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Informe Gemines pone paños fríos al repunte: ve “casi imposible” que Chile crezca 1,8% en 2026 MERCADOS Archivo

Informe Gemines pone paños fríos al repunte: ve “casi imposible” que Chile crezca 1,8% en 2026

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El Informe Gemines Nº551 estima que incluso crecer 1,2% este año requiere “una dosis de optimismo importante” y no descarta una expansión inferior al 1%. Advierte un escenario fiscal complejo, una “seria crisis” laboral y proyecta que el dólar podría caer bajo $900.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Gemines considera “casi imposible” alcanzar el 1,8% de crecimiento proyectado por el Gobierno y advierte que la Ley de Reconstrucción tendrá efectos graduales. El informe alerta que la deuda pública podría superar el límite prudencial de 45% del PIB, califica de “seria crisis” la situación del empleo y descarta que la menor inflación abra espacio, por ahora, para recortar la TPM.
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Un crecimiento que difícilmente llegará a la meta del Gobierno, cuentas fiscales bajo presión, un mercado laboral en crisis y un Banco Central que, pese a las últimas cifras de inflación, debería mantener la cautela. Ese es parte del diagnóstico para Chile que entrega el Informe Gemines Nº551, correspondiente a agosto de 2026.

El documento pone especialmente en duda la posibilidad de que la economía chilena alcance este año el crecimiento de 1,8% proyectado oficialmente por el Ejecutivo. Según el informe, incluso bajo un escenario favorable respecto del conflicto en el Golfo Pérsico, llegar a esa cifra es “casi imposible”.

“Mi proyección actual de 1,2%, por ejemplo, requiere de una dosis de optimismo importante”, sostiene Alejandro Fernández Beroš en el capítulo de panorama general. Para alcanzar ese registro, explica, el crecimiento del segundo semestre respecto del primero tendría que llegar a 4,9% anualizado, después de un primer semestre que mostró un crecimiento nulo frente a la segunda mitad de 2025.

El diagnóstico incluso abre la puerta a un resultado inferior: “No deberíamos sorprendernos si el IMACEC (PIB) este año crece menos de 1,2% o, incluso, menos de 1,0%”, aunque el informe precisa que aquello igualmente significaría una mejora relevante respecto del desempeño de la primera mitad del año.

Gemines también analiza los efectos de la recién aprobada Ley de Reconstrucción. La califica como “un hito relevante y un triunfo significativo para el gobierno”, considerando que el Ejecutivo no cuenta con mayoría en el Congreso, pero advierte que ahora comienza la etapa más difícil: conseguir que sus efectos económicos estén a la altura de las expectativas y que su impacto fiscal no impida cumplir las metas comprometidas.

El informe estima que la ley debería tener un impacto positivo durante los próximos años, aunque su magnitud dependerá especialmente de cómo se implemente la reducción de la denominada permisología, incluso más que de la rebaja de impuestos, la reintegración del sistema o la eventual invariabilidad tributaria. El efecto pleno, en el escenario más favorable, se produciría gradualmente hacia 2027-2028.

Las estimaciones recogidas en el documento apuntan a que, entre 2027 y 2030, la Ley de Reconstrucción podría elevar el crecimiento en un punto porcentual promedio respecto de un escenario sin la normativa, mientras que la inversión aumentaría en promedio 2,7 puntos porcentuales. Gemines considera que estas proyecciones “parecen razonables”, siempre que la permisología logre controlarse y Chile no enfrente shocks adversos.

Donde las advertencias son mayores es en las cuentas fiscales. Gemines señala que el panorama para este año y los cuatro siguientes continúa siendo estrecho y recuerda que los objetivos presupuestarios autoimpuestos han tendido a incumplirse durante la última década. Para 2026, el escenario oficial contempla un déficit efectivo de 2% del PIB, un balance cíclicamente ajustado negativo de 2,4% y una deuda bruta equivalente al 42,7% del producto.

Más adelante, el documento advierte que, en uno de los escenarios analizados sin considerar los efectos de la Ley de Reconstrucción, la deuda pública pasaría desde 42,7% del PIB en 2026 hasta 45,5% en 2030, superando desde 2029 el límite prudencial de 45%. Gemines califica esta trayectoria como “extremadamente preocupante”, especialmente porque considera posible que la situación fiscal efectiva termine siendo peor que las proyecciones.

A ello suma la situación de las empresas públicas. Su deuda alcanzó US$37.924 millones al cierre de 2025, equivalente al 10,6% del PIB. Aunque solo US$8.276 millones están formalmente avalados por el Estado, el informe considera “razonable suponer que hay un aval implícito del Estado” sobre el resto, ante la posibilidad de que alguna empresa estatal tenga dificultades para cumplir sus obligaciones.

En materia cambiaria, en cambio, el escenario planteado es favorable para el peso. Gemines sostiene que Chile cuenta con sólidos fundamentos externos, entre ellos precios récord del cobre y de los términos de intercambio, un superávit comercial acumulado anual que también se encuentra en máximos históricos y un bajo déficit de cuenta corriente. Si no ocurre un deterioro brusco del escenario internacional, proyecta que el dólar debería situarse “claramente por debajo de los 900 pesos” hacia fines de año, e incluso antes.

Uno de los capítulos más críticos está dedicado al empleo. Gemines sostiene que la economía chilena atraviesa una “seria crisis en su mercado laboral”, caracterizada por una elevada desocupación y un deterioro en la calidad del trabajo, con caída del empleo formal y aumento del informal. Atribuye parte del fenómeno al encarecimiento de la contratación por sobre el avance de la productividad.

El informe muestra, además, que entre 2022 y 2026 la relación entre crecimiento y creación de puestos de trabajo se volvió negativa. Como ejemplo, menciona al sector silvoagropecuario: su producción se encuentra 17,4% por encima del nivel previo a enero de 2019, mientras cuenta con 23,1% menos trabajadores.

Para revertir esa situación, Gemines propone flexibilizar el mercado laboral, avanzar hacia una indemnización a todo evento con aportes compartidos entre empleador y trabajador, aprobar la ley de sala cuna y establecer criterios técnicos para los reajustes del salario mínimo. “Mientras no avancemos en línea con lo anterior, tendremos que acostumbrarnos a tasas de desocupación muy por sobre lo que estábamos acostumbrados”, señala.

Finalmente, el informe pone cautela sobre la inflación. Aunque el IPC de julio estuvo bajo lo esperado y llevó la variación anual al 3,5%, dentro del rango meta, Gemines responde “definitiva y categóricamente no” a la posibilidad de interpretar el dato como una señal para que el Banco Central reduzca la tasa de política monetaria. Entre los riesgos menciona la inflación no transable de 4,3%, el aumento de los fletes internacionales y alimentos, la incertidumbre sobre los combustibles y una eventual nueva depreciación del peso.

“Todo sugiere que nuestra autoridad monetaria tiene que ser extraordinariamente cautelosa”, concluye el informe, que agrega que, aunque no sea evidente la necesidad de endurecer actualmente la política monetaria, “sería tremendamente irresponsable hacerla más laxa”.

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