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Cómo limpiar después de un aluvión o inundaciones para evitar riesgos sanitarios DATOS ÚTILES

Cómo limpiar después de un aluvión o inundaciones para evitar riesgos sanitarios

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El barro que deja una inundación o aluvión puede contener aguas servidas, residuos orgánicos y otros contaminantes. Expertos explican qué hacer para limpiar, desinfectar y recuperar viviendas, colegios, oficinas y otras instalaciones afectadas, y por qué el orden puede marcar la diferencia.


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Tras un aluvión o una inundación, retirar el barro es una de las primeras tareas para recuperar viviendas, establecimientos educacionales, oficinas, centros de salud y otras instalaciones. Sin embargo, la limpieza no consiste únicamente en sacar tierra y escombros.

El lodo arrastrado por el agua puede contener aguas servidas, residuos orgánicos y distintos tipos de contaminantes, por lo que su manipulación requiere precauciones y una secuencia adecuada de limpieza y desinfección.

Especialistas de Grupo Eulen Chile, empresa dedicada al mantenimiento y gestión de instalaciones, entregaron una serie de recomendaciones para enfrentar la limpieza después de un aluvión y reducir riesgos sanitarios y de seguridad.

Cómo limpiar el barro después de una inundación o aluvión

Uno de los principales consejos es retirar el lodo mientras todavía permanece húmedo.

El barro húmedo es más fácil de remover. Cuando se seca puede transformarse en polvo y quedar suspendido en el aire, dispersándose hacia pasillos, habitaciones y otros espacios cerrados.

Además, la desinfección debe realizarse después de retirar el barro y limpiar las superficies. Aplicar productos desinfectantes directamente sobre superficies todavía cubiertas por tierra o residuos reduce la efectividad del procedimiento.

Por eso, el orden recomendado es primero retirar escombros y barro, luego limpiar las superficies y finalmente realizar la desinfección correspondiente.

No reabrir todos los espacios al mismo tiempo

En colegios, universidades, oficinas, centros de salud y otras instalaciones de mayor tamaño, una reapertura por zonas puede ser más segura que intentar habilitar inmediatamente todo el edificio.

La recomendación es separar físicamente las áreas que ya fueron limpiadas e higienizadas de aquellas donde todavía existen barro, escombros o residuos.

Esto evita que trabajadores, estudiantes, pacientes o usuarios circulen desde sectores contaminados hacia lugares que ya fueron sanitizados.

Entre los primeros espacios que deberían recuperarse se encuentran los accesos, vías de evacuación, servicios higiénicos y áreas indispensables para la atención de personas o el desarrollo de actividades esenciales.

Revisar agua y electricidad antes de volver a utilizar un edificio

Una inundación también puede afectar instalaciones que no presentan daños visibles.

Los estanques y redes internas de agua potable pueden haber estado expuestos a contaminación, por lo que deben ser revisados antes de volver a utilizarse normalmente.

Algo similar ocurre con el sistema eléctrico. Tableros, conexiones y equipos que hayan estado bajo el agua requieren una evaluación especializada antes de volver a energizarse.

Por esta razón, no es recomendable asumir que una instalación está en condiciones de operar únicamente porque el barro haya sido retirado.

Atención a los sistemas de climatización y ventilación

Los equipos de climatización también deben ser considerados durante la recuperación.

Los filtros y ductos pueden acumular polvo y partículas provenientes del lodo. Si los sistemas vuelven a funcionar sin una limpieza adecuada, esas partículas pueden redistribuirse por distintas áreas del edificio.

La revisión de estos sistemas resulta especialmente importante en oficinas, establecimientos educacionales, recintos asistenciales y edificios con circulación permanente de personas.

¿Qué cosas se deben botar después de una inundación?

No todos los materiales afectados por el barro pueden recuperarse.

Los materiales porosos pueden absorber humedad y contaminantes, dificultando una limpieza completa. Entre ellos pueden encontrarse:

  • alfombras;
  • cortinas;
  • revestimientos textiles;
  • algunos muebles y elementos absorbentes que hayan permanecido en contacto con barro o agua contaminada.

Antes de reutilizarlos es necesario evaluar si pueden ser efectivamente higienizados o si corresponde eliminarlos.

Hospitales y centros de salud requieren protocolos especiales

Las áreas asistenciales presentan exigencias adicionales.

Espacios como pabellones, unidades de pacientes críticos, áreas de esterilización y servicios de urgencia requieren procedimientos de limpieza específicos antes de volver a funcionar.

La habilitación debe coordinarse con los equipos responsables de prevención y control de infecciones, además de mantener separados los circuitos utilizados por pacientes de aquellos destinados al retiro de residuos.

Colegios, salas cuna y jardines infantiles: especial cuidado con patios y juegos

Los espacios destinados a niños requieren particular atención debido al contacto directo que mantienen con pisos, patios y juegos.

En jardines infantiles, salas cuna y colegios, se recomienda revisar especialmente areneros, patios y zonas recreativas que hayan quedado cubiertas por el aluvión.

Cuando tierra o arena han estado expuestas directamente a aguas y sedimentos contaminados, su reposición puede ser una de las medidas necesarias antes de volver a utilizar esos espacios.

Cocinas y alimentos deben revisarse antes de retomar su funcionamiento

Las áreas destinadas a preparar alimentos también deben ser inspeccionadas antes de reiniciar actividades.

Cocinas, casinos y comedores deben encontrarse limpios e higienizados antes de volver a preparar o servir alimentos.

En universidades y establecimientos que cuenten con laboratorios, además, corresponde revisar el estado de reactivos, insumos y otros materiales que puedan haber estado expuestos al agua o al barro.

Limpieza no reemplaza una evaluación estructural

Finalmente, recuperar sanitariamente una instalación no significa necesariamente que el inmueble esté en condiciones de volver a utilizarse.

Las recomendaciones de limpieza y mantenimiento permiten abordar la contaminación, el barro y la recuperación operacional de los espacios. Sin embargo, cuando existen posibles daños en muros, pisos, fundaciones u otros elementos del edificio, la evaluación estructural debe quedar en manos de especialistas.

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