Chino Ríos, el as escondido de la baraja
Imposible no acordarse por estos días del zurdo. Hace ya 17 años que venció a Andre Agassi en la final del torneo de Miami para convertirse en el primer sudamericano número uno del mundo, gracias a un triunfo más brillante que lo contundente que indican las cifras: 7-5, 6-3 y 6-4.
Ese 29 de marzo de 1998, el chileno jugó un partido excepcional en uno de los torneos favoritos del estadounidense, y lo paseó de lado a lado durante buena parte del duelo ante el asombro de los espectadores.
Reviví -una vez más- esa victoria con el video de esa final y lo comparé con juegos recientes de los líderes de la clasificación de los últimos cinco años: el aburrido aunque terminante Novak Djokovic, el incombustible Roger Federer, el venido a menos pero siempre espectacular Rafael Nadal y el eterno aspirante Andy Murray, y llegué a una conclusión que de solo plantearla me produce escalofríos: el mejor Ríos era mucho mejor que ellos.
Este fin se semana observé el choque entre Djokovic y el zurdo eslovaco Martin Klizan (25 años, 41° del mundo). Ganó el serbio, con su vieja costumbre de hacer casi todo bien (aunque nada maravilloso), pero en el segundo set Klizan jugó “a lo Chino Ríos”, con pelotas que besaban las líneas ante la desesperación del número uno de la ATP, servicios angulados al revés, pelotazos desde el fondo de la cancha, un par de drop shots perfectos y un revés a dos manos potente y sorpresivo.
En ese momento también me acordé del Chino en su primer set ante Agassi (y con el mismo marcador: 7-5), pero luego el eslovaco perdió consistencia, como si sus pilas se hubiesen agotado con rapidez.
Hace 17 años, Ríos no sólo siguió jugando bien. Como todo campeón que se precie de tal, empezó a jugar mejor y terminó demoliendo a Agassi.
En ese final de set, el humilde Klizan, quien apenas suma dos títulos menores en su bitácora (Munich y St. Petersburg), desdibujó por completo al bueno de Nole, que no sabía qué camión le había pasado por encima.
Ríos haría pedazos a Djokovic. Y a Murray. Y a Nadal. Se lo doy firmado.
Tendría más problemas con Federer, porque el suizo es uno de los jugadores más inteligentes de la historia del tenis y, además, tiene tiros que podrían opacar al mejor Ríos. Pese a ello, el Chino sabría desesperarlo con sus toques sutiles y sus ángulos imposibles.
Tal como este mismo fin de semana lo hicieron otros humildes, como el francés Adrian Mannarino y el español Fernando Verdasco. El primero, 32° ATP, de 26 años y sin títulos en el circuito, se deshizo en Miami del encumbrado Stanislav Wawrinka, mientras el veterano Verdasco (31 años, 34° en el ránking y con seis títulos menores en su haber) se dio el lujo de dejar en el camino a Nadal, quien en este torneo podría ceder su número 3 del escalafón a manos de Murray, el japonés Kei Nishikori o el canadiense Milos Raonic.
En ambos casos, la escasa diferencia entre el triunfo y la derrota es perpendicularmente distinta a la diferencia que existe en el tenis actual entre los cuatro mejores del mundo y el resto.
Hace un par de semanas, Nadal habló sobre el tema: “Hace años que los mismos jugadores estamos consiguiendo prácticamente todo. Creo que nunca ha ocurrido en la historia de nuestro deporte: Novak, Andy, Roger y yo tenemos algo especial. Pero es algo que está finalizando en uno, dos, tres años, y no sé si volverá a pasar. Pero va a terminar para todos nosotros”.
Con el Chino en cancha, habría sido un quinteto. Y en esa escala real, Ríos habría sido el as.