Consulta Indígena del SBAP: Los Expedientes perdidos X
¡Hola! En la edición de hoy pensaba cerrar la bitácora de Juan Fernández, pero la polémica por la inexplicable pérdida de las firmas de la Consulta Indígena, un insumo clave para la implementación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), obligó a hacer un cambio de última hora. El cierre de la aventura queda pendiente. No así los datos que han ido apareciendo.
- Como les decía, esta edición partirá con los Expedientes perdidos X , una fórmula cargada de ironía que inevitablemente lleva a preguntarse cómo, en plena era digital, es posible que se extravíen documentos de esta relevancia. ¿Acaso las actas estaban solo en papel y alguien perdió la carpeta en el camino? ¿Nunca fueron digitalizadas? Estas preguntas, que a primera vista parecen casi infantiles, se suman a otras mucho más importantes: ¿quién debía custodiar esa documentación?, ¿cómo desapareció?, ¿habrá responsabilidades administrativas? Pero tan o más inexplicable parece la decisión adoptada por el Ministerio del Medio Ambiente: iniciar un proceso de invalidación de toda la consulta indígena.
Aunque, como adelantaba, el cierre de la bitácora de Juan Fernández quedará para la próxima edición, en esta oportunidad de todas maneras viajaremos desde las profundidades marinas del archipiélago hasta los bosques de Robinson Crusoe. También revisaremos las herramientas desarrolladas para anticipar desastres naturales y, como siempre, conoceremos iniciativas que demuestran que la innovación y la ciencia siguen abriendo nuevos caminos para la conservación de la naturaleza.res en invierno y destacamos tres iniciativas que muestran cómo la ciencia puede convertirse en una aliada de la conservación.
- Las heridas invisibles del arrastre: Una investigación científica confirma que, más de veinte años después, los montes submarinos de Juan Fernández aún conservan las cicatrices dejadas por la pesca de arrastre en ecosistemas de aguas profundas.
- El enemigo silencioso de Robinson Crusoe: Los gatos asilvestrados siguen siendo una de las mayores amenazas para las especies endémicas del archipiélago. Conocimos el trabajo que busca controlar su expansión sin perder de vista el bienestar animal.
- Un mapa para anticipar el riesgo: Dos visores desarrollados por la Universidad de Chile permiten identificar cerca de 15 mil puntos críticos por inundaciones, aluviones y otras amenazas, entregando una herramienta útil para la prevención y la adaptación al cambio climático.
- Y Futuro Verde en Marcha, tres noticias que muestran cómo la innovación también puede abrir caminos para la conservación: una alianza para proteger a la ranita de Darwin en la Patagonia, una tecnología chilena que recupera agua desde tranques de relaves y el ingreso del primer velero escuela científico del país al Decenio de los Océanos de la UNESCO.
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Los expedientes perdidos X: el inexplicable extravío de firmas de la Consulta Indígena para la implementación del SBAP
Hace solo algunos días, el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) se tomó su primera foto oficial en el Centro Cultural La Moneda. Y con foto no me refiero a una imagen grupal de sus autoridades o funcionarios, sino a la primera Cuenta Pública del nuevo servicio, instancia en la que dio a conocer los avances alcanzados desde su entrada en funcionamiento, el 1 de febrero.
El acento estuvo puesto en los avances para concretar con éxito el esperado traspaso de las áreas protegidas desde Conaf al SBAP, proceso que el actual director del servicio, Tomás Saratscheff, decidió postergar hasta 2027.
En la ceremonia, el director del SBAP, Tomás Saratscheff estuvo acompañado por la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, además de autoridades regionales y representantes de pueblos indígenas. Esa imagen adquiere hoy un carácter casi irónico. Apenas unos días después, el propio Ministerio del Medio Ambiente informó que había iniciado un procedimiento para invalidar la consulta indígena vinculada a la implementación del SBAP, luego de constatar el extravío de las actas originales con las firmas de quienes participaron en el proceso.
Aún no existe una explicación pública sobre cómo pudo ocurrir una situación de esta gravedad. Lo cierto es que la desaparición de un documento esencial para acreditar el cierre de la consulta indígena abrió una nueva controversia al interior del Ministerio del Medio Ambiente y, por extensión, del propio SBAP, dejando en entredicho los mecanismos de resguardo documental de uno de los procesos más relevantes para la puesta en marcha de la nueva institucionalidad ambiental.
Según el ministerio, el documento que daba cuenta de los acuerdos y desacuerdos alcanzados durante el Diálogo Nacional realizado en diciembre de 2025, nunca fue incorporado al expediente administrativo. La irregularidad habría detectada durante una revisión interna iniciada este año, cuando la actual administración comprobó que respaldo del cierre del proceso simplemente no estaba.
Ante este escenario, el Ministerio optó por una medida poco habitual y para muchos tanto o más inexplicable: iniciar un procedimiento de invalidación del acta y de la resolución que dio por concluida la consulta indígena.
La decisión supone que la propia cartera reconoce la existencia de eventuales vicios de legalidad que podrían comprometer la validez del proceso consultivo, uno de los requisitos esenciales para dictar los reglamentos que permitirán la implementación del SBAP.
- El procedimiento busca determinar si corresponde dejar sin efecto los actos administrativos cuestionados, lo que podría obligar a retrotraer parte de la tramitación e incluso repetir etapas de la consulta.
Más allá de las consecuencias jurídicas, el caso amenaza con retrasar la puesta en marcha de una de las reformas ambientales más importantes de las últimas décadas. Si la invalidación prospera, los reglamentos asociados al nuevo servicio podrían quedar expuestos a impugnaciones judiciales o requerir una nueva consulta indígena, prolongando la incertidumbre sobre la entrada en régimen del SBAP.
El episodio también vuelve a instalar dudas sobre la capacidad del Estado para resguardar la integridad documental de procesos de participación indígena que, por mandato del Convenio 169 de la OIT, deben cumplir altos estándares de transparencia, trazabilidad y buena fe.
Pero el aspecto más delicado es el que aún permanece sin respuesta. ¿En qué momento se extraviaron las actas originales? ¿Quién tenía la obligación de custodiarlas y asegurar su incorporación al expediente? ¿Existieron protocolos de archivo que fueron incumplidos o simplemente nunca se aplicaron?
Hasta ahora, el Ministerio ha centrado su actuación en corregir los efectos administrativos del problema, pero aún no ha informado si se instruirá un sumario para establecer eventuales responsabilidades de funcionarios o autoridades que participaron en la conducción de la consulta.
- La pérdida de un documento clave para un proceso de esta magnitud no solo compromete la implementación del SBAP, sino que también abre un cuestionamiento sobre los mecanismos de control interno de la institucionalidad ambiental y sobre la rendición de cuentas frente a una falla cuya dimensión trasciende lo meramente administrativo.
La controversia se suma a un escenario ya complejo para la implementación del SBAP. Una investigación publicada por El Mostrador en junio reconstruyó una serie de decisiones adoptadas tras el cambio de Gobierno que, según exautoridades, funcionarios y especialistas consultados, han ralentizado la puesta en marcha de la Ley 21.600.
Entre ellas figuran la postergación del traspaso de las áreas protegidas desde CONAF hasta marzo de 2027, la suspensión o retraso de concursos para completar la dotación del servicio, el retiro de reglamentos desde la Contraloría para su revisión y la desvinculación de altos directivos elegidos por Alta Dirección Pública.
Si bien la dirección del SBAP ha sostenido que estas medidas buscan fortalecer la institucionalidad y asegurar una implementación más robusta, las fuentes consultadas advirtieron que la acumulación de estos cambios podría terminar desdibujando el alcance de la reforma aprobada por el Congreso, retrasando precisamente aquellas nuevas herramientas que debían permitir al Estado proteger la biodiversidad fuera de las áreas protegidas y regular con mayor eficacia actividades con potencial impacto sobre los ecosistemas.
El jardín de mar que no volvió: las cicatrices del arrastre en Juan Fernández
En Juan Fernández, la pesca de arrastre no es una discusión abstracta ni un episodio olvidado. Durante mi reciente viaje al archipiélago, los pescadores artesanales Wilson González y Alberto Vergara todavía recordaban con rabia y dolor el paso de la flota industrial.
Las redes no solo barrían y destruían lo que había en el fondo. Ambos revivieron en su relato cómo los barcos industriales no solo arrasaban el fondo marino en busca del orange roughy y el alfonsino. Las redes capturaban también tiburones, peces endémicos, ejemplares juveniles y corales de aguas profundas, incluido el coral negro.
“Luego, todo lo que no les servía lo dejaban muerto en el mar. Podías ver cientos, si no miles, de peces pequeñitos, crías. Fue una maldad muy grande”, recordó uno de ellos.
La escena resulta especialmente brutal en un territorio que es símbolo de biodiversidad a escala mundial. El archipiélago posee uno de los niveles de endemismo marino más altos conocidos: cerca del 87% de sus peces costeros regionales y casi el 66% de sus moluscos marinos son endémicos. Es decir, muchas de esas especies no existen de manera natural en ningún otro lugar del planeta.
Más de dos décadas después, una investigación publicada en la revista científica Deep-Sea Research Part I confirma que la destrucción descrita por los pescadores no terminó cuando los barcos dejaron de operar. Sus efectos continúan inscritos en el fondo marino hasta hoy.
- El estudio, encabezado por investigadores de Oceana, ESMOI, CEAZA y otras instituciones nacionales e internacionales, analizó los montes submarinos JF1, JF2 y JF6, afectados históricamente por el arrastre del orange roughy y el alfonsino. Como referencia se examinó también Solito, un monte submarino ecológicamente comparable ubicado unos 600 kilómetros al norte, en la ecorregión de las islas Desventuradas, donde no se detectaron señales de arrastre.
La expedición se realizó en 2024 a bordo del buque científico Falkor (too), del Schmidt Ocean Institute. Mediante el vehículo submarino SuBastian, capaz de descender miles de metros, el equipo revisó 72 horas de grabaciones y analizó 277 sectores del lecho marino.
El contraste fue marcado.
- En los montes de Juan Fernández se observaron extensas planicies de sedimentos, marcas lineales dejadas por las redes, corales rotos y una baja presencia de organismos capaces de construir hábitats tridimensionales. Solito, en cambio, conservaba abundantes corales de aguas profundas, esponjas y una mayor diversidad de invertebrados.
De los 277 sectores estudiados, 47 fueron clasificados como arrastrados.
Las áreas intervenidas registraron solo 13 grupos taxonómicos, frente a 33 en los sectores no arrastrados. La complejidad del hábitat también fue significativamente menor y los corales encontrados en las zonas afectadas eran, en general, más pequeños y cubrían menos superficie.
No se trata únicamente de la pérdida de corales. Estas especies actúan como verdaderos ingenieros del ecosistema: sus estructuras proporcionan refugio, alimento y lugares de reproducción para peces, crustáceos y otros invertebrados.
“Este estudio demuestra que los impactos de la pesca de arrastre sobre los ecosistemas de aguas profundas pueden persistir durante décadas”, señaló Ignacio Petit, científico de Oceana e investigador principal del artículo.
El problema es la velocidad de recuperación. Algunos corales de profundidad crecen extremadamente lento y pueden vivir cientos o incluso miles de años. Una red puede destruir en pocas horas estructuras que tardaron siglos en formarse.
La pérdida de estos hábitats también puede afectar a las pesquerías que sostienen a la comunidad isleña. El estudio señala que los ambientes con corales vivos albergan una mayor abundancia de invertebrados, incluidos crustáceos de interés comercial como el cangrejo dorado y la langosta de profundidad de Juan Fernández.
- De acuerdo con las directrices de la FAO, un impacto que permanece entre cinco y veinte años sin recuperación puede ser considerado un impacto adverso significativo. En Juan Fernández, las alteraciones han persistido durante más de dos décadas.
Chile prohibió en 2012 la pesca de fondo sobre 117 montes submarinos, protegiendo más de 68 mil kilómetros cuadrados. Sin embargo, el arrastre sigue utilizándose en otras zonas del país para capturar distintas especies de merluza y crustáceos.
Gatos asilvestrados, el depredador silencioso de Robinson Crusoe
En Robinson Crusoe, la biodiversidad no es una suma de especies: es una historia de aislamiento. Durante miles de años, aves, plantas e invertebrados evolucionaron lejos del continente, hasta adquirir formas y comportamientos que no existen en ningún otro lugar. El picaflor rojo de Juan Fernández, el rayadito de Masafuera y buena parte de la vida diminuta que habita sus bosques pertenecen únicamente a este archipiélago, reconocido como Parque Nacional y Reserva Mundial de la Biósfera.
Perder una especie allí no significa que sobreviva en otro país o en otra isla: puede equivaler a borrarla para siempre del planeta. En ese ecosistema excepcional existe una amenaza de la que se habla menos que de los perros abandonados: los gatos asilvestrados.
José Luis Cabello, director para América Latina de Island Conservation, explicó a Juego Limpio que los gatos asilvestrados constituyen uno de los principales problemas actuales de Robinson Crusoe. Son animales que dejaron de depender de las personas, se reproducen en libertad y se desplazan por quebradas, bosques y sectores de nidificación, dentro de una isla cuyas aves evolucionaron sin la presencia de mamíferos depredadores semejantes.
- La amenaza no se limita a la caza directa. Island Conservation advierte que gatos domésticos, comunitarios y asilvestrados ejercen presión sobre aves terrestres y marinas, además de generar riesgos sanitarios mediante la transmisión de enfermedades.
- También pueden mantener una compleja relación con otras especies invasoras: cazan ratas, pero eso no los convierte en una solución, sino en otro depredador introducido que actúa dentro de una cadena ecológica ya alterada. Dejar a los gatos como método de control de roedores significa mantener una amenaza para contener otra.
La historiografía cuenta que producto de la ocupación humana, se generó en el archipiélago una población de gatos silvestres, bravíos, dañinos, exóticos e invasores, que, al dejar de estar vinculados al ser humano y su cuidado, se transformaron en animales ambientalmente peligrosos provocando un desequilibrio ecosistémico debido a sus características, hábitos y comportamiento.
Relatos históricos indican que los gatos han estado presentes desde comienzos del siglo XVIII en IRC, por lo que se considera que los gatos asilvestrados han contribuido a graves reducciones de la especie fardela blanca, documentándose la presencia de gatos en sus colonias a través de cámaras trampa, y anualmente se evidencian eventos de mortalidad de decenas de individuos adultos y juveniles dentro de sus colonias reproductivas, posiblemente atribuibles a la acción de gatos.
Island Conservation trabaja desde hace más de una década en Juan Fernández con una idea central: restaurar una isla exige retirar o controlar las especies invasoras, pero también impedir que el problema vuelva a comenzar.
Su labor combina conservación, manejo veterinario, educación ambiental, normas para el ingreso de mascotas y colaboración con el municipio, CONAF, organizaciones locales y habitantes de Robinson Crusoe. La estrategia contempla la captura de gatos de vida libre, su esterilización, evaluación sanitaria, rehabilitación conductual y, cuando es posible, su traslado al continente para adopción.
- Uno de los resultados más concretos fue la rehabilitación de 14 gatos capturados, de los cuales 13 completaron exitosamente el proceso y fueron adoptados en el continente. La iniciativa también realizó 270 atenciones veterinarias, examinó a 81 gatos para detectar enfermedades e instaló microchips a los animales con dueño. El objetivo no fue solamente disminuir la presión sobre la fauna nativa, sino construir un sistema capaz de identificar a cada mascota y evitar que nuevos ejemplares terminen abandonados o incorporándose a la población asilvestrada.
El mayor logro llegó con las campañas de esterilización desarrolladas junto a la comunidad. Fueron intervenidos 61 gatos, alcanzando al 100% de los animales con dueño clínicamente aptos para el procedimiento. Solo tres no pudieron ser operados: una gata de edad avanzada y dos ejemplares que requerían equipamiento especializado no disponible en la isla. Además, el 100% de los gatos domésticos quedó identificado con microchip, mientras la ordenanza municipal prohíbe el ingreso de mascotas que no estén esterilizadas.
El resultado permite cortar una de las principales fuentes de nuevos gatos asilvestrados, pero no resuelve por sí solo el problema. Todavía queda retirar a los animales que viven en áreas naturales, fortalecer la fiscalización, cerrar completamente el ingreso de mascotas no esterilizadas y sostener el respaldo de una comunidad que al comienzo mostró algunas reticencias.
En una reserva donde cada especie representa una rama irrepetible de la evolución, el desafío no consiste únicamente en proteger lo que queda: también exige evitar que un nuevo abandono vuelva a iniciar el ciclo.
Un mapa para saber dónde golpea el invierno
Dos visores desarrollados por la Universidad de Chile permiten consultar cerca de 15 mil puntos críticos asociados a inundaciones, desbordes, aluviones, derrumbes y cortes de caminos. La herramienta permite buscar una dirección, revisar las amenazas cercanas y conocer las medidas previstas para enfrentarlas.
Cada sistema frontal vuelve a mostrar el mismo problema: buena parte de la información necesaria para anticipar una emergencia existe, pero suele permanecer dispersa en informes técnicos, bases de datos municipales o plataformas difíciles de interpretar. Para acercar esos antecedentes a la ciudadanía, el geógrafo Pablo Sarricolea, académico de la Universidad de Chile, desarrolló dos visores interactivos que permiten identificar los principales puntos críticos del invierno en el país.
Las plataformas reúnen y representan en mapas cerca de 15 mil registros levantados por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres, SENAPRED, junto con los municipios. Allí aparecen lugares donde históricamente se han producido anegamientos, desbordes de cauces, activación de quebradas, remociones en masa, derrumbes, congelamiento de caminos y otras amenazas vinculadas a las lluvias y las bajas temperaturas.
Su uso es sencillo. La persona puede ingresar una dirección —su vivienda, el colegio de sus hijos o su lugar de trabajo— y revisar si existen puntos críticos en las cercanías. Al seleccionar cada registro, el visor informa el tipo de amenaza, su localización y las medidas o soluciones consideradas para reducir el riesgo. También permite recorrer el mapa comuna por comuna y comparar la concentración de situaciones registradas en distintas regiones.
“Hemos creado un sistema para visualizar puntos críticos para este invierno sobre la base de la información pública de SENAPRED. Ellos han detectado cerca de 15 mil puntos críticos a nivel país y nosotros los hemos mapeado mediante distintas herramientas de sistemas de información geográfica”, explica Sarricolea, director de la Escuela de Postgrado de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile.
Los dos visores cumplen la misma función mediante tecnologías diferentes: uno fue construido completamente con software libre y el otro utiliza ArcGIS Online. Ambos son gratuitos y ofrecen mapas dinámicos, iconografía sencilla y herramientas estadísticas para conocer dónde se concentra la mayor cantidad de registros.
La Región Metropolitana encabeza el catastro, con alrededor de 2.300 puntos críticos. Entre sus comunas destacan Buin, La Florida, Recoleta, San José de Maipo y Lampa. A escala nacional, Monte Patria, en la Región de Coquimbo, aparece como la comuna con el mayor número de situaciones identificadas.
Sin embargo, una cifra alta no significa necesariamente que un territorio sea más peligroso que otro. Sarricolea advierte que también puede reflejar un mejor trabajo municipal de identificación y una coordinación más estrecha con SENAPRED. Del mismo modo, una comuna con pocos registros no necesariamente enfrenta menos amenazas: puede disponer de información menos completa.
La utilidad de la plataforma no termina cuando pasa el invierno. Los datos son actualizados cada temporada, lo que permitirá saber qué puntos se activaron, cuáles fueron intervenidos y cuáles siguen sin solución. Con el tiempo, los visores pueden convertirse en una memoria territorial de las emergencias y ayudar a evaluar si las obras ejecutadas realmente disminuyeron el riesgo.
Esa información también puede cruzarse con variables como vulnerabilidad social, presencia de adultos mayores, ubicación de escuelas, hospitales, caminos e infraestructura crítica. Así, además de alertar a una familia sobre un punto cercano, la herramienta puede contribuir a decidir dónde invertir primero, qué barrios requieren obras urgentes y en qué lugares podrían implementarse parques inundables u otras soluciones basadas en la naturaleza.
“Con esta información sabemos dónde están los problemas. Ahora podemos cruzarla con muchas otras variables para entender dónde debemos actuar primero y cómo construir ciudades más seguras frente a los desafíos que impone el cambio climático”, concluye Sarricolea.
Futuro verde en marcha
Conservación patagónica une esfuerzos por la ranita de Darwin
La Fundación Rewilding Chile, la Universidad Andrés Bello y la ONG Ranita de Darwin firmaron un convenio de colaboración para fortalecer la conservación de los anfibios patagónicos, con especial foco en la ranita de Darwin (Rhinoderma darwinii), especie en peligro por la pérdida de hábitat, los incendios forestales, el cambio climático y enfermedades como el hongo quítrido. La alianza impulsará campañas de investigación y monitoreo en parques nacionales de la Ruta de los Parques de la Patagonia, además del intercambio de información científica, capacitaciones y el desarrollo de nuevas tecnologías para mejorar la protección de una de las especies más emblemáticas y amenazadas de los bosques templados del sur de Chile.
De pasivo ambiental a reserva hídrica: tecnología chilena busca reutilizar el agua de relaves
Un equipo del Advanced Mining Technology Center (AMTC) de la Universidad de Chile desarrolló una tecnología capaz de recuperar y tratar las aguas acumuladas en tranques de relaves para su reutilización segura en riego agrícola o la recarga de acuíferos. La innovación combina nanofiltración, nanomateriales absorbentes y un biorreactor que elimina contaminantes como sulfatos, metales y arsénico, al tiempo que recupera minerales de valor y genera subproductos reutilizables bajo principios de economía circular. Desarrollada en el marco de un proyecto FONDEF IDeA I+D de ANID, la tecnología ya mostró resultados positivos en laboratorio con aguas reales de relaves y ahora avanzará a pruebas en condiciones operacionales, ofreciendo una alternativa para enfrentar la crisis hídrica y reducir la huella ambiental de la minería chilena.texto
Velero científico chileno se integra al Decenio de los Océanos de la UNESCO
El Proyecto Centinela I, el primer velero escuela científico de Chile, fue reconocido oficialmente por la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO e incorporado al Decenio de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible (2021-2030), conocido como Ocean Decade. Liderada por la Universidad San Sebastián, la iniciativa pasa a formar parte de una red internacional de proyectos que promueven soluciones científicas para la conservación de los ecosistemas marinos y se integra al programa Global Ocean Corps and Conveyor, una plataforma que impulsa el intercambio de conocimientos, la cooperación internacional y la formación de nuevos especialistas en ciencias del océano.
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