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El petróleo tiene su guerra en Santa Marta

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¡Hola! En esta edición de Juego Limpio nos moveremos como mosquitos. No quiero decir molestos, sino que movidos por estímulos biológicos con lógica energética. Pasaremos así desde el reordenamiento del poder petrolero mundial hasta lo que ocurre en un humedal urbano o en la cumbre de un glaciar.

La idea es que los artículos dialoguen entre sí tal como los mosquitos se desplazan a sus “objetivos” a distancia, condicionados por la temperatura, la humedad y el viento.

  • Partimos en Santa Marta, Colombia, donde se llevará a cabo la primera conferencia que pretende dejar atrás los combustibles fósiles. Representantes de 53 países discutirán esta semana una paradoja: cómo salir de los combustibles fósiles pese a que seguimos dependiendo de ellos.
  • Los más de 100 mil millones de dólares transferidos hacia la industria en pocas semanas no son solo una cifra, son una señal del poder estructural que aún tiene el sistema energético. La conferencia intenta justamente eso: pasar del diagnóstico a la implementación, en un terreno donde el multilateralismo ha mostrado sus límites.

En paralelo, en Santiago ocurre algo más silencioso pero igual de decisivo. El IPCC trabaja en su próximo informe afinando, línea por línea, el consenso científico global. No hay titulares inmediatos, pero sí una presión creciente: la evidencia se endurece y acorta los márgenes de acción. La ciencia avanza con precisión; la política, en cambio, con tiempos inciertos.

  • Esa tensión también cruza la cordillera.La reforma a la Ley de Glaciares en Argentina abre un nuevo frente de conflicto, donde la transición energética –que demanda minerales– choca con la protección de ecosistemas estratégicos. Los glaciares no son solo paisaje: constituyen memoria climática y piezas clave de un sistema compartido. La reacción social y la respuesta judicial anticipan que este será uno de los debates ambientales más intensos de la región.

Pero no todo ocurre en las grandes decisiones. A veces, las señales son más inmediatas. A propósito de los mosquitos, las “nubes” de zancudos en el Biobío hace unos días no fueron solo un fenómeno incómodo: fueron la expresión de tres procesos que se cruzan –cambio climático, pérdida de biodiversidad e intervención de humedales– y que muestran cómo los ecosistemas están respondiendo en tiempo real.

  • Lo mismo ocurre con los murciélagos: invisibles para muchos, pero esenciales para el equilibrio ecológico. Su ausencia, como advierten los expertos, puede sentirse mucho más rápido de lo que creemos.

Cerramos con un bloque que mira hacia adelante. Desde el registro excepcional del tiburón pintarroja –que revela la complejidad de la vida marina– hasta iniciativas como la electromovilidad en Coyhaique o la “sonificación” del océano en la Patagonia, aparecen señales de adaptación, innovación y también de cambio cultural.

Incluso en espacios como la pesca industrial, emergen voces que reivindican los saberes ancestrales como una forma de sostenibilidad real.

La crisis climática es una suma de procesos que ocurren al mismo tiempo, en distintas escalas. Y entender cómo se conectan –desde el petróleo hasta un insecto– es, quizás, la única forma de empezar a ordenarlos.

¡Listo! Hecho el resumen, ahora vamos a lo nuestro. Aseguren sus cinturones, que Juego Limpio parte en 4, 3, 2, 1… ¡Arrancamos!

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Santa Marta: la crisis del petróleo que apura la transición

Un mes después del inicio de la guerra en Irán, el impacto no solo se mide en el plano geopolítico o en vidas humanas sino también en una transferencia masiva de recursos.

Un análisis de 350.org estima que más de 100 mil millones de dólares han sido desplazados desde consumidores y economías hacia las grandes compañías de petróleo y gas, impulsados por el alza sostenida de los precios de la energía.

  • El fenómeno deja en evidencia lo que ya sabemos: que la dependencia global de los combustibles fósiles tiende a concentrar beneficios en pocos actores, mientras distribuye sus costos en forma de inflación, desempleo y crisis económicas.
  • Cálculos más bien modestos estiman que esos mismos recursos podrían financiar energía solar suficiente para decenas de millones de hogares; o que equivalen prácticamente al total de financiamiento climático anual comprometido por los países desarrollados a los países en desarrollo, en el contexto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Acuerdo de París.

En eso se enmarca la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, que parte este viernes 24 de abril en la isla de Santa Marta, en Colombia.

Más que replicar el formato de las cumbres climáticas tradicionales, este evento intenta responder la más incómoda de las preguntas y, por lo mismo, la más certera: cómo salir de los combustibles fósiles en un mundo que no deja de depender de estos.

No es una COP, ni pretende serlo, se apresuran a aclarar voluntarios, coordinadores y participantes. Y el asunto resulta ser clave. Se trata de una “coalición de voluntarios” que busca pasar del diagnóstico a la implementación, en un momento en que el sistema multilateral ha mostrado sus límites.

  • La apuesta es ambiciosa.Con 53 países confirmados –incluidos productores relevantes de combustibles fósiles como Brasil y México–, la conferencia intenta construir una hoja de ruta concreta para reducir la extracción, acelerar las energías renovables y, sobre todo, gestionar el impacto económico y social de esa transición . No se trata solo de descarbonizar. El desafío es hacerlo sin provocar un colapso fiscal en países que dependen del petróleo o el gas para sostener sus ingresos.

Ahí está, precisamente, el corazón del problema.

Porque si algo dejó en evidencia el fracaso de la COP de Belém es que el consenso climático global se quiebra justo en ese punto: cuando la discusión pasa del compromiso general a las decisiones concretas sobre producción, subsidios o financiamiento. Santa Marta intenta llenar ese vacío, pero lo hace en un terreno igualmente frágil.

  • Esa tensión se expresa también en otro eje clavede la conferencia: quién paga la transición. Sin financiamiento internacional robusto, la salida de los combustibles fósiles puede terminar trasladando sus costos a los países más vulnerables, reproduciendo las desigualdades que la agenda climática busca corregir.

Este texto es solo una introducción. La conferencia durará 5 días y será clave no solo por el gran tema que lo convoca, sino porque es una comprobación de que el multilateralismo sigue vivo. En Juego Limpio estaremos pendientes para informar sobre sus debates y resultados.

2

IPCC en Chile: la ciencia aprieta, la política duda

En paralelo a las discusiones políticas sobre cómo abandonar los combustibles fósiles, en Santiago ocurre algo menos visible, pero igual de decisivo. Más de 200 científicos se reúnen en la Pontificia Universidad Católica de Chile para avanzar en el próximo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.

No hay cámaras ni anuncios rimbombantes. Lo que se juega aquí es más estructural: definir, con precisión científica, qué tan grave es el problema climático y cuánto tiempo queda.

  • Las sesiones son cerradas y confidenciales.
  • Los científicos trabajan línea por línea en el informe.
  • Buscan consensos entre la evidencia científica global.

No hay declaraciones públicas inmediatas: en cada reunión del panel lo importante es el procesono el titular del día.

Desde el lunes 20 y hasta el 24 de abril, en el Campus Oriente de la PUC los científicos de unos 60 países participan en la segunda reunión de autores principales del Grupo de Trabajo I, encargados de redactar el séptimo informe de evaluación (AR7), cuyo resultado se espera para 2028.

El encuentro, que coincide con el Día de la Tierra, tiene un peso específico: aquí se afinan las bases físicas del cambio climático, desde el comportamiento de las temperaturas hasta los eventos extremos y los posibles puntos de no retorno.

  • “Este evento reúne a quienes están construyendo el consenso científico global”, plantea Fabrice Lambert, miembro del Comité Científico Asesor de Cambio Climático, dando cuenta del nivel de influencia de un proceso que, aunque técnico, termina definiendo el marco sobre el cual se negocian acuerdos multilaterales.

Y ese marco científico es además la principal amenaza para el relativismo climático, que bajo el pretexto de que el cambio climático no es urgente, busca relajar la medidas de mitigación.

Recordemos que el último informe del IPCC estableció que el origen humano del calentamiento global es inequívoco. Cada fracción de grado adicional de temperatura implica más eventos extremos, más presión sobre los sistemas productivos y más impactos sociales. Es decir, lo que se discute en Santiago no es una proyección lejana, sino la profundización de una crisis en curso.

Mientras tanto, en paralelo, los gobiernos intentan responder a esa evidencia en espacios políticos. Y ahí aparece la tensión de fondo. Porque si la evidencia científica se endurece –y todo indica que así será en este nuevo ciclo– la presión sobre los gobiernos aumentará inevitablemente.

  • El propio IPCC ha señalado que, para limitar el calentamiento a 1,5 °C, las emisiones deben reducirse cerca de un 50% al 2030 y alcanzar la carbono neutralidad hacia mediados de siglo. Pero ese camino choca con una realidad persistente: la economía global sigue anclada en los combustibles fósiles.

Que esta reunión se realice en Chile tampoco es un dato menor, puesto que se trata de un reconocimiento al rol de la ciencia local en un debate global. Y, al mismo tiempo, instala un debate crucial: qué hacer con esta evidencia en contextos donde la transición energética implica costos fiscales, sociales y políticos concretos.

En el fondo, lo que ocurre en la Universidad Católica no es una discusión aislada. Es una pieza clave de un engranaje mayor. La ciencia está diciendo que el tiempo se acaba, que los márgenes se estrechan y que los riesgos aumentan. La política, en cambio, sigue avanzando a otra velocidad.

Y ahí está el riesgo mayor. Porque si algo deja claro el IPCC, es que las decisiones de esta década no solo definirán el clima del futuro, sino también la estabilidad económica y social del presente.

3

La amenaza a los glaciares del otro lado de la cordillera

¿Qué son los los glaciares que tenemos al sur de Chile? Ciertamente no son solo masas de hielo. Son memoria climática, reservas de agua y sistemas vivos que respiran al ritmo de la temperatura global.

En la Patagonia y Tierra del Fuego –donde el hielo avanza o retrocede en silencio– se concentra una de las mayores superficies glaciares del hemisferio sur fuera de la Antártica. Pero ese equilibrio, ya tensionado por el cambio climático, enfrenta ahora una nueva amenaza: decisiones políticas que podrían redefinir su protección y que vienen del otro lado de la cordillera.

  • La reciente aprobación en Argentina de una reforma a la Ley de Glaciares –impulsada por el Gobierno de Javier Milei– abre la puerta a actividades extractivas en zonas antes resguardadas. La norma entrega a las provincias la facultad de redefinir áreas periglaciares, habilitando potencialmente proyectos de litio, cobre y oro en territorios sensibles.
  • Tras la aprobación de esa reforma, organizaciones ambientales, provincias y cientos de miles de ciudadanos impulsaron una acción judicial colectivapara frenarla, acusando que pone en riesgo el agua y los ecosistemas del país. La iniciativa –liderada por entidades como la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, Greenpeace y la Asociación de Abogados Ambientalistas– ya suma entre 600 mil y casi 800 mil adhesiones, convirtiéndose en una de las demandas ambientales más grandes de la historia argentina.

Es que el riesgo no es abstracto. Se trata de ecosistemas que alimentan cuencas hídricas compartidas con Chile, donde cualquier alteración puede cruzar fronteras. Desde el mundo académico, las alertas son concretas.

El abogado ambiental y académico de la Universidad de Santiago, Jorge Aranda, advierte que delegar estas decisiones a nivel provincial podría generar una aplicación desigual de la norma, además de sumar otro factor crítico: el impacto sobre la biodiversidad. Gran parte de las especies depende directa o indirectamente del agua proveniente de glaciares, lo que amplifica los efectos de cualquier intervención.

En paralelo a esta incertidumbre, la ciencia intenta adelantarse.

Un equipo internacional de investigadores, liderado por el geógrafo David Farías Barahona, desarrolló por primera vez una plataforma que integra datos sobre los glaciares de la Patagonia y Tierra del Fuego.

El sistema –denominado QFuego-Patagonia– permite visualizar, descargar y analizar datos en un solo entorno. Y estos datos ya muestran señales claras:

  • Pérdida de masa glaciar, expansión de lagos proglaciares y mayor frecuencia de eventos como inundaciones o deslizamientos están marcando el presente de estos ecosistemas.

La nueva base de datos incorpora la información glaciológica más amplia disponible para la zona:

  • Incluye inventarios de glaciares, cambios en frentes glaciares, variaciones de altura, velocidades del hielo, balance de masa y registros de lagos glaciares.
  • A ello se suman reconstrucciones históricas de la extensión de los glaciares y de la antigua capa de hielo de la región durante los últimos 35 mil años, lo que permite estudiar la evolución glaciar en el largo plazo.

Pero su valor va más allá de lo técnico. En un contexto donde las decisiones políticas pueden redefinir el destino de estos territorios, contar con información integrada se torna clave para anticipar impactos.

Frente al riesgo que conlleva la decisión política trasandina, la ciencia propone una señal de alerta: donde el hielo todavía parece eterno, su futuro depende cada vez menos de su propia inercia.

4

La nube de hematófagos que se dejó caer en Biobío

En los últimos días se registró un fenómeno desconocido en la Región del Biobío: verdaderas “nubes” de zancudos se concentraron en comunas del Gran Concepción, como Talcahuano, Hualpén y San Pedro de la Paz. Vecinos reportaron presencia masiva, con miles de insectos, que incluso ingresaban a viviendas y dificultaban la vida cotidiana, generando preocupación por su intensidad inusual para esta época del año.

Aunque la imagen parece salida de un pasaje bíblico, el dato clave es que no se trató de una plaga tradicional, sino de un fenómeno ambiental gatillado por condiciones muy específicas: lluvias recientes, altas temperaturas fuera de temporada y abundancia de agua estancada.

Sin embargo, el fenómeno va más allá del clima inmediato. Distintos especialistas coinciden en que estas nubes de mosquitos son una señal de desequilibrio ecológico. La proliferación se ve favorecida por tres factores que actuaron al mismo tiempo:

  • Cambio climático (temperaturas fuera de temporada).
  • Pérdida de biodiversidad.
  • Intervención de humedales.

El cambio climático está generando condiciones más cálidas y húmedas en periodos donde antes no ocurrían, lo que permite que estos insectos aparezcan incluso en otoño y no solo en verano. La pérdida de biodiversidad, en tanto, se relaciona con la disminución de depredadores naturales –como murciélagos, libélulas o anfibios–, lo que lleva a la tercera causa: la intervención de humedales y cambios en los ecosistemas urbanos.

Hugo Benítez, investigador del Laboratorio de Ecología y Morfometría Evolutiva del Instituto One Health de la Universidad Andrés Bello, explica que la urbanización de humedales o la instalación de poblaciones en zonas que antes no tenían presencia humana son situaciones que alteran las redes naturales de control biológico. “Construir una casa en un humedal o una población cerca de un humedal siempre va a ser una causal de conflicto. Los mosquitos van a estar ahí igual, solo que antes no había humanos”, explica.

  • La complejidad surge cuando el asentamiento humano se superpone a un sistema que ya tenía su propia dinámica ecológica.

En ambientes naturales poco alterados, los zancudos forman parte de un equilibrio más complejo. “Estos mismos mosquitos tienen controladores naturales. Hay sapitos que se comen las larvas, hay libélulas, cuyas larvas acuáticas también se alimentan de las larvas de zancudos. Hay un ciclo muy interesante que ocurre en el agua”, detalla Benítez.

Sin embargo, cuando se alteran esos espacios, aparecen las imágenes que parecen haber salido de relatos de ficción.

  • Antes de cerrar, un dato curioso: solo las hembrasson hematófagas. Necesitan sangre para obtener proteínas que les permitan desarrollar sus huevos. Los machos no pican. Se alimentan de néctar y otras fuentes vegetales.
5

Murciélagos: los aliados invisibles del equilibrio ecológico

El pasado viernes se celebró el Día de Apreciación de los Murciélagos.

Cada 17 de abril, la comunidad dedicada a la conservación busca visibilizar el rol ecológico de estos mamíferos, largamente estigmatizados.

  • Los murciélagos –orden Chiroptera– cumplen funciones clave en los ecosistemas: controlan poblaciones de insectos, polinizan plantas y dispersan semillas, lo que los convierte en aliados directos de la biodiversidad y la agricultura.
  • En Chile, actualmente habitan 14 especies de murciélagos, distribuidas en cuatro grandes familias, lo que las posiciona como uno de los grupos de mamíferos más diversos del país. Sin embargo, su escaso conocimiento público ha contribuido a reforzar prejuicios que no reflejan su verdadera naturaleza.

Especialistas de la Universidad de Chile destacan que una sola colonia puede consumir miles de insectos por noche, ayudando a reducir plagas agrícolas y urbanas sin necesidad de pesticidas. Además, algunas especies cumplen un rol menos conocido pero igual de relevante: la polinización. Es el caso de Platalina genovensium, presente en el norte del país, que se alimenta de néctar y participa activamente en la reproducción de plantas del desierto.

Más allá de su función ecológica, los expertos subrayan la necesidad de derribar mitos. La mayoría de los murciélagos no se alimenta de sangre –solo tres especies en el mundo lo hacen– y su contacto con humanos es mínimo. Lejos de ser una amenaza, su presencia es indicador de ecosistemas saludables.

El problema es que enfrentan múltiples presiones: pérdida de hábitat, urbanización, uso de pesticidas y cambio climático. La disminución de sus poblaciones puede generar efectos en cadena, como el aumento de insectos (como los zancudos del artículo anterior) o la pérdida de especies vegetales.

En Chile, los murciélagos están protegidos por la legislación vigente y la Ley de Caza, lo que garantiza la protección de estas especies y reafirma que no constituyen una plaga. Lo peor que podemos pensar es eliminarlos.

Por eso, el Día de Apreciación de los Murciélagos no es solo una fecha simbólica: es un recordatorio de que estos animales –asociados culturalmente a la oscuridad– cumplen funciones invisibles pero esenciales para el equilibrio de los ecosistemas y, en última instancia, para la vida humana.

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Futuro en marcha

Apareamiento del tiburón pintarroja en Los Molles

Hace algunos meses, una escena poco común sorprendió desde las costas de Los Molles: dos tiburones pintarroja en pleno apareamiento, captados por la cuenta de Cristián Fernández Ramos. No es cualquier registro. Este pequeño tiburón chileno, de cuerpo alargado y manchas que lo camuflan entre rocas, es experto en pasar inadvertido. Vive desde Arica hasta Los Lagos, oculto entre grietas, algas y cuevas, muchas veces a decenas de metros de profundidad. Verlo ya es difícil; observar su comportamiento reproductivo, derechamente excepcional.

De hábitos nocturnos, el pintarroja se alimenta de crustáceos, moluscos y pequeños peces, y cumple un rol silencioso en el equilibrio marino. Las hembras dejan sus huevos en algas, donde se desarrollan durante meses, mientras que como defensa puede enrollarse sobre sí mismo, formando una especie de argolla.

Este registro no solo llama la atención por lo inusual, sino además porque revela algo más profundo: bajo la superficie, existe un mundo complejo y activo que rara vez vemos, pero que sigue funcionando en equilibrio… siempre que lo dejemos tranquilo.

Coyhaique apuesta por la electromovilidad total

En medio del alza sostenida de los combustibles, dicha ciudad impulsa el plan “Coyhaique autónomo y solidario”, con el que busca convertirse en el primer municipio de Chile con un sistema 100% electromóvil en un plazo de seis años.

La iniciativa se basa en tres pilares: autonomía energética municipal, fortalecimiento de la producción local de alimentos y apoyo social en calefacción y alimentación, e incluye medidas como el recambio total de la flota municipal y la transición a sistemas de calefacción más eficientes, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles, aunque contempla excepciones para sectores rurales, debido a limitaciones tecnológicas.

Sonificación marina en caleta Tortel

La iniciativa “Corriente Sonora: una experiencia sensorial e interactiva del Océano” propone una forma innovadora de acercar la ciencia a las comunidades, transformando datos oceanográficos en una experiencia inmersiva que se puede escuchar y sentir. El proyecto, dirigido por Marcelo Gutiérrez, busca activar el Laboratorio de Oceanografía Costera de Caleta Tortel como un espacio de encuentro entre arte, ciencia y territorio.

A través de tecnologías de sonificación espacial y visualización generativa, variables como temperatura, salinidad, oxígeno y clorofila dejan de ser cifras abstractas para convertirse en sonidos, ritmos y paisajes visuales que permiten experimentar el océano de manera directa. La propuesta será presentada en TEDx Punta Arenas, donde su creador estará disponible para entrevistas, abriendo una nueva conversación sobre cómo comunicar y comprender el océano desde una perspectiva sensorial y situada.

Saberes que sostienen el océano

En el principal encuentro global de la industria pesquera en Barcelona, una delegación chilena integrada por Yohana Coñuecar Llancapani, Ingrid Echeverría Huequelef y Elías Colivoro Chiguay pondrá en el centro del debate los “saberes que sostienen el océano”: conocimientos ancestrales y prácticas territoriales de pueblos originarios y comunidades costeras que han permitido no solo habitar, sino también conservar el mar.

Esta mirada cuestiona una gobernanza centrada exclusivamente en Estados e industrias, destacando que integrar el conocimiento local –como ocurre con los Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios– no es solo reconocimiento, sino también una condición clave para la protección de la biodiversidad y la sostenibilidad real del sector.


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Antes de despedirme, una buena noticia. Luego que quedara sin financiamiento, el Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia CR2 aseguró la continuidad de sus operaciones, tras integrarse al Programa de Actividades de Interés Nacional de la Universidad de Chile, en el marco de un convenio con el Ministerio de Educación. El acuerdo permitirá sostener su trabajo en investigación aplicada, generación de información climática y apoyo a políticas públicas, con foco en clima y resiliencia.

Con esta buena nueva, me despido: muchas gracias por llegar hasta el final de Juego Limpio. No olviden compartir este boletín para sumar más inscritos y así hacer crecer nuestra comunidad comprometida a JUGAR LIMPIO. Si tienen algún comentario, duda o información que quieran compartir, pueden escribirme a juegolimpio@elmostrador.cl.

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