Publicidad
La carrera que corrías sin saber MERCADOS|OPINIÓN

La carrera que corrías sin saber

Publicidad
Pablo Riedemann
Por : Pablo Riedemann Animales Financieros - Coopeuch
Ver Más

Por el lado de los ingresos, el ajuste mínimo que deberíamos aspirar a recibir cada año es equivalente a la inflación.


El Mostrador Fuente Preferida

La semana pasada, se publicó el dato de la inflación de mayo. Sorpresa positiva porque los precios no subieron mes contra mes. Pero el dato que más nos importa es la comparación con el año anterior, donde la subida acumulada de 12 meses fue de 4,3%.

Este número (el 4,3%) es el que deberíamos tener en la cabeza. Es probablemente el que más juega en contra de nuestras finanzas personales. Si no hacemos nada con nuestros ahorros, todos los años perdemos el equivalente a la inflación.

No vemos ese 4,3% directamente, pero lo escuchamos en conversaciones del tipo “está caro el supermercado”, o “la bencina no para de subir”. Esto fue mil veces más evidente el 2022 cuando la inflación llegó a un 14%.

¿Podemos hacer algo al respecto? No, y sí.

Las causas de la inflación están fuera de nuestro control. Más allá de confiar en instituciones como el Banco Central y en su capacidad para mantener la estabilidad de precios, poco podemos hacer para cambiar la inflación misma.

Donde sí podemos hacer algo es con nuestras finanzas.

Por el lado de los ingresos, el ajuste mínimo que deberíamos aspirar a recibir cada año es equivalente a la inflación. Si nuestros ingresos crecen menos que los precios, en términos reales estamos ganando menos, aunque el monto de nuestro sueldo sea mayor.

Por lejos donde más impacto tendremos es con nuestros ahorros e inversiones. Si no hacemos nada, tendremos un problema en el futuro. Si este nivel de inflación se mantiene hacia adelante, en 16 años y medio nuestros ahorros valdrán la mitad. 16 años no es tanto tiempo.

Este es el mayor argumento de por qué invertir. Al menos en un instrumento que apunte a empatar con la inflación, como los depósitos a plazo o los fondos monetarios.

Así, transformamos ese problema futuro por tranquilidad. Suena tan simple que cuesta creerlo, pero por lo menos así ha funcionado por los últimos cientos de años. Una carrera simple (pero no por eso fácil) de ganar.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

Si te interesa esta información, súmate a la Comunidad El Semanal, para recibirlo📬 solo necesitas escribir tu dirección de correo electrónico acá:

Publicidad