Crisis mercado de divisas lleva a numerosos operadores a cambiar de carrera
Con entradas agotadas, en el teatro North London, que tiene capacidad para 300 personas, Kevin Rodgers cantó recientemente los papeles de cuatro villanos de “Los cuentos de Hoffmann” de Jacques Offenbach recibiendo tanto bravos como abucheos durante una llamada a escena.
La actuación del bajo-barítono fue tanto más asombrosa cuanto que apenas hace tres meses era jefe de operaciones cambiarias en Deutsche Bank AG de Londres.
También en el mercado de divisas, que mueve US$5,3 billones diarios, se desarrolla un drama con ribetes teatrales. La presión cada vez más fuerte sobre los bancos para reducir los costos entre las nuevas normas para evitar una repetición de la crisis financiera, la baja volatilidad y un aumento de las operaciones electrónicas carcomen los márgenes de ganancia en tanto se amplían las investigaciones sobre supuesta manipulación de precios. A raíz de esto, en los últimos años cientos de operadores, representantes de ventas y analistas han emigrado a profesiones como la ópera, el vidrio soplado y la fabricación de material de esquí.
“A decir verdad, no extraño el recinto de operaciones”, dijo en una entrevista Rodgers, de 52 años, bebiendo una Guinness después de una actuación el 20 de junio en el Wyllyotts Theatre en Potters Bar, unas 18 millas (29 kilómetros) al norte de Londres. “Disfrutaba realmente mi trabajo cuando estaba en el sector, pero me harté”.
En el primer semestre de este año, el número de banqueros que trabajan en divisas del Grupo de los 10 disminuyó 651 alcanzando 2.278 contra 2.929 durante el mismo período en 2010, según la firma consultora Coalition Ltd. con sede en Londres. Rodgers decidió hacer otra cosa, dijo, después de haber estado más de dos decenios en la actividad. El cambio no estuvo relacionado con ninguna indagación o investigación, dijeron Rodgers y dos personas al tanto de sus planes.
Caídas de los ingresos
Si bien los volúmenes diarios en el mercado cambiario aumentaron casi tres veces hasta 2013 desde US$1,9 billones en 2004, la parte que se negocia electrónicamente también está creciendo, alcanzando 74 por ciento en 2013 en comparación con 71 por ciento en el mismo período el año anterior, según la firma investigadora Greenwich Associates con sede en Stamford, Connecticut.
Los ingresos provenientes de los servicios bancarios y productos que incluyen activos de renta fija, divisas y materias primas cayeron 13 por ciento, hasta US$39.600 millones, en el primer semestre de 2014 respecto de un año antes, según Coalition.
La caída de los ingresos provenientes de las operaciones de 10 monedas de países desarrollados fue más pronunciada, en tanto se desplomaron 35 por ciento, hasta US$2.700 millones, dijo Coalition. La empresa hace un seguimiento del desempeño de los 10 bancos de inversión más grandes: Bank of America Corp., Barclays Plc, PNB Paribas SA, Citigroup Inc., Credit Suisse Group AG, Deutsche Bank, Goldman Sachs Group Inc., JPMorgan Chase Co., Morgan Stanley y UBS AG.
‘Me voy’
Rodgers dejó Deutsche Bank en junio después de 15 años y 24 años en los servicios financieros.
“Me llamaron de otros bancos, pero les dije que dejaba el sector”, dijo Rodgers, que cantará próximamente en la opereta de Gilbert y Sullivan “El Mikado”. “Me divertí mucho estando en los servicios financieros. Pero después de 25 años, creo que hay otras cosas que quiero hacer en mi vida mientras todavía soy relativamente joven”.
Rodgers integra un consejo asesor de Sentience Technology Ltd., una empresa en la que invirtió que desarrolla software para datos de gestión no estructurados.
Christian Mussati, que hasta julio trabajó como director ejecutivo de ventas en divisas en Morgan Stanley, se fue después de 10 años en el banco para construir con su padre Wonderglass, con sede en Londres. La empresa produce vidrio y arañas por encargo, utilizando técnicas venecianas de vidrio soplado, para el mercado mayorista de decoración de interiores.
‘Nuevos desafíos’
“Estaba buscando nuevos desafíos”, dijo Mussati, de 39 años, en una entrevista en julio. “La banca es un sector que está atravesando una fase de consolidación y eso no es malo. No perdí mi fe en el sector y pienso que saldrá fortalecido. Simplemente quiero, por ahora, hacer algo diferente”.
Benedikt Germanier, ex estratego cambiario principal para Estados Unidos en UBS en Connecticut, fue uno de los primeros en irse.
Dejó UBS en 2009 para incorporarse a Zai, un fabricante de equipos de esquí de alta gama en la ciudad de deportes de invierno Disentis, Suiza, en el valle del Rin. La cultura del sector que se volvió “incapaz de aceptar cambios y aprender de los errores y sin ninguna disposición para hacerlo” fue una de las razones que lo llevaron a irse, dijo Germanier en una entrevista el 15 de agosto.
“Hubo factores tanto de atracción como de rechazo para mi alejamiento, y la cultura de gestión del sector que se llevaba una gran recompensa pese al hecho de que estábamos en lo más profundo de la crisis me molestaba”, dijo Germanier por teléfono. “Se ha convertido en un sector donde cada uno se concentra más en las oportunidades personales que en ver cómo volver a encauzar la actividad”.
‘Algo diferente’
Cuando Germanier, que tiene cuatro hijos, dejó su empleo, un gerente de UBS que quiso saber qué lo había decidido irse, pasó y le preguntó “¿Eres consciente de lo que estás haciendo?” Mirando hacia atrás, la pregunta era comprensible, dijo.
“Pero cuando le hablé de mi proyecto y lo que pensaba del sector, me felicitó”, dijo Germanier, de 48 años, cuya empresa será el proveedor oficial de los Campeonatos Mundiales de Esquí Alpino FIS 2015 en Vail, Colorado. “Gano menos y no he tenido verdaderas vacaciones durante largo tiempo, pero estoy feliz”.
Jenna Ward, portavoz de UBS en Londres, se negó a opinar sobre el comentario de Germanier.
Rafael Sarandeses, que trabajó en Goldman Sachs antes de incorporarse a Morgan Stanley en 2009, se fue a fines de 2013. Con otros dos socios, crearon ThirdWay Africa, una firma bancaria mercantil con sede en Mozambique que busca financiar inversiones en el continente.
“Tenía una necesidad vital de hacer algo diferente; algo que para mí está más en el mundo real”, dijo Sarandeses en una entrevista telefónica el 19 de agosto. “Buscaba un cambio de vida, no un cambio de banco para seguir mi carrera en divisas. Y este proyecto representó ese desafío renovador”.
‘Retornos marginales’
Sarandeses, de 35 años, que divide su tiempo entre Maputo, Madrid y Londres, dijo que el mercado cambiario cambió de un modo que se volvió menos atractivo para él.
“Los bancos gastan cada vez más recursos marginales para obtener cada vez menos retornos marginales”, dijo. “La compresión de los márgenes fue generada por la competencia que se ha vuelto alocada, y por la tecnología. Casi todos los bancos hacen exactamente lo mismo. Las regulaciones volvieron todo menos divertido. ¿Si volveré al negocio de las divisas? La vida me enseñó a nunca decir nunca, pero en este momento no lo veo factible”.
Regulaciones más estrictas como la Directiva revisada sobre Instrumentos Financieros de la Unión Europea y la Ley Dodd-Frank de 2010 en los Estados Unidos han fijado restricciones respecto de cómo deben trabajar los bancos después de la crisis financiera global.