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Finanzas Abiertas: la postergación que reabrió la grieta entre banca y fintech
Una semana después de que el tema se discutiera en la Cumbre Financiera de El Semanal, la CMF aplazó hasta julio de 2027 la entrada en vigor del Sistema de Finanzas Abiertas. La decisión encendió a las fintech, alivió a la banca y dejó expuesto el dilema central: cómo regular sin matar la competenci
La decisión de la CMF de postergar hasta julio de 2027 la entrada en vigor del Sistema de Finanzas Abiertas aterrizó justo sobre una conversación que venía madurando en la industria: cómo construir un ecosistema financiero más abierto, competitivo y tecnológico sin poner en riesgo la confianza del sistema.
La nueva norma —la NCG N°569— fija los estándares técnicos para el intercambio de información financiera y la iniciación de pagos, pero también extiende en 12 meses el calendario original.
El regulador argumenta que la infraestructura es compleja y que se necesita más tiempo para asegurar continuidad operacional, ciberseguridad, pruebas y coordinación entre bancos, fintechs y plataformas tecnológicas.
Finanzas Abiertas es el corazón de la Ley Fintech. En simple, permitiría que personas y empresas compartan sus datos financieros —con consentimiento— con nuevos proveedores.
El objetivo: más competencia, mejores ofertas de crédito, productos personalizados, portabilidad real y menor dependencia de la banca tradicional.
En el mundo fintech, la lectura fue dura. FinteChile advirtió que la decisión “debilita la competencia en la industria financiera en Chile” y que, con la gradualidad contemplada, la operación plena del sistema no llegaría antes de 2030. Es decir, entre seis y siete años después de publicada la Ley Fintech, en enero de 2023.
La polémica estalló apenas una semana después de la Cumbre Financiera de El Semanal, donde el tema apareció como uno de los grandes nudos del nuevo ecosistema financiero.
Nicolás Maggi, gerente de Fintech de la Asociación de Bancos, planteó la mirada de la banca: la innovación es necesaria, pero no puede hacerse debilitando la seguridad del sistema.
Su frase resume esa posición: “Cuando los mercados son interoperables y tienen muchos actores en la cadena, no puede haber un eslabón más débil. Si lo hay, se pone en riesgo la confianza del sistema completo”.
Desde el lado fintech, el riesgo es el inverso: que la promesa de la Ley Fintech se diluya en plazos, etapas, fricciones y exigencias técnicas que terminen protegiendo a los incumbentes.
Matías Spagui, director senior de Mercado Pago para el Cono Sur, lo anticipó en la cumbre: “Cuando tú generas una regulación con una experiencia pésima, no va a haber adopción”.
Ese es el dilema de fondo. Sí Finanzas Abiertas se implementa mal, puede dañar la confianza. Pero si se implementa tarde, con demasiadas barreras o con una experiencia engorrosa, puede terminar siendo irrelevante. Y ahí la inclusión financiera seguirá siendo más formal que real: muchas cuentas, muchos productos, pero poca capacidad efectiva de comparar, moverse y elegir.
La discusión conecta con una de las conclusiones centrales de la cumbre: Chile ya no solo debe hablar de acceso financiero, sino de mejores productos, más transparencia, menos fricción y más competencia. Para profundizar en esa conversación —con Fintual, Mercado Pago, la ABIF y Nuam— los invito a ver la Cumbre Financiera completa de El Semanal.
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