Felipe Lamarca dice que la mejor arma del SII es el temor y eso se logra con una mejor fiscalización
La mejor arma del Servicio de Impuestos Internos (SII) es el temor, dijo el ex director de ese organismo, Felipe Lamarca, durante su exposición ante la Comisión de Hacienda del Senado.
Recordó que cuando él ocupó ese cargo entre 1978 y 1984 no tenía un solo computador y, sin embargo, logró aumentar la recaudación gracias a una fiscalización efectiva. Indicó que las personas deben sentir la presencia del organismo. “Toda Providencia estaba clausurada” por evasión del IVA y eso no ocurrió una sola vez, sino que varias veces. “Hasta que la gente dejó de atreverse”.
Antes de cualquier reforma tributaria, el SII debería señalar cuánto podrá recaudar por efecto de una mejor fiscalización. “Disminuir en 10% la evasión implica contar con US$ 2.600 millones para el fisco”, calculó.
“Yo lo veo todos los días. Debo ser el único ‘gil’ que no pide factura a la hora de pagar la cuenta del restaurante”, agregó, para graficar que el problema radica en una falta de fiscalización por parte del SII.
Afirmó que “la tarea de fiscalizar llega a resultar hasta entretenida porque uno trata de adelantarse a las pillerías que las personas tratan de hacer”.
Posteriormente, Carlos Cáceres, que fue invitado como ex ministro de Hacienda, estuvo de acuerdo con Lamarca en la necesidad de apuntar a una mejor fiscalización, entre otros puntos, ante de llevar a cabo una Reforma Tributaria como la propuesta. También no perdió la oportunidad de explicitar que, aunque Felipe Lamarca afirma que fue echado por él, "eso no es efectivo, yo no lo eché”.
Más adelante, Lamarca dijo “a mí me preocupa la concentración del poder económico en pocas manos. Si a las personas, en materia de impuestos, les ponemos una tasa creciente a medida que obtienen más ganancias, yo creo que una empresa debería pagar más de acuerdo a lo que gana. Sé que es difícil, pero los tributaristas pueden ingeniárselas”.
Sin embargo, Cáceres no estuvo de acuerdo con este punto, ya que “abre un campo de discrecionalidad y desincentiva el crecimiento de las empresas, porque crecer es pagar más impuestos”.
Al ex presidente de Copec y de Ripley le gusta decir cosas que remecen a sus pares de la elite.
Famosa es su frase "Chile no va a cambiar mientras las elites no suelten la teta". Le salió cara, pues le costo amigos y directorios.