MERCADOS
Agencia Uno
Desempleo sigue al alza con Kast y llega a 9,6% pese al reciente plan para reactivar el empleo
La desocupación subió un punto en doce meses y las personas ocupadas disminuyeron 0,9%, según el INE. El nuevo registro profundiza el deterioro del mercado laboral justo después de que el Gobierno presentara Chile Despega, su plan para generar más de 100 mil empleos.
El mercado laboral volvió a entregar una señal negativa para el Gobierno de José Antonio Kast. La tasa de desocupación llegó a 9,6% durante el trimestre móvil junio-agosto de 2026, aumentando un punto porcentual en doce meses y alcanzando un nuevo máximo de los últimos años, de acuerdo con los datos difundidos este miércoles por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
El registro profundiza una trayectoria ascendente que ha acompañado los primeros meses de la actual administración y aparece justo después de que el Ejecutivo presentara Chile Despega, su nueva apuesta para reactivar el mercado laboral mediante la movilización de cerca de US$1.400 millones y la generación de más de 100 mil puestos de trabajo.
Las cifras muestran que el problema no se explica únicamente por un aumento de las personas que salieron a buscar empleo. En doce meses, la fuerza de trabajo creció apenas 0,3%, mientras el número de personas ocupadas disminuyó 0,9%.
Como resultado, las personas desocupadas aumentaron 13% respecto del mismo período del año anterior. Entre ellas, los cesantes crecieron 12,1%, mientras quienes buscan trabajo por primera vez se incrementaron 23,2%.
El nuevo 9,6% también supone un aumento frente al trimestre móvil inmediatamente anterior. En mayo-julio, el desempleo había alcanzado 9,5%, mientras que en abril-junio fue de 9,4%.
La trayectoria de los últimos meses muestra un deterioro progresivo. En el trimestre diciembre de 2025-febrero de 2026, previo al cambio de mando, la desocupación se encontraba en 8,3%. Posteriormente llegó a 8,9% en enero-marzo, 9,1% en febrero-abril y 9,4% en marzo-mayo.
Luego se mantuvo en 9,4% durante abril-junio, aumentó a 9,5% en mayo-julio y ahora alcanzó 9,6% en junio-agosto.
La comparación entre trimestres móviles consecutivos debe realizarse con cautela debido a que comparten meses de medición. Sin embargo, el propio indicador desestacionalizado del INE también registró un deterioro en la última medición.
La tasa de desocupación ajustada estacionalmente llegó a 9,4%, aumentando 0,1 puntos porcentuales respecto del trimestre móvil anterior. El resultado se produjo con una fuerza de trabajo sin variación, un incremento de 0,8% de los desocupados y una disminución de 0,1% de los ocupados.
El nuevo registro aparece pocos días después de que el Ejecutivo presentara el Plan Chile Despega, diseñado precisamente para enfrentar el debilitamiento del empleo.
La iniciativa contempla cuatro líneas de acción: acelerar obras e inversiones, ampliar los subsidios a la contratación, entregar liquidez a empresas y proveedores y reforzar la ejecución de las medidas a nivel local.
El Gobierno espera movilizar alrededor de US$1.400 millones y generar más de 100 mil puestos de trabajo, en medio de una situación laboral que se ha convertido en uno de los principales desafíos económicos para la administración.
Las últimas cifras del INE muestran también un deterioro en los indicadores de participación y ocupación. La tasa de participación alcanzó 61,5%, disminuyendo 0,3 puntos porcentuales en doce meses, mientras la tasa de ocupación bajó 0,9 puntos y se situó en 55,6%.
Al mismo tiempo, la población fuera de la fuerza de trabajo aumentó 1,8%, impulsada por un crecimiento de 1,6% entre los inactivos habituales y de 3,4% entre los inactivos potencialmente activos.
El deterioro afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque estas últimas continúan registrando una tasa de desempleo superior.
Entre las mujeres, la desocupación llegó a 10,3%, un punto porcentual más que hace un año. Su fuerza de trabajo creció 1,3%, mientras el número de ocupadas avanzó solo 0,2%. Las mujeres desocupadas aumentaron 12,2%.
La participación laboral femenina alcanzó 53%, aumentando 0,2 puntos porcentuales, pero la tasa de ocupación descendió 0,3 puntos y quedó en 47,6%.
Entre los hombres, el desempleo alcanzó 9,1%, lo que representa un incremento de 1,1 puntos porcentuales en doce meses. En este grupo, además, se produjo una contracción tanto de la fuerza de trabajo como del empleo.
La fuerza de trabajo masculina disminuyó 0,5%, pero el número de hombres ocupados cayó con mayor intensidad, retrocediendo 1,7%. Los desocupados aumentaron 13,7%, mientras quienes buscaban empleo por primera vez crecieron 46,9%.
Las tasas de participación y ocupación masculina también disminuyeron: la primera retrocedió un punto, hasta 70,3%, mientras la segunda cayó 1,7 puntos, hasta 63,9%.
Una de las señales más relevantes de la última medición está precisamente en la caída del número total de personas con trabajo.
En doce meses, las personas ocupadas disminuyeron 0,9%, resultado explicado exclusivamente por la contracción de 1,7% entre los hombres, mientras las mujeres ocupadas aumentaron 0,2%.
Por sectores económicos, las mayores incidencias negativas provinieron de información y comunicaciones, donde el empleo cayó 16,8%; industria manufacturera, con una disminución de 7,6%; y comercio, que retrocedió 1,1%.
Por categoría ocupacional, la reducción estuvo marcada por las personas asalariadas formales, que disminuyeron 2,9%, y los familiares no remunerados, con una caída de 4%.
En paralelo, la informalidad volvió a aumentar. La tasa de ocupación informal se situó en 26,3%, 0,3 puntos porcentuales por encima de la registrada hace un año.
Entre las mujeres alcanzó 28,3%, con un incremento anual de 0,5 puntos, mientras entre los hombres llegó a 24,8%, aumentando 0,1 puntos.
El número de personas ocupadas informalmente creció 0,3%, impulsado exclusivamente por las mujeres, que registraron un aumento de 2%. Entre los hombres, en cambio, disminuyó 1,2%.
Otro indicador que refleja el debilitamiento del mercado laboral es la cantidad de horas trabajadas. En doce meses, el volumen total de horas efectivamente trabajadas disminuyó 2,4%.
El promedio de horas trabajadas también cayó 1,6%, hasta 36,4 horas semanales. Entre los hombres llegó a 38,6 horas y entre las mujeres a 33,5.
El panorama tampoco mejora en la Región Metropolitana. Allí la tasa de desocupación alcanzó 9,8% en junio-agosto, aumentando 0,9 puntos porcentuales en doce meses.
La población ocupada de la capital disminuyó 1%, una caída superior a la reducción de 0,1% de la fuerza de trabajo.
Información y comunicaciones registró una contracción de 25,1% del empleo en la Región Metropolitana, mientras industria manufacturera cayó 10,3% y las actividades de salud disminuyeron 6%.
Entre las categorías ocupacionales, las personas asalariadas formales retrocedieron 5,5% y las asalariadas informales disminuyeron 1,3%.
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