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Nobel de Economía 2026: los investigadores que cambiaron cómo se enfrentan las crisis MERCADOS

Nobel de Economía 2026: los investigadores que cambiaron cómo se enfrentan las crisis

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Robert Hall y Michael Woodford ganaron el Nobel de Economía 2026 por investigaciones que transformaron la respuesta a las crisis. Sus modelos explican cómo las decisiones y expectativas de hogares y empresas influyen en el consumo, el empleo y la inflación.


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Robert Hall y Michael Woodford fueron premiados por investigaciones que ayudan a entender cómo las decisiones de hogares y empresas influyen en las crisis. Sus trayectorias combinan décadas de estudio de las recesiones con una idea central: las expectativas también mueven la economía.

Uno pasó 46 años al frente del comité que establece cuándo Estados Unidos entra y sale de una recesión. El otro llegó a la universidad para estudiar física, se especializó en ciencia cognitiva y obtuvo un título de derecho antes de elegir la economía. Robert E. Hall y Michael Woodford, ganadores del Nobel de Economía 2026, recorrieron caminos distintos hacia una pregunta compartida: cómo reducir los efectos de las fluctuaciones económicas sobre las personas.

La Real Academia Sueca de Ciencias anunció este lunes 12 de octubre el reconocimiento a los dos estadounidenses por sus contribuciones a los “fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica”. Hall, académico de Stanford, y Woodford, profesor de Columbia, compartirán en partes iguales los 12 millones de coronas suecas del galardón.

Detrás de esa formulación técnica hay decisiones cotidianas: cuánto gastar, cuánto ahorrar, cuándo invertir o qué precio cobrar. Sus investigaciones incorporaron esas conductas a modelos que ayudan a gobiernos y bancos centrales a evaluar cuándo estimular una economía debilitada y cuándo enfriarla para contener la inflación.

Un componente decisivo es lo que hogares y empresas esperan del futuro. Las familias consideran sus ingresos previstos al decidir cuánto consumir; las empresas anticipan costos y precios de sus competidores. Por eso, la comunicación de las autoridades económicas puede influir en las decisiones actuales, siempre que resulte creíble.

Hall: poner fechas a las recesiones y entender el consumo

Nacido en Palo Alto, California, en 1943, Hall estudió en la Universidad de California, Berkeley, y obtuvo su doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts —MIT— en 1967. Enseñó en ambas instituciones antes de incorporarse a Stanford en 1978. Se define como un economista aplicado, interesado en empleo, inflación, tecnología y competencia.

Su trayectoria incluye una responsabilidad con consecuencias públicas: fue el primer presidente del comité del National Bureau of Economic Research —NBER— encargado de establecer la cronología de los ciclos económicos estadounidenses. Permaneció en esa función durante 46 años, hasta 2024, participando en la determinación de los momentos en que comenzaban y terminaban las recesiones.

Uno de sus trabajos fundamentales apareció en 1978. Hall planteó que, si los hogares utilizan la información disponible para evaluar sus ingresos futuros, los cambios en el consumo deberían responder principalmente a noticias inesperadas. La propuesta modificó la manera de investigar el gasto familiar y ofreció una referencia para estudiar también a quienes carecen de ahorros o acceso al crédito y dependen de sus ingresos inmediatos.

Su influencia trascendió la investigación académica. Asesoró a organismos estadounidenses y participó en el equipo sobre política de inflación del presidente electo Ronald Reagan. Junto con Alvin Rabushka desarrolló, además, una propuesta de impuesto de tasa única expuesta en The Flat Tax. Ese antecedente forma parte de su perfil político e intelectual, aunque el Nobel reconoce sus aportes a la estabilización económica.

Woodford: un recorrido entre disciplinas

Michael Woodford nació en Chicopee, Massachusetts, en 1955. Su formación fue menos lineal: ingresó a la Universidad de Chicago pensando en estudiar física, se especializó en ciencia cognitiva y luego obtuvo un título de derecho en Yale. Finalmente se inclinó por la economía, atraído por la combinación de rigor teórico y aplicaciones concretas.

Mientras todavía era estudiante de posgrado en el MIT, fue seleccionado en 1981 para la primera generación de becarios de la Fundación MacArthur, un reconocimiento popularmente conocido como la beca para “genios”. Completó su doctorado en 1983.

Su libro Interest and Prices: Foundations of a Theory of Monetary Policy, publicado en 2003, se convirtió en una referencia de la teoría monetaria. La obra reunió un marco para analizar cómo las tasas de interés, las decisiones de consumo y la fijación de precios interactúan en la economía. La explicación de la Academia destaca su papel como una especie de laboratorio para evaluar políticas antes de aplicarlas.

Woodford también estudió las herramientas disponibles cuando las tasas de interés se acercan a cero. Entre ellas está la orientación sobre decisiones futuras —forward guidance—, mediante la cual un banco central busca influir en las expectativas explicando cómo actuará frente a determinadas condiciones económicas.

Actualmente, sus investigaciones retoman sus intereses iniciales en la cognición: examina cómo las limitaciones de atención y las representaciones mentales imprecisas afectan las decisiones económicas, incorporando hallazgos de la psicología y la neurociencia.

Al recibir la llamada de la Academia, expresó sorpresa y satisfacción. “Es un honor tremendo. Es una sorpresa. Pero me siento muy bien”, señaló, según recogió Columbia —traducción del inglés—.

El reconocimiento a ambos investigadores pone en primer plano una dimensión que las grandes cifras suelen ocultar: detrás del consumo, la inflación y la producción hay millones de decisiones individuales. Entenderlas permite evaluar mejor las políticas con las que las autoridades intentan evitar que una perturbación se transforme en una crisis prolongada.

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