miércoles, 20 de enero de 2021 Actualizado a las 17:59

Historia de ‘El Caballo’ revela cultura argentina de corrupción

por 21 febrero, 2017

Historia de ‘El Caballo’ revela cultura argentina de corrupción
Su nombre es Omar Suárez. En el Paraná, la vía fluvial del país por donde salen exportaciones clave como la soja, el maíz y el trigo, se lo conoce más como El Caballo. Pocas cosas pasaban por el río si Suárez, dirigente sindical, no recibía un tributo, dicen las autoridades. Para las tripulaciones y las compañías por igual, El Caballo simbolizaba la cultura de la corrupción que impide el progreso de la economía argentina desde hace décadas. Hoy, la historia de El Caballo, en cierto modo, se repite en todo el país. El presidente Mauricio Macri ahora trabaja para erradicar la corrupción arraigada que desde hace mucho frustra las inversiones extranjeras. Su esfuerzo es parte de un intento más amplio para romper con la dolorosa historia argentina de políticas económicas equivocadas, peronismo populista y default internacional.
  • Compartir
  • Twittear
  • Compartir
  • Imprimir
  • Enviar por mail
  • Rectificar

Durante un cuarto de siglo, un hombre gobernó el río Paraná, el caudaloso Mississippi de la Argentina.

Su nombre es Omar Suárez. En el Paraná, la vía fluvial del país por donde salen exportaciones clave como la soja, el maíz y el trigo, se lo conoce más como El Caballo.

Pocas cosas pasaban por el río si Suárez, dirigente sindical, no recibía un tributo, dicen las autoridades. Para las tripulaciones y las compañías por igual, El Caballo simbolizaba la cultura de la corrupción que impide el progreso de la economía argentina desde hace décadas.

Hoy, la historia de El Caballo, en cierto modo, se repite en todo el país. El presidente Mauricio Macri ahora trabaja para erradicar la corrupción arraigada que desde hace mucho frustra las inversiones extranjeras. Su esfuerzo es parte de un intento más amplio para romper con la dolorosa historia argentina de políticas económicas equivocadas, peronismo populista y default internacional.

La tarea es enorme. Desde que en 2015 sucedió a Cristina Fernández de Kirchner, una presidenta envuelta en el escándalo, Macri rebajó los aranceles comerciales y restauró el acceso de la Argentina a los mercados de capitales. Pero tiene dificultades para concretar la rápida recuperación económica que prometió. Como pronto se celebrarán elecciones legislativas, 2017 podría ser un año crucial.

Macri ha lanzado una campaña para convencer a los sindicatos –poderosos actores desde hace generaciones- de que flexibilicen sus normas y renuncien a prerrogativas celosamente protegidas. Necesita que haya paz con los gremios para evitar una huelga general, así como los habituales piquetes y cortes de calles que impiden el comercio. Los sindicalistas dicen que se necesita militancia en medio de una altísima inflación, pero esta aumenta el costo de la mano de obra y el transporte y desalienta la inversión.

Con tantas cosas en juego, Suárez, de 66 años, podría parecer un tema menor. Pero su historia, expuesta en documentos judiciales y entrevistas con personas que trataron con él, pone de relieve los desafíos que enfrenta Macri.

Los sindicatos como el Somu de Suárez se han dedicado abiertamente al delito, dicen las autoridades. Suárez fue encarcelado en septiembre por cargos de asociación ilícita, coacción y administración fraudulenta, y el gobierno intervino el Somu el año pasado. El abogado de Suárez, Luciano Munilla, no respondió tres mensajes dejados en su oficina en los que se le pedían declaraciones sobre el caso.

Sebastián Planas, operador de remolcadores, dice que El Caballo en 2010 trató de extorsionarlo para que le pagara US$100.000. Convocó a Planas a las 7 de la mañana a una reunión en la que, con ojos inyectados en sangre, le habló de cómo alguna vez sus rivales habrían sido “liquidados”. Planas logró eludir el pedido pero, para fin de año, había contratado a dos hombres del Somu para trabajar en su terminal de ferries en Buenos Aires. En 2012, empezó a pagar US$20.000 mensuales a la fundación benéfica del sindicato.

El Caballo era tan audaz que lanzó amenazas en presencia de un funcionario del Ministerio de Trabajo, contó Planas. “Es como si un mafioso te extorsionara delante de un fiscal”.

Durante los gobiernos de los Kirchner, el sindicato de la marina mercante de Suárez acumuló poder. Los fiscales dicen que el gremio recaudaba millones a cambio de mover los bienes por el Paraná, demorando los embarques y elevando las tarifas de transporte fluvial al triple del promedio mundial.

“A todos los efectos, era un cartel”, sostiene Jorge Metz, subsecretario del gobierno que tiene a su cargo los puertos y los ríos.

Suárez dirigió el sindicato durante 24 años. En ese lapso, acumuló propiedades entre las que se cuenta una estancia frente al mar con un barco convertido en casa de huéspedes. Dijo que era un centro vacacional para los miembros del sindicato.

Suárez solía amenazar a los hombres de negocios y obligó a algunas empresas navieras internacionales a abandonar la Argentina, de acuerdo con los documentos judiciales.

“Hay compañías que me han contado que El Caballo las amenazó a tal punto que tuvieron que dejar los puertos”, dice Gladys González, legisladora que participa en la intervención del gremio de Suárez ordenada por la Justicia.

Entre los numerosos delitos de los que se acusa a Suárez en una demanda de 120 páginas figura el uso de tripulaciones “fantasma”. Las compañías extranjeras que transportaban gas natural eran obligadas a usar sus propios tripulantes y al mismo tiempo a pagar a los miembros del sindicato. El pretexto era que los hombres de Suárez no hablaban inglés y que el dinero se destinaría a la enseñanza, explicaron los fiscales.

En realidad el dinero iba a una fundación del sindicato que lo reenviaba a San Jorge Marítima, empresa de la que Suárez era director, según la demanda. Las compañías trasladaban los costos a la empresa de energía estatal, Enarsa, y posteriormente a los consumidores.

La mayor parte de la documentación fue destruida antes de que un juez ordenara la intervención del sindicato. Pero los investigadores descubrieron que en sólo dos años dos buques que transportaban gas natural pagaron un adicional de US$5 millones a San Jorge Marítima por clases de inglés inexistentes.

Los investigadores han descubierto por lo menos nueve cuentas en bancos extranjeros a nombre de Suárez: cuatro en Suiza y otras en Montevideo, Asunción, Caracas y Panamá. Esto podría representar sólo una parte del total.

Las ganancias provenían de un bloqueo en el Paraná, la principal arteria de la economía argentina desde el siglo XVI. Hoy día, aproximadamente el 80 por ciento de la soja, el maíz y el trigo que exporta la Argentina pasa por Rosario, el puerto más grande del río.

Dado el dominio del sindicato, sólo alrededor de treinta buques mercantes utilizan la red fluvial de 3.500 kilómetros que conecta a la Argentina con Brasil, Paraguay y Uruguay. En la Argentina, transportar bienes por barco suma aproximadamente un 30 por ciento al costo de esos productos, frente a un promedio mundial de 9 por ciento, asegura Metz, el secretario de puertos. Macri propone dictar normas que permitirían ahorrar US$500 millones anuales, según Metz.

La intervención judicial del Somu en febrero de 2016 tenía como propósito instalar funcionarios que normalizaran sus actividades y permitieran el surgimiento de nuevos líderes. Las elecciones para reemplazar a Suárez podrían no celebrarse hasta abril de 2018, informó el diario La Nación el mes pasado, citando a fuentes del Ministerio de Trabajo que no identificó.

El presidente está tratando con otros sindicatos en forma directa. Un acuerdo del 31 de enero convenció a los trabajadores petroleros de renunciar a la remuneración adicional que reciben por viajar hacia y desde los lugares de trabajo. El gobierno también está en conversaciones con los gremios de los sectores automotor, siderúrgico y de maquinaria agrícola. El ministro de Transporte Guillermo Dietrich está negociando con los sindicatos de los choferes de camiones, los más poderosos de todos, que tienen la capacidad de paralizar el país si entran en huelga.

Todo esto queda eclipsado por la lección de El Caballo.

“Queremos fomentar la libre oferta”, dice Metz. “¿Qué significa esto? Que no haya oligopolios ni carteles ni mafias que regulen el sistema”.

Planas, el operador de remolcadores, canceló los pagos mensuales por protección tan pronto como el gobierno intervino el sindicato y despidió a los hombres del Somu en su terminal de ferries.

Más información sobre El Mostrador

Videos

Noticias

Blogs y Opinión

Columnas
Cartas al Director

Espiral de violencia

Envíada por Valentina Terra Polanco, Observatorio Niñez y Adolescencia | 16 enero, 2021

Cartas al Director

Noticias del día

TV