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Opinión: Presupuesto 2013 y la querida Regla Fiscal

por 16 octubre, 2012

Opinión: Presupuesto 2013 y la querida Regla Fiscal
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Por Francisco Klapp, investigador del Programa Económico de LyD.

Hace tan sólo 6 años el  gasto público alcanzaba el 17.2% del PIB.  Tres años después -en 2009- ya  se encumbraba por sobre  el 23%  y se espera que en 2013  -reforma tributaria, buen crecimiento  y generoso  precios del cobre mediante-sea algo menos del 22%.

Una fracción de esta explosión del gasto, que en total equivale a seis puntos anuales del PIB, se explica por el diseño de nuestra regla fiscal. Valioso legado de las administración Lagos, la regla, elegante, simple y replicable por prácticamente cualquiera que lo deseara,  suponía en sus orígenes un superávit estructural, lo que obligaba a que en años de bonanza se acumularan recursos para ser gastados en los años de vacas flacas, ligando además el crecimiento del gasto público al crecimiento de largo plazo de los ingresos fiscales y la economía chilena, limitando así  los vicios pro cíclicos del pasado: fiestas  de gasto público en años de alta recaudación y reducciones del gasto en años de escasez.

Los resultados son claros: Chile logró soportar ciclos económicos como nunca antes en su historia y diversos trabajos académicos respaldan esta noción.

Lamentablemente, en 2008 empezó a cambiar el foco de la regla hacia un balance estructural, para eventualmente  y en medio de una polémica interpretación de la regla, alcanzar déficits estructurales.

 Lo anterior se traduce en que ahora en años “normales” se gasten ahorros en vez de acumularse, porque probablemente se tendrá un déficit efectivo;  que en años “malos” se gasten muchísimos más  ahorros; y que sólo en años muy "excepcionales” se acumulen reservas, porque sólo ahí se alcanzarán  superávits efectivos, en el contexto de este déficit estructural. Como ejemplo,  pese a que 2012 ha sido un año razonablemente bueno, la regla deficitaria implicó un déficit efectivo de 0.2 % del PIB.

La evolución de los fondos soberanos es un buen punto de partida: en 2009 aportaron US$ 9.000 millones al gasto fiscal y hasta el día de hoy no alcanzan los niveles de 2008. Aun más, considerando los perfeccionamientos metodológicos  presentados por reconocidos expertos de la llamada Comisión Corbo, los déficits estructurales parecen  aun más profundos, alcanzando 3% del PIB en 2009, la convergencia hacia un déficit de 1% planteada para 2014 y alcanzada antes de tiempo por el actual gobierno, como refleja el Presupuesto 2013 que ayuda a esta convergencia completando 4 años con un crecimiento del gasto marginalmente menor al de la economía,  definitivamente se valora, especialmente como una señal de compromiso con una regla que no debe perderse.

Debemos intentar volver a las épocas de superávit estructural o al menos balance, para que nuestros fondos soberanos no se vayan sistemáticamente vaciando, y si la situación lo amerita, ser capaces de echar  mano, responsablemente,  a estos recursos para  políticas fiscales expansivas y contra cíclicas. Lo anterior, aun cuando los ciclos negativos sean muy prolongados, ¡y aquí algo particularmente  valioso!, sin la necesidad de acudir a los mercados internacionales por crédito  en épocas  de  crisis y los consiguientes altos premios por riesgo que se cobran (que valga la aclaración no es el caso de Chile en esta última crisis, pero sí en muchas -sino todas- las anteriores).

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