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Cómo tu intestino crea recuerdos

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El Mostrador Fuente Preferida

Hola, cómo estás, ojalá muy bien y con ganas de leer. Hace ya unos años que varios medicamentos basados en la hormona GLP-1 están dando buenos resultados contra la obesidad y también contra otras enfermedades.

  • Pero ¿por qué estos fármacos son efectivos para unas personas y para otras no? Un equipo de Clínica Mayo encontró la respuesta en un subtipo de obesidad del “intestino hambriento”. Este hallazgo permitiría personalizar el tratamiento de la obesidad y más.
  • Durante más de un siglo, se pensó que el ojo carecía de un sistema linfático, que está presente en casi todos los demás órganos y ayuda a regular el líquido, eliminar los desechos y apoyar la función inmunológica. Resulta que ahora se descubrió un mecanismo en el fondo del ojo que puede cambiar parte de la oftalmología, incluso prevenir la ceguera.

Esto -creo- debes intuirlo, porque estoy segura de que ciertos olores y sabores son capaces de llevarte a lugares y personas de tu pasado. La ciencia también lo sabe hace mucho tiempo, gracias al estudio del nervio vago.

  • Pero ahora han descubierto evidencia de que las señales que viajan desde el intestino a través del nervio vago también pueden ayudar a formar recuerdos y proteger la memoria. En Mito o Verdad lee de qué se trata.

Y para seguir en la “zona intestinal”, el correcto funcionamiento del intestino, es un “tema delicado” para muchas personas. La directora del Instituto de Investigación Intestino-Cerebro del Centro Médico Beth Israel Deaconess de Boston, Trisha Pasricha, se dedica, además de investigar, a guiar a los pacientes en el “tránsito lento”. Aquí, en el Chat con la Especialista derriba mitos sobre la salud intestinal.

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¿Por qué unos bajan de peso con medicamentos y otros no?

Foto de Annushka Ahuja.

¿Por qué algunas personas pierden una cantidad considerable de peso con medicamentos basados en GLP-1 (hormona natural que el intestino libera después de comer. Estimula la producción de insulina, frena el vaciamiento del estómago y avisa al cerebro que estás satisfecho), mientras que otras obtienen resultados más modestos o nulos?

  • Un estudio de Clínica Mayo ofrece una posible respuesta al identificar un subtipo biológico diferenciado de obesidad que responde especialmente bien a la tirzepatida, un medicamento que imita dos hormonas naturales implicadas en la regulación del apetito y de la glucemia, acercando este campo a la medicina de precisión para la obesidad.
  • La investigación, publicada en Gastroenterology, identificó un subgrupo de pacientes con obesidad que producen niveles más bajos de hormonas naturales reguladoras del apetito, presentan un vaciamiento gástrico más rápido y refieren mayor sensación de hambre después de las comidas.
  • Se trata de un subtipo del fenotipo de obesidad del “intestino hambriento”, caracterizado por una duración anómala de la sensación de saciedad.
  • Las personas con obesidad del “intestino hambriento” pueden consumir porciones normales, pero picar entre horas con mayor frecuencia.

Estos pacientes perdieron casi el doble de peso tras seis meses de tratamiento con tirzepatida que los pacientes con otros subtipos de obesidad.

“La obesidad es una enfermedad compleja impulsada por diferentes mecanismos biológicos”, afirma el autor sénior gastroenterólogo, investigador en obesidad de Clínica Mayo en Minnesota, Andrés Acosta.

“Nuestros hallazgos sugieren que podemos empezar a identificar qué pacientes tienen más probabilidades de responder a terapias específicas, en lugar de tratar la obesidad como si fuera una única enfermedad”, agrega.

Terapia a la carta

Los investigadores estudiaron a 483 adultos con obesidad y lograron identificar tres tipos biológicos diferentes de la enfermedad.

  • Aproximadamente 1 de cada 4 participantes producía niveles más bajos de GLP-1 y de otras hormonas que ayudan a las personas a sentirse saciadas después de comer.
  • Los pacientes de este grupo perdieron una media del 21,5 % de su peso corporal tras seis meses de tratamiento con tirzepatida, frente al 11,7 % de los pacientes de los otros grupos.

Los hallazgos respaldan los crecientes esfuerzos por personalizar el tratamiento de la obesidad utilizando la biología subyacente de cada individuo, en lugar de recurrir a un enfoque único para todos los pacientes.

  • Dado que la obesidad aumenta el riesgo de diabetes, enfermedades cardíacas, determinados tipos de cáncer y muchas otras enfermedades crónicas graves, identificar antes la terapia adecuada podría mejorar los resultados en salud a largo plazo.

Los investigadores también encontraron que la reducción de los niveles hormonales se asociaba con una menor producción de hormonas en el intestino, y no con diferencias en el microbioma intestinal, lo que aporta nuevos conocimientos sobre la biología subyacente de este subtipo de obesidad.

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Descubren un sistema de limpieza oculto del ojo

Foto de Reham BouShahine.

¿Sabías que las principales causas mundiales de ceguera irreversible, incluido el glaucoma y la degeneración macular relacionada con la edad, comparten un problema común: la acumulación de líquido, residuos y desechos inflamatorios en la parte posterior del ojo?

Sin embargo, durante décadas, los científicos no han tenido una comprensión clara de cómo el ojo limpia estos desechos.

  • Una nueva investigación de la Universidad de Columbia Británica (UBC) y la Universidad de Toronto ha identificado lo que parece ser una pieza que falta en el rompecabezas: un sistema de drenaje de residuos previamente desconocido en la parte posterior del ojo.
  • La vía circulatoria oculta, llamada salida linfática ocular posterior, o vía POLO, proporciona una ruta para que el líquido y los desechos salgan del ojo y entren en el sistema linfático del cuerpo.

“La retina es una de las partes metabólicamente más activas del cuerpo, generando constantemente subproductos que necesitan ser eliminados”, dijo el profesor y jefe del departamento de oftalmología y ciencias visuales de la UBC, Dr. Neeru Gupta.

“Este descubrimiento ayuda a explicar cómo el ojo enjuaga este desperdicio y promete transformar la forma en que pensamos y tratamos una variedad de afecciones oculares”, agregó el profesor Gupta.

Base para futuras terapias

  • Enfermedades como el glaucoma, la degeneración macular y los trastornos de la retina están todas asociadas con la acumulación de líquidos, la acumulación de desechos metabólicos y el estrés tisular (carga que soportan los tejidos blandos) y la inflamación. La degeneración macular relacionada con la edad por sí sola afecta a más de 200 millones de personas en el mundo.
  • El descubrimiento de la vía POLO sugiere que hay un sistema natural responsable de eliminar este material y abre nuevas oportunidades para aprovechar este sistema para tratar enfermedades.

“Esto nos da un marco completamente nuevo para entender estas enfermedades y un objetivo potencial para las terapias. La pregunta ahora es: ¿Cómo podemos mejorar o explotar este sistema de limpieza para tratar o incluso prevenir enfermedades?”, señaló el Dr. Gupta.

El descubrimiento

  • Durante más de un siglo, se pensó que el ojo carecía de un sistema linfático, que está presente en casi todos los demás órganos y ayuda a regular el líquido, eliminar los desechos y apoyar la función inmunológica.

El Dr. Gupta y la profesora y directora de patología oftálmica en la Universidad de Toronto, Yeni Yücel, comenzaron a desafiar esa idea en 2009 con el descubrimiento de una vía de drenaje relacionada con el linfático en la parte delantera del ojo, denominada la vía “uveolinfática”.

  • Sin embargo, la parte posterior del ojo, donde se arraigan muchas enfermedades cegadoras, ha permanecido en gran medida inexplorada.

“La retina es responsable de la visión y también es donde ocurren muchas de las enfermedades de pérdida de visión más graves. Entender cómo esta parte del ojo mantiene un entorno equilibrado y un flujo de materiales es fundamental”, dijo Yücel.

El experimento

  • Para descubrir la vía POLO, el equipo utilizó imágenes avanzadas en ratones, combinando resonancia magnética, fluorescencia infrarroja cercana y análisis microscópico.
  • Introdujeron moléculas trazadoras fluorescentes en un espacio delgado en la parte posterior del ojo y rastrearon su movimiento en tiempo real.
  • Esto les permitió identificar pequeños vasos linfáticos en la coroides, una capa delgada debajo de la retina. En cuestión de minutos el líquido drenado desde la parte posterior del ojo hacia el tejido orbital circundante llegó a los ganglios linfáticos cercanos que conectan el ojo con el sistema linfático más amplio.

“Debido a que se pensaba que los vasos linfáticos en la coroides no existían, el equipo utilizó múltiples técnicas para demostrar tanto su presencia como su función”, agregó la patóloga.

“Nos sorprendió ver una ruta tan directa para que el líquido salga del ojo y se conecte con el sistema linfático. Sugiere que la parte posterior del ojo tiene una vía de eliminación activa, que podría desempeñar un papel importante en la eliminación de líquidos, proteínas y material inflamatorio que se acumulan en la enfermedad”, continuó Yücel.

Se necesita más investigación para entender cómo funciona la vía linfática en los humanos y cómo podría dirigirse con terapias.

  • Pero los investigadores dicen que algún día podría conducir a una mejor administración de medicamentos en la parte posterior del ojo, nuevas terapias que mejoren la eliminación de líquidos y una visión más profunda de cómo la presión, la inflamación y la dinámica de fluidos contribuyen a la pérdida de la visión.

“Este es un descubrimiento fundamental que muestra que el ojo no es un sistema tan cerrado como pensábamos anteriormente. Nos da un nuevo mapa, un nuevo mecanismo y un nuevo conjunto de preguntas para explorar”, finalizó Gupta.

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Mito o Verdad: El estómago ayuda al cerebro a formar recuerdos

Cedida.

Los franceses dicen que una magdalena es capaz de desencadenar un potente recuerdo. El escritor Marcel Proust lo registró en el libro En el camino de Swann, cuando el sabor de una de esas galletas transportó al protagonista a la infancia.

  • Su estómago pudo haber hecho parte del trabajo. Y de seguro también te ha ocurrido ante el sabor de un alimento que probaste en la niñez o algún aroma como el de tu madre, del pasto, incluso sensaciones que te llevan a momentos a veces no tan fáciles de identificar, pero que están ahí en alguna parte de tu cerebro.
  • Por lo general, asociamos nuestros recuerdos casi exclusivamente con el cerebro. Una nueva investigación dirigida por el profesor de ciencias biológicas en la Facultad de Letras, Artes y Ciencias de la USC Dornsife, Scott Kanoski, ha descubierto que nuestro intestino también puede desempeñar un papel importante para ayudarnos a recordar experiencias, especialmente aquellas que giran en torno a la comida.

El estudio, publicado en Nature Communications, se centró en el nervio vago: el nervio más largo del cuerpo, que conecta el cerebro con el corazón, los pulmones y el aparato digestivo.

  • Los científicos saben desde hace mucho tiempo que el nervio vago ayuda a regular la digestión, el hambre y la sensación de saciedad. Ahora, los investigadores han descubierto evidencia de que las señales que viajan desde el intestino a través del nervio vago también pueden ayudar a formar recuerdos.

Mecanismo de supervivencia

  • Cuando las ratas consumían alimentos nutritivos, las neuronas que se comunicaban con el hipocampo -una parte del cerebro crítica para el aprendizaje y la memoria- liberaban niveles más altos de una sustancia química llamada acetilcolina.
  • Este neurotransmisor apoya la formación de la memoria y ayuda al cerebro a codificar nuevas experiencias.

La respuesta depende de las señales que viajan desde el intestino a través del nervio vago.

Cuando los investigadores interrumpieron la comunicación del nervio vago, el aumento de la acetilcolina desapareció.

  • Esas ratas también tuvieron un peor desempeño en las pruebas de memoria que les exigían recordar dónde habían encontrado comida recientemente.
  • Los científicos también descubrieron que el sistema de memoria del cerebro parece responder principalmente a los nutrientes de un alimento, no solo a su agradable sabor.
  • Las ratas que comieron azúcar o grasa mostraron una fuerte actividad cerebral relacionada con la memoria. Aquellos a los que se les dieron líquidos de sabor dulce pero bajos en calorías o no calóricos no mostraron la misma respuesta.

Esto sugiere que el cerebro reacciona al valor nutricional real de los alimentos, en lugar de solo a su sabor.

“Creemos que el mecanismo probablemente evolucionó para ayudar a los animales a recordar información vital sobre las fuentes de alimentos”, dice el primer autor del estudio, doctorando en el laboratorio de Kanoski, Logan Lauer.

  • Por ejemplo, recordar dónde brotan ciertas plantas por primera vez en la primavera puede ayudar a los animales hambrientos a encontrar nutrientes importantes.

Las señales del intestino le dicen al cerebro: “Esta comida proporcionó nutrientes valiosos, así que recuerda dónde y cómo la obtuviste”.

Las claves del nervio vago

  • Aunque los alimentos ricos en grasas y azúcar provocaron fuertes respuestas de memoria, el estudio también encontró que la exposición crónica a estos artículos empeoró la formación de la memoria con el tiempo.
  • Las ratas que consumieron este tipo de dieta al principio de la vida mostraron una comunicación más débil entre el intestino y el hipocampo más tarde.
  • Incluso después de volver a una dieta más saludable, estos animales tenían respuestas cerebrales reducidas relacionadas con la memoria y un peor rendimiento en las tareas de memoria de ubicación de los alimentos.

Los hallazgos podrían tener implicaciones importantes para la salud humana. Los científicos ya saben que la obesidad, la mala dieta y los trastornos metabólicos como la diabetes están asociados con el deterioro cognitivo.

  • Esta nueva investigación sugiere una razón por la que la exposición constante a la comida basura puede interrumpir o perturbar la conexión entre nuestro intestino y nuestro cerebro.

Su trabajo también podría arrojar nueva luz sobre las enfermedades neurodegenerativas.

“La interrupción de la señalización de acetilcolina en el hipocampo es uno de los primeros cambios neuroquímicos en la enfermedad de Alzheimer. Al revelar que este sistema es impulsado por la señalización intestinal del nervio vago, nuevos objetivos terapéuticos podrían aprovechar esta información para explorar enfoques basados en el nervio vago”, dice Kanoski.

  • El descubrimiento también plantea la posibilidad de nuevos tratamientos para fortalecer la comunicación entre el intestino y el cerebro. Las terapias que estimulan el nervio vago o mejoran la salud intestinal podrían ayudar a proteger la memoria y la función cognitiva.

Si bien se necesita más investigación para determinar si los mismos mecanismos funcionan en los seres humanos, los hallazgos se suman a un creciente cuerpo de evidencia de que el intestino y el cerebro están profundamente conectados.

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Chat con la Especialista: Los sí y los no de la salud intestinal

Foto de  Waldemar Brandt.

¿Cómo funciona tu intestino? ¿Vas regularmente al baño o necesitas suplementos? Quizás estas preguntas te parecen de mal gusto. Y es que cuando se trata de problemas de “tránsito” se evita el lenguaje directo, incluso entre los médicos.

  • La directora del Instituto de Investigación Intestino-Cerebro en el Centro Médico Beth Israel Deaconess de Boston, Trisha Pasricha, dice que como hija de un gastroenterólogo, creció sin prejuicios por pronunciar la palabra caca.

“Si suenas remotamente distante o incómodo hablando de ello, ¿Cómo puedes hacer que otras personas -tus pacientes- se sientan cómodas y compartan algo que podrían considerar vergonzoso?”, asegura.

  • En este resumen de la entrevista que dio en Medscape Medical News, sobre los mitos de la salud intestinal, responde a los mitos sobre los problemas intestinales.

-Lo normal es una evacuación intestinal al día.

-Tu colon también tiene un ritmo circadiano. Hay una ventana temprano en la mañana cuando él es naturalmente más activo. Para muchas personas, ese es el momento más fácil para ir al baño. El número específico no importa, me concentro en dos cosas: En primer lugar, debería ser sin esfuerzo. No quiero que la gente se esfuerce o salga del baño sintiéndose como si hubiera corrido un maratón. En segundo lugar, no debería interrumpir tu vida social. No debería interferir con tu capacidad para trabajar, viajar o pasar tiempo con amigos.

-Si pudiera eliminar un mal consejo de salud intestinal de las redes sociales, ¿Cuál sería?

-El auge de la industria de suplementos en salud intestinal. La mayoría de ellos no tiene datos sólidos. Lo que veo en línea son influencers que dicen: “Tengo hinchazón, tengo problemas con mis intestinos, tal vez tengo niebla cerebral. Y este es el suplemento que funcionó para mí”. La industria realmente ha llegado a monetizar la popularidad de la salud intestinal y, francamente, se aprovecha de las vulnerabilidades de las personas.

Veo pacientes que han gastado cientos de dólares en suplementos no probados y pruebas de microbioma. Todavía están luchando con los síntomas, y ahora también están luchando financieramente. Eso es increíblemente frustrante.

-Su libro incluye una guía de cinco pasos para la reparación del intestino. ¿Qué recomienda a quienes experimentan síntomas gastrointestinales?

-Esto es algo que he estado recomendando a muchos de mis pacientes si varias pruebas (endoscopias o análisis de sangre) han dado negativo y realmente no sabemos la causa. En realidad, eso es un gran porcentaje de la población.

Por ejemplo, 1 de cada 10 personas tiene dispepsia funcional, y no hay un buen marcador biológico disponible para esto.

Las cinco cosas que recomiendo, que están respaldadas por múltiples estudios, son: reducir el alcohol, minimizar los alimentos ultraprocesados, aumentar la fibra, reducir el uso innecesario de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos y controlar el estrés.

El alcohol puede causar inflamación microscópica en el intestino. Los alimentos ultraprocesados se han relacionado con la interrupción del microbioma y con los síntomas del Síndrome de Intestino Irritable (SII). La fibra ayuda a fortalecer la barrera intestinal, sin embargo, alrededor del 95 % de nosotros no estamos recibiendo lo suficiente. Los antiinflamatorios pueden dañar el revestimiento del tracto gastrointestinal. Y el estrés puede aumentar la permeabilidad intestinal en cuestión de horas.

Pido a los pacientes que prueben los cinco cambios durante un mes. El punto no es necesariamente que tengan que vivir de esa manera para siempre. Es que muchas personas se sorprenden de lo mejor que se sienten. Algunos dicen que están un 40 % o un 50 % mejor sin un solo medicamento. Entonces podemos hablar sobre cómo hacer que esos cambios sean sostenibles.

-Muchas personas tienden a evitar los baños públicos. ¿Por qué eso puede ser un problema?

-A menudo ignoramos la necesidad de defecar porque estamos en el trabajo, viajando o compartiendo un baño con otras personas. Parece inofensivo, pero puede contribuir al estreñimiento.

Uno de los trabajos más importantes del colon es absorber agua. Está haciendo eso las 24 horas del día. La caca que está ahí a las 9 de la mañana no se verá igual a las 9 de la noche. si la has estado sosteniendo todo el día. Se vuelve más difícil, más seco y más difícil de pasar.

Al mismo tiempo, te estás perdiendo el período en el que tu colon es naturalmente más activo. Entonces, cuando finalmente intentas ir más tarde, estás trabajando en contra de los ritmos normales de tu cuerpo y lidiando con heces más duras. Es una situación de perder-perder.

Creo que esta es una de las razones por las que tantas personas luchan contra el estreñimiento. Simplemente no estamos respondiendo cuando nuestros cuerpos nos dicen que es hora de hacerlo.

Es por eso que abogo por programar tiempo para ir al baño en el lugar donde te sientas más seguro y cómodo, que suele ser el baño de tu casa.

Escribe sobre el eje intestino-cerebro y su papel bidireccional en muchos trastornos gastrointestinales. ¿Cuál es el valor clínico de compartir eso con los pacientes?

-El campo de la neurogastroenterología está explotando con avances en la investigación cada año. Sin embargo, no creo que hayamos difundido ese ritmo rápido de conocimiento tan bien como podamos. Eso ha permitido que probablemente el mito más dañino de todos persista: que cuando las pruebas gastrointestinales son negativas, todo está en la cabeza de la gente. Trato de explicar que el SII es una enfermedad real que afecta hasta el 15 % de la población estadounidense. Sabemos que hay anomalías moleculares y celulares en el intestino. Sabemos que, en muchos pacientes, las células nerviosas en el intestino se activan a un umbral mucho más bajo que en las personas sin SII. Esas señales viajan al cerebro y pueden influir en el estado de ánimo y la ansiedad, creando un bucle de retroalimentación. Las pruebas utilizadas en la investigación para medir estas anomalías no están disponibles en la práctica clínica de rutina, pero eso no significa que la biología no esté ahí.

  • Pasricha dice que cuando los pacientes entienden eso, es mucho más probable que vean a su médico como un compañero en lugar de alguien que descarta sus síntomas y acepte recomendaciones de tratamiento que podrían incluir un antidepresivo. “No es porque les esté diciendo que todo está en su cabeza; es porque son neuromoduladores, y creo que van a aumentar la sensibilidad de los nervios en su intestino”.

Creo que ese es el mito que todavía tenemos que trabajar más para superar: la idea de que los trastornos gastrointestinales sin anomalías obvias en las pruebas no son enfermedades reales. Hemos sabido durante décadas que lo son. Sin embargo, ese concepto erróneo sigue perjudicando a los pacientes todos los días.


Espero que esta edición te haya entusiasmado. A mi me dejó con deseos de saber más del nervio vago. Si te gustó compártelo. Hasta la semana que viene, y si tienes algún comentario, duda o información que quieras compartir, puedes escribirme a efectoplacebo@elmostrador.cl.

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