La recesión sexual de los veinteañeros
Hola, espero que estés muy bien y con ganas de leer… ¿Dónde va la grasa una vez que se acumula en las partes “clave” de nuestro cuerpo?
- Más allá de la cintura en los hombres y las caderas en las mujeres, una vez que se desborda, invade los órganos y se transforma en grasa ectópica.Una muy difícil de eliminar y muy peligrosa para nuestra salud, en especial cuando invade el corazón. El 29 de septiembre se conmemoró el Día Mundial del Corazón y por ello te dejo este tema y otros para cuidarnos.
- Debes saber que el tiempo es vital cuando se trata de un ACV. Cuanto antes una persona que lo sufre reciba atención médica, mayores serán las probabilidades de reducir la discapacidad a largo plazo y mejorar la recuperación.
- En ese actuar rápido es fundamental saber reconocer los síntomas de un ACV, que suelen aparecer de forma repentina. Busca más adelante el artículo con lo básico que debes saber para actuar a tiempo.
- En Mito o Verdad, un tema que parece va con los tiempos: ¿están los jóvenes en recesión sexual? ¿Qué les está pasando? El Instituto Kensey realizó una encuesta que entrega señales al respecto. Lee más abajo qué ocurre con esta generación.
- En la sección La IA en la Salud, los investigadores de la Universidad de Lausana se hicieron la siguiente pregunta: ¿cuántos años tiene la retina de una persona? Y utilizando un modelo de inteligencia artificial, descubrieron una brecha entre la edad retiniana y la edad cronológica.
Entre otras conclusiones, determinaron que en los hombres una retina más vieja está asociada con el síndrome metabólico, que incluye presión arterial alta, diabetes, colesterol alto y sobrepeso. En las mujeres, el envejecimiento retiniano está más relacionado con los factores vasculares, como mayor riesgo de trombosis.
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¿Cuándo la grasa invade el corazón?

Foto de Andres Ayrton.
¿Cuánto mide tu cintura? Los centímetros en este caso sí importan, porque este es el mejor indicador del riesgo de enfermedades cardiovasculares en comparación con el índice de masa corporal (IMC) solo, según un estudio publicado en JACC, la revista del Colegio Americano de Cardiología.
- El IMC se ha utilizado tradicionalmente para determinar el sobrepeso o la obesidad, factores de riesgo comunes para las enfermedades cardíacas, pero este estudio muestra que no tener en cuenta la circunferencia de la cintura o la relación cintura-cadera puede conducir a una clasificación errónea del riesgo de enfermedades cardiovasculares.
“De hecho, parece que estas medidas reclasifican el riesgo definido por los umbrales tradicionales de IMC”, dijo el autor principal del estudio y director de investigación clínica en el Centro Johns Hopkins Ciccarone para la Prevención de Enfermedades Cardiovasculares, Michael J. Blaha.
- “Vimos individuos con peso normal clínicamente determinado que tenían adiposidad central elevada y alto índice cadera-cintura, asociándolos con un mayor riesgo en la mayoría de los resultados”, agrega Blaha.
- Los estudios han demostrado que la grasa visceral, que es grasa que rodea los órganos internos en el área abdominal, está asociada con enfermedades crónicas como enfermedades cardíacas y diabetes, mientras que la grasa subcutánea, que se encuentra directamente debajo de la piel, no está tan fuertemente asociada.
Esta acumulación puede tener consecuencias importantes para el sistema cardiovascular, ya que la grasa visceral libera ácidos grasos y sustancias inflamatorias que pueden favorecer alteraciones como resistencia a la insulina, aumento de triglicéridos y colesterol LDL.
- Parte de estos ácidos grasos llega directamente al hígado, donde también puede contribuir al desarrollo de hígado graso y a cambios en el perfil lipídico.
En conjunto, estos cambios contribuyen a un entorno metabólico que facilita el desarrollo de enfermedad cardiovascular.
“Cuando hablamos de grasa visceral, hablamos de un tejido metabólicamente activo. Su importancia desde el punto de vista cardiovascular está en que estos mecanismos pueden favorecer la aterosclerosis y, con ello, aumentar la probabilidad de que las arterias se estrechen u obstruyan y se produzcan eventos como un infarto o un accidente cerebrovascular”, explica el especialista en Medicina Interna y fellow en Cardiología de Clínica Santa María, Carlos Torres.
El impacto también puede reflejarse en la vida cotidiana. Torres señala que la obesidad puede disminuir la capacidad funcional y afectar la calidad de vida de los pacientes.
- Además indica que cerca del 68% de las muertes asociadas a un índice de masa corporal (IMC) elevado esta asociada a accidentes cerebrovasculares, infartos e insuficiencia cardíaca:
- “Es una cifra que muestra que el exceso de adiposidad va mucho más allá del peso”.
Grasa ectópica
- Cuando la grasa se acumula en zonas donde habitualmente no se almacena, el fenómeno es conocido como grasa ectópica. Un ejemplo es la grasa que se deposita alrededor del corazón, que –según el médico– puede contribuir a alteraciones en su funcionamiento.
Estudios recientes muestran que esta acumulación de grasa que rodea al corazón puede asociarse con un riesgo casi 20 veces mayor de desarrollar insuficiencia cardíaca. A esto se suma su relación con un mayor riesgo de arritmias y muerte prematura.
- “Este exceso de grasa puede generar cambios en la forma en que funciona el corazón y en el esfuerzo que debe realizar para bombear sangre. Con el tiempo, estas alteraciones en el funcionamiento pueden contribuir al daño cardíaco asociado a la obesidad”, explica Torres.
Para estimar con mayor precisión el riesgo cardiovascular de una persona con obesidad, la evaluación no debe limitarse al peso. Es importante considerar la presión arterial, el perímetro de cintura, la glucosa o hemoglobina glicosilada, el perfil lipídico y la función renal, además de antecedentes de hipertensión, diabetes o dislipidemia.
- También deben evaluarse el tabaquismo, la actividad física, la alimentación y el sueño, incluida la posibilidad de apnea del sueño cuando corresponda.
“Lo primero es estimar el riesgo cardiovascular del paciente y para eso hay que evaluarlo de manera integral. No podemos considerar la obesidad por sí sola, sino también los distintos factores de riesgo que presenta cada persona, la prevención debe ser integral y personalizada”, detalla el especialista.
Con esta información se pueden utilizar herramientas que permiten proyectar el riesgo a futuro. Una de ellas es PREVENT, una calculadora desarrollada por la American Heart Association que integra información cardiovascular, renal y metabólica, como edad, presión arterial, colesterol, función renal, índice de masa corporal, diabetes y tabaquismo.
- Esta herramienta está diseñada para personas de entre 30 y 79 años sin enfermedad cardiovascular conocida y permite estimar a 10 y 30 años el riesgo de enfermedad cardiovascular, incluida la enfermedad aterosclerótica y la insuficiencia cardíaca.
- El reconocimiento de estos riesgos también ha llevado a incorporar la obesidad entre los objetivos del tratamiento cardiovascular. Su abordaje busca reducir la adiposidad patológica y prevenir el avance de las complicaciones asociadas a la enfermedad.
“Desde la cardiología, la obesidad debe considerarse un objetivo terapéutico cardiovascular por derecho propio, ya que no es solo un factor de riesgo, sino una enfermedad que promueve la inflamación sistémica, la disfunción metabólica y vascular, acelerando el desarrollo y la progresión de hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, arritmias e infartos”, concluye Torres.
Cómo reconocer un ACV

Foto de Vitaly Gariev.
El accidente cerebro vascular (ACV) es una de las principales causas de discapacidad grave y de muerte. Por ello, reconocer rápidamente los síntomas y buscar atención médica inmediata puede salvar una vida y preservar la función cerebral. Todos deberíamos saber reconocer los síntomas y aplicarlos con nuestra familia, compañeros de trabajo, amigos.
- “El tiempo es vital cuando se trata del tratamiento del ACV. Cuanto antes reciba una persona atención médica, mayores serán las probabilidades de reducir la discapacidad a largo plazo y mejorar la recuperación”, afirma la neuróloga de Clínica Mayo (Florida), Josephine Huang.
El ACV se produce cuando se interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro, ya sea por una obstrucción en una arteria o por una hemorragia cerebral. Los expertos señalan que ambos tipos de ACV requieren una evaluación médica inmediata.
Síntomas
Los síntomas del ACV suelen aparecer de forma repentina y pueden incluir caída de un lado de la cara, debilidad en un brazo o una pierna, habla arrastrada, dificultad para hablar o comprender el lenguaje, problemas de visión, mareo o pérdida del equilibrio.
Recuerda estas señales de alerta:
- Equilibrio: aparición repentina de pérdida del equilibrio o de la coordinación.
- Ojos: problemas repentinos de visión o pérdida de visión en uno o ambos ojos.
- Caída de un lado de la cara: un lado de la cara parece asimétrico o está entumecido.
- Debilidad en un brazo: debilidad o entumecimiento repentinos en un brazo.
- Dificultad del habla: dificultad para hablar o comprender el habla.
- Tiempo: la atención médica inmediata es fundamental.
Tratamiento
Un tratamiento rápido puede restablecer el flujo sanguíneo al cerebro y reducir el daño permanente. La evaluación de urgencia debe comenzar en cuanto aparezcan los síntomas, no después de que empeoren o desaparezcan.
- Si el ACV se debe a un coágulo sanguíneo, los médicos pueden utilizar medicamentos para disolver el coágulo o realizar procedimientos mínimamente invasivos para extraerlo y volver a abrir los vasos sanguíneos bloqueados del cerebro.
“Estos son los que denominamos procedimientos endovasculares. Los médicos introducen una guía a través de un vaso sanguíneo para extraer el coágulo y restablecer el flujo sanguíneo al cerebro”, afirma la Dra. Huang.
- En el caso de los ACV hemorrágicos causados por una hemorragia cerebral, el tratamiento se centra en controlar la presión arterial, revertir el efecto de los medicamentos anticoagulantes si es necesario y, en ocasiones, aliviar quirúrgicamente la presión sobre el cerebro.
Prevención
- Ciertos factores de riesgo pueden aumentar el riesgo de ACV, entre ellos, la hipertensión arterial, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad, el colesterol elevado, el sedentarismo y la fibrilación auricular.
- Los expertos de Mayo señalan que casi el 90% de los ACV podría prevenirse mediante el control de los factores de riesgo y cambios en el estilo de vida.
Al respecto, recomiendan realizar controles médicos periódicos, actividad física y mantener hábitos de alimentación saludables para ayudar a reducir el riesgo de ACV. “Identificar estos factores de riesgo y asegurarse de que se traten adecuadamente contribuye en gran medida a prevenir que se produzca un ACV”, afirma Huang.
Mito o Verdad: ¿la generación Z está en recesión sexual?

Foto de kaboompics.com.
El agotamiento de las citas, el miedo al rechazo y las restricciones económicas son algunas de las razones más comunes que señalan los integrantes de la Generación Z –hombres y mujeres de 18 a 29 años– para no tener relaciones sexuales en todo el espectro de orientación sexual.
- El Instituto Kinsey realizó una encuesta –que se publicó en Playboy y Julie– a 2.373 adultos de entre 18 y 29 años para comprender las actitudes y comportamientos detrás de la llamada recesión sexual y cómo los adultos jóvenes están navegando por el sexo, las citas y las relaciones hoy en día.
Las conclusiones clave fueron:
- La recesión sexual de la Generación Z parece ser real. La mayoría de los jóvenes reportan bajos niveles de actividad sexual, a pesar del deseo sexual de moderado a alto. La encuesta encontró que el 29% no había tenido pareja en los últimos 3 meses y el 19% nunca había tenido pareja.
- Pero muchos no están particularmente angustiados por ello. Solo una minoría informó de su insatisfacción con su vida sexual, lo que sugiere que el sexo puede ser menos central para el bienestar general de lo que muchos suponen. Solo el 18% está insatisfecho con su vida sexual.
- El problema parece ser la oportunidad, no el deseo. El agotamiento de las citas, el miedo al rechazo, la tensión financiera y el cambio de las normas sociales pueden estar dificultando la conexión.
- Para el 43%, las preocupaciones financieras le dificultaron tener citas o mantener relaciones románticas y, para el 37%, el estrés financiero ha afectado negativamente su vida sexual.
- Los adultos jóvenes satisfacen cada vez más las necesidades de intimidad de otras maneras.
- La conexión digital, las experiencias sexuales en línea, las amistades y otras formas de realización pueden estar reduciendo la presión para buscar relaciones románticas tradicionales.
- Aproximadamente 1 de cada 4 dice que las interacciones en línea (mensajería, redes sociales, compañeros de IA) satisfacen algunas de sus necesidades de intimidad o emocionales.
- El 28% informa que pasar tiempo en pantallas o actividades digitales reduce su motivación para buscar conexiones sexuales en persona.
- Si bien la Generación Z puede estar teniendo menos sexo, el sexo que está teniendo no es necesariamente más seguro. El uso de anticonceptivos a menudo es inconsistente.
- Solo el 35% informa que normalmente usa condones y aproximadamente un tercio informa que nunca se ha hecho la prueba de Enfermedades de Transmisión Sexual.
La IA en la Salud: edad de la retina y sus consecuencias

Foto de Felipe Queiroz.
La inteligencia artificial (IA) ya está en todas partes. También en tus ojos.
- Un equipo del Departamento de Biología Computacional de la Universidad de Lausana (Suiza) desarrolló un modelo de inteligencia artificial capaz de estimar la edad de la retina de una persona a partir de una simple fotografía de la parte posterior del ojo.
Esta medida proporciona información sobre la salud y el riesgo de desarrollar enfermedades asociadas a la edad.
Nuestra retina contiene mucho más que solo información sobre nuestros ojos. Sus vasos sanguíneos son directamente visibles, se ve afectada por afecciones como la diabetes y la inflamación, y como parte del sistema nervioso central, está estrechamente conectada al cerebro. Por lo tanto, una simple fotografía de la retina puede proporcionar una ventana privilegiada a nuestra salud.
- La investigadora del grupo del profesor Sven Bergmann, en el Departamento de Biología Computacional (DBC) de la Universidad de Lausana, Olga Trofimova, utilizó un modelo de IA para hacer una pregunta aparentemente simple: ¿cuántos años tiene la retina de una persona?
- La diferencia entre la edad estimada por la IA y la edad real proporciona información sobre el envejecimiento biológico, ayudando a identificar a aquellos con envejecimiento acelerado y un mayor riesgo de ciertas enfermedades.
- El estudio, realizado en colaboración con el Hospital Oftalmológico Jules-Gonin de Lausana y del Centro Médico Universitario Erasmus en Rotterdam, se publicó en Nature Communications.
Edad retiniana versus edad cronológica
- Los investigadores adaptaron un modelo de IA especializado en el análisis de imágenes de retina (RETFound), entrenándolo con imágenes de más de 70 mil participantes del estudio de Biobancos del Reino Unido de 40 a 79 años.
El modelo aprendió a estimar la edad cronológica a partir de una imagen retiniana, con un error promedio de menos de tres años.
Luego se examinó la diferencia entre esta edad retiniana estimada y la edad real de una persona.
“La diferencia entre estas dos edades, llamada brecha de edad retiniana, está vinculada a muchos aspectos de la salud: una edad más alta se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, cáncer, demencia y muerte durante los siguientes 15 años. También está asociado con marcadores de metabolismo, inflamación, habilidades cognitivas y estilo de vida”, explica Olga Trofimova, que también está afiliada al Instituto Suizo de Bioinformática (SIB).
Patrones específicos por sexo
Estas señales biológicas asociadas con el envejecimiento retiniano son distintas entre hombres y mujeres, y en ellas cambian en la menopausia.
- En los hombres, una retina más vieja está asociada con el síndrome metabólico, que incluye presión arterial alta, diabetes, colesterol alto y sobrepeso.
En las mujeres, el envejecimiento retiniano está más relacionado con los factores vasculares, como mayor riesgo de trombosis.
- Los resultados también varían con la edad. “Antes de la menopausia, las mujeres en promedio tienen retinas que parecen más jóvenes que las de los hombres”.
“Después de la menopausia, el patrón se invierte, con una edad retiniana más alta y un perfil de salud menos favorable. El estudio no puede establecer que la menopausia en sí misma cause estos cambios, pero señala un posible papel de los cambios hormonales y vasculares que la acompañan”, explica Trofimova.
¿Qué ve la IA?
- Pero ¿qué ve exactamente la IA que no podemos ver o hacer los humanos? Todavía no se conoce la respuesta completa, aunque los investigadores han podido estudiar qué partes de la imagen son importantes para el modelo.
“El ojo humano no percibe las mismas cosas que la IA. El modelo tiende a centrarse en ciertas áreas de la retina y detectar variaciones sutiles en el color o el brillo, así como características que son difíciles de percibir a simple vista, como la densidad de los vasos sanguíneos. Este vínculo con la vascularización parece ser particularmente fuerte en las mujeres”, señala.
El modelo es grande y complejo, pero no es del todo una caja negra.
- “Algunas de las características que el modelo tiene en cuenta siguen siendo difíciles de interpretar, pero el valor de estos modelos también radica en su capacidad para revelar información sobre la salud que es posible que aún no podamos explicar en detalle”, comenta. Comprender con precisión cómo estos modelos llegan a sus conclusiones es un área importante de investigación.
“Los transformadores son una de las tecnologías detrás de los espectaculares avances en modelos de lenguaje como ChatGPT. El mismo principio también ha transformado la visión por ordenador”, añade Sven Bergmann, profesor de la Universidad de Lausana y autor principal del estudio.
- “Combinados con los llamados modelos de base, entrenados en colecciones muy grandes de imágenes biomédicas, nos permiten extraer información de imágenes retinianas a las que habría sido extremadamente difícil acceder hace solo unos años”.
Un biomarcador, no un diagnóstico
- Sin embargo, los científicos enfatizan que la edad retiniana no es un diagnóstico. Una retina que parece más vieja de lo esperado no significa que una persona tenga, o desarrollará, una enfermedad en particular.
“Estamos hablando principalmente de riesgo. La brecha de edad de la retina es un marcador potencial, no una prueba de diagnóstico”.
Llevar este trabajo a la clínica llevará tiempo.
Acá finaliza esta edición de Efecto Placebo, que tengas una gran semana. Y recuerda que si tienes algún comentario, duda o información que quieras compartir, puedes escribirme a efectoplacebo@elmostrador.cl.
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