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Importaciones de energía presiona superávit argentino y amenaza a los bonistas

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Las crecientes importaciones de petróleo y gas por parte de Argentina están reduciendo el superávit comercial hasta su nivel más bajo desde su cesación de pagos en 2001, lo cual exacerba la presión sobre las reservas en moneda extranjera que el país tiene para pagar a los bonistas.

Las importaciones netas de energía se duplicarán este año hasta US$ 6.600 millones, según la firma investigadora Abeceb.com, reduciendo el superávit comercial hasta US$ 9.000 millones. La caída de la principal fuente de dólares de Argentina acelerará la mayor declinación en las reservas en una década y dejará al banco central con apenas US$ 36.000 millones hacia fin de año, aun después de un incremento de las exportaciones agrícolas gracias a cosechas abundantes de granos y oleaginosas, muestran datos de Abeceb.com.

En tanto los inversores exigen rendimientos de 13,56 por ciento para tener bonos soberanos de Argentina, o sea más de dos veces la media de los mercados emergentes, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner está recurriendo al banco central para realizar pagos de deuda externa que totalizarán US$ 8.300 millones este año. El país con menos solvencia crediticia del mundo en el mercado de permutas no se ha endeudado en los mercados de bonos en el exterior desde que entró en cesación de pagos sobre US$ 95.000 millones de deuda hace 12 años.

“Las reservas cayeron a pesar de que esta ha sido una era dorada para la agricultura”, dijo en una entrevista telefónica desde Nueva York Enrique Álvarez, responsable de renta fija para América Latina en IdeaGlobal. “Otros países tienen entradas de capitales que contribuyen a aumentar las reservas, pero Argentina no ha podido atraer inversores”.

Confiscación de YPF

Fernández confiscó el año pasado 51 por ciento de YPF SA, el productor de petróleo más grande del país, a Repsol SA, diciendo que la empresa con sede en Madrid era responsable de las importaciones de energía en alza porque no había invertido lo suficiente para aumentar la producción. YPF proyecta actualmente gastar US$ 37.000 millones para desarrollar las reservas de petróleo de esquisto y gas en el sur de Argentina los próximos cinco años.

La presidenta, de 60 años, también creó un fondo de US$ 2.000 millones para ayudar a las empresas de petróleo y gas a aumentar la producción. También está ofreciendo perdonar los impuestos impagos sobre dinero que los argentinos escondieron en el exterior si lo utilizan para adquirir bonos destinados a financiar la inversión en el sector energético.

Los topes a los precios del petróleo y el gas introducidos por Néstor Kirchner, el difunto marido y predecesor de Fernández, y los controles cambiarios y las restricciones a las importaciones impuestos por esta última, desalentaron la inversión en el sector energético del país, dijo Mauricio Claveri, economista en Abeceb.com.

“Hay un clima incierto que afecta las inversiones”, dijo Claveri. Esto ha llevado a “una caída en la producción local de energía en momentos en que la economía ha tenido años de crecimiento económico y demanda creciente”.

YPF firmó este mes un acuerdo por US$ 1.240 millones con Chevron Corp. para desarrollar el segundo depósito de gas de esquisto más grande y el cuarto depósito de petróleo de esquisto más grande del mundo en la provincia de Neuquén, en el oeste del país. El acuerdo con la segunda empresa petrolera más grande del mundo tardará varios años en rendir fruto, según Álvarez de IdeaGlobal.

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