensación de tensión y favorecer el bienestar, pero no deben considerarse una solución para todos los problemas musculares ni reemplazar tratamientos indicados por profesionales de la salud.

“Sin duda, los masajes pueden ayudar, pero no son magia. Bien indicados, pueden aliviar el dolor, bajar la tensión y mejorar el bienestar. Mal explicados, se transforman en promesas exageradas. La mejor pregunta no es si ‘sirven o no’, sino para quién, para qué y como parte de qué plan”, explica Salgado.

Si existen dolores intensos, persistentes o recurrentes, lo recomendable es buscar una evaluación profesional antes de recurrir exclusivamente al masaje.

Además, para disminuir riesgos, estos procedimientos deben realizarse con profesionales capacitados y en centros especializados.

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