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¿Cuándo se acaba el gobierno?

por 19 mayo, 2019

¿Cuándo se acaba el gobierno?
Al 2020 pocos se acordarán que el Gobierno algún día tuvo una agenda ambiciosa de reformas, solo existirán los resultados y logros de esos meses, y la concebida percepción para su gente, de cuanto me suma o me resta aparecer ligado a Piñera. Escenario que hoy se ve oscuro para la actual administración, dada la ineficacia del gabinete y la eterna improvisación del presidente. Los “Tiempos Mejores” no serán más que un mal recuerdo de campaña.
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El tiempo se la acaba al gobierno, después de un año perdido como fue el 2018 en lo legislativo, y sin cambios en el equipo político, nada hace presagiar que con el mismo elenco, el Presidente Sebastián Piñera obtenga distintos resultados, pudiendo pasar a la historia como la administración más irrelevante de los últimos 80 años.

¿Cuánto tiempo político le queda al Ejecutivo para legislar las “grandes reformas”? Muy poco, pues en la práctica el mundo legislativo comienza a cambiar de “switch” en octubre, día que marca el año justo antes de las elecciones municipales y a gobernadores regionales. Es decir, no quedan más que cinco meses.

Obviamente que el Gobierno puede seguir mandando proyectos hasta el último día de su mandato, pero tanto el ambiente como el cálculo no será el mismo que este año en lo legislativo. Las razones sobran en lo político y electoral. Y esencialmente apuntan, a que la mayoría de los diputados de regiones y algunos de la capital, su suerte electoral se liga fuertemente a los resultados de las elecciones en los municipios de sus distritos, dado que es el momento donde se acumula la fuerza territorial para la posterior campaña parlamentaria, por lo cual los costos se calibran y el foco político cambia. En los senadores que van a la reelección es normalmente el mismo proceso, al menos 20 de ellos y ellas.

En octubre de 2019, es el momento donde se comienzan a mover las fuerzas y agendas de los futuros candidatos a alcalde, concejales, y también a más de un interesado en ser gobernador regional, pues se cumple el plazo para todos aquellos que están inscritos en un partido político puedan renunciar para ir como independientes o en otra fuerza política. Es el momento de cerrar tratos y promesas en los partidos.

Al mismo tiempo, se comienzan a tejer las posibles alianzas para los pactos que deberán inscribirse para alcalde y concejales, en vistas a las primarias de junio de 2020. Esta labor compromete mucha energía por parte de los partidos y de los parlamentarios, pues cada uno pujará por tratar de poner a “su gente” dentro de las plantillas que irán a primarias, más intentar privilegiar una lógica de alianzas proclive a sus intereses locales o regionales en términos de conveniencia. No a todos los incumbentes le es indiferente que pacto se firme.

En resumen, ya en octubre de este año a nivel local, tendremos corriendo a los posibles candidatos a primarias a alcalde y a un número alto de parlamentarios preocupados de sus zonas y ciudades claves para sus reelecciones.

En el verano próximo, serán meses de negociaciones de pactos, y la cosa no está para nada fácil en la oposición, pues hoy no caben dentro de una alianza el Partido Comunista y la Democracia Cristiana, sin ahondar en todas las razones, si están marcadas esencialmente por la actitud frente a Venezuela, tema que de no haber cambios en el país caribeño, será remarcado por la derecha y sus aliados en la próxima campaña municipal.

Por otra parte, la suerte de los pactos (los cuales se inscriben en abril de 2020, es decir en menos de un año) a concejales, deberían tener una lógica política que no podrá distanciarse mucho de la alianza, de haberla, que se hagan para las elecciones de Gobernadores Regionales en la oposición. Con los números de las parlamentarias y la elección presidencial de 2017, la oposición en todas sus versiones, pierde en más/menos 13 de las actuales 16 regiones de no haber plena unidad. Y en este escenario, el Frente Amplio también deberá tomar decisiones, dado que presentar candidatos en todas las regiones para competir con la alianza que surja de la ex Nueva Mayoría, significará poner en bandeja a la derecha casi todas las regiones y por ende, comprometer fuertemente la elección presidencial de 2021.

Por otra parte, justo en un año más, ya se podrá estar haciendo propaganda legal para las elecciones primarias a alcalde y la escena política para el gobierno será de repliegue e irrelevancia. La tensión política se habrá trasladado a lo municipal, como la elección que abre el ciclo electoral que termina con la segunda vuelta presidencial. Lo que se siembre a comienzos del 2020 se cosecha en diciembre del 2021.

Finalmente y también en octubre de este año, comienzan las renuncias de los actuales intendentes, para competir a gobernadores regionales, elecciones que marcaran la agenda del 2020, dado que se realizarán en conjunto con la elección a alcaldes y concejales. Tres elecciones con tres sistemas electorales distintos en un día.

En septiembre de 2020 la agenda del gobierno será absolutamente poco relevante para el ciclo político, ya se sabrá que reformas logró aprobar y cuáles no, y se tendrá completamente desplegados a los candidatos a gobernadores regionales, acompañados de los precandidatos presidenciales.

En lenguaje del Presidente, ya se sabrá el precio de las acciones del gobierno.

A diferencia de otras elecciones locales, la de octubre de 2020 el foco estará en la elección del Gobernador o Gobernadora Regional de la capital, pues como el sistema electoral es con 2ª vuelta y si ninguno de los candidatos alcanza el 40% de los sufragios, aquel que gane el balotaje tendrá a su haber más de 1,3 millones de votos, en el entendido que votaran al menos 2,6 millones en la región. Ese caudal de votos se acerca bastante a lo que obtuvo Beatriz Sánchez o Alejandro Guillier, lo cual dejará al que gana de inmediato como un potencial presidencial y al que pierda como otro potencial senador o senadora.

A esa altura del partido, pocos se acordaran que el Gobierno algún día tuvo una agenda ambiciosa de reformas, solo existirán los resultados y logros de esos meses, y la concebida percepción para su gente, de cuanto me suma o me resta aparecer ligado a Piñera. Escenario que hoy se ve oscuro para la actual administración, dada la ineficacia del gabinete y la eterna improvisación del presidente. Los “Tiempos Mejores” no serán más que un mal recuerdo de campaña.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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