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El Papa y Sergio Jadue: «Dos potencias se saludan»

El Papa y Sergio Jadue: «Dos potencias se saludan»

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Andrés Alburquerque
Por : Andrés Alburquerque Periodista El Mostrador Deportes
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El Papa Francisco le concedió a Sergio Jadue, en su calidad de vicepresidente de la Conmebol y presidente del fútbol nacional, una audiencia privada. Un mérito sólo entendible por la cercanía de Jorge Mario Bergoglio con el este deporte y con Chile.


No se tiene certeza de quiénes participaron en los cerca de 50 minutos que Jadue estuvo con el Papa argentino, y si los demás dirigentes de la Conmebol esperaban a un costado, se habían retirado a un salón contiguo de la Casa Santa Marta -donde se realizó la reunión- o si participaron activamente de la charla y el encuentro tuvo en total esa duración.

Pero tal como señala la página de la ANFP, “lo sorpresivo fue la extensión de la audiencia y su prolongado diálogo con el dirigente chileno”.

Durante ella, Jadue le hizo tres regalos al Santo Padre: una réplica de la Copa América, el peluche de Zincha (la mascota del torneo) y una camiseta de la Roja con el nombre Francisco y un gran 1 romano en la espalda.

El otro “regalo” fue colectivo, porque la Conmebol firmó un convenio con Scholas Ocurrentes, organización promovida por el Papa para integrar niños a nivel mundial a través de la educación y del deporte. Según el acuerdo, la Confederación donará 10 mil dólares por cada gol anotado en la Copa y otros 10 mil por cada penal atajado.

Hasta ahí, todo normal y dentro del protocolo. Me imagino que todos los concurrentes guardaban la compostura adecuada ante un personaje tan importante.

Por eso me habría gustado ver la cara del Pontífice cuando Jadue le hizo una solicitud al menos inusual (y aquí vuelvo a citar a la ANFP): “El chileno le explicó que su país nunca había ganado la Copa América en su casi centenaria historia y le pidió que lo tuviera en sus oraciones para que el trofeo quedase en Chile”.

O sea que le pidió a un Papa -argentino para más señas- que rece para que ganemos la Copa. En medio de una audiencia de connotación ética, religiosa y moral con tintes deportivos, el timonel del fútbol chileno le pidió que “converse” con Dios para que la Roja sea campeona. Insólito.

La presuntuosa petición, rayana en lo fatuo e impertinente, me llevó de inmediato una frase a la mente: “Dos potencias se saludan”.

Dicen que tiene su origen en febrero de 1945, durante la conferencia de Yalta, Ucrania, una de las repúblicas soviéticas más castigadas durante la Segunda Guerra Mundial, cuando una fotografía inmortalizó el encuentro entre el primer ministro británico, Winston Churchill, y Joseph Stalin, líder de la Unión Soviética.

En esa reunión, en la que también participó el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt, las potencias “ordenaron” el nuevo mapa de Europa y, de una u otra forma, dieron origen a la Guerra Fría, ese permanente estado de tensión entre Este y Occidente que se extendió por cuatro décadas.

Por eso en el pie de foto de una publicación chilena (aunque pudo replicarse en varios países), se leía con precisión histórica: “Dos potencias se saludan”.

La frase fue adoptada años más tarde por un junior que trabajó durante muchos tiempo en el diario La Nación: Héctor “Tito” Astorga, también conocido como “Kid Chatarra”. El simpático personaje no perdía ocasión para figurar en cada visita que se realizaba al edificio de la calle Agustinas. Ubicado siempre en primera fila, cuando el invitado saludaba a los presentes, él se adelantaba y con sonoridad declamaba: “¡Dos potencias se saludan!”.

El carácter presumido y jactancioso de la frase siempre arrancaba risas.

Como las que, me imagino, habrán soltado hasta los ángeles en El Vaticano cuando escucharon a nuestro Sergio pidiéndole ayuda divina al Papa para ganar la Copa América… Sólo faltó que le diese las gracias por haber comenzado a ganar cinco millones 337 mil pesos mensuales en la ANFP o que al estrechar su mano le hubiese espetado un sonoro “¡dos potencias se saludan!”.

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