La postura argentina anti-FMI queda en el olvido cuando hay dinero en juego
A la hora de conseguir más dólares, la presidente Cristina Fernández de Kirchner está más que dispuesta a cumplir con el Fondo Monetario Internacional.
Argentina, censurada por el FMI por informar cifras de inflación inferiores a las reales hace menos de tres meses tras tres advertencias en los últimos dos años, la semana pasada autorizó el depósito de US$400 millones en el prestamista con sede en Washington para facilitar el acceso del país a los fondos de emergencia. La medida ampliará los derechos especiales de giro de Argentina, que actualmente llegan a un total de US$3.200 millones, y se produce en momentos en que las reservas, la principal fuente de Fernández para pagos de bonos, cayeron al nivel más bajo en seis años de US$39.800 millones.
Fernández, que también criticó al FMI por causar la suspensión de pagos récord del país por US$95.000 en 2001, utiliza al banco para reforzar sus reservas cada vez más limitadas de dólares en tanto una disputa legal de una década con los acreedores que no entraron al canje de bonos y su creciente influencia en la economía dejan a Argentina en el lugar del país menos solvente del mundo sobre la base de la negociación de permutas. Con un costo de endeudamiento en el exterior de 13,92 por ciento, Argentina no vende bonos en el ámbito internacional en más de una década, lo que llevó a Fernández a hacer más estrictos los controles de capital y prohibir la mayoría de las compras de dólares.
“Lo hacen porque están preocupados, y los derechos especiales de giro los ayudan a tener más liquidez”, dijo telefónicamente desde Washington Claudio Loser, ex director del FMI que actualmente dirige la firma de investigación Centennial Group Latin America. “Una vez que se aprueben los derechos de giro, podrán usar el dinero prácticamente en forma inmediata, como si fuera efectivo”.
Reformas del FMI
El portavoz de Fernández, Alfredo Scoccimarro, no respondió los correos electrónicos ni las llamadas telefónicas en los que se le pedían comentarios sobre si el gobierno planea usar los derechos de giro.
El incremento planeado de los depósitos de Argentina en el fondo llega como respuesta al pedido que efectuara el FMI en 2010 de aumentar los aportes de los miembros como parte de un “paquete de trascendentales reformas de las cuotas y la conducción del fondo”.
La propuesta del FMI aún necesita la aprobación del Congreso de los Estados Unidos.
Argentina utilizó sus derechos especiales de giro en 2000, 2001, y 2003, muestran los datos del fondo. En enero de 2006, el difunto esposo y antecesor de Fernández, Néstor Kirchner, pagó la deuda del país con el fondo de US$9.500 millones, diciendo que quería liberarse de la “dictadura” del FMI.
La segunda mayor economía de América del Sur también recibió US$2.700 millones en una asignación general de fondos que llevó a cabo el prestamista en 2009, devolviéndolos a fin de ese año. Actualmente el país no tiene deuda con el FMI.