El fallido pacto del PPD que desató una guerra civil
¡Hola a todos! Fue una semana política cargada de vueltas de carnero y montañas rusas. ¿La postal de la semana? Cicardini–Vodanovic arremangándose las mangas. Es que en medio de rumores de acuerdos y pactos con el Ejecutivo, la oposición terminó sacando todos sus trapitos al sol, partiendo por el PPD, que reculó a última hora de un acuerdo con el Ejecutivo por la megarreforma, sacando ronchas a diestra y siniestra.
- Pero lo que parecía una semana ganada para el Gobierno terminó con un cierre estrepitoso: la noticia sobre el parque de diversiones de la familia Kast en Paine, publicada por el Mostrador, dejó al descubierto que las obras comenzaron antes de obtener los permisos, que un trabajador de origen haitiano sufrió un accidente laboral y que la persona que facilitó los permisos terminó convertida en el nuevo Director Nacional del Servicio de Evaluación Ambiental. Varios parlamentarios anunciaron que oficiarán a la Contraloría y el Ministerio Público. El Gobierno, para variar, guardó silencio.
Volviendo al PPD, hay que reconocer su habilidad en la gimnasia política: primero selló un acuerdo con Hacienda para destrabar la megarreforma y luego acusó al Gobierno de romper la palabra empeñada. La foto con Jorge Quiroz desató una tormenta en la oposición, reabrió las heridas con el PS y terminó con el partido pasando del pragmatismo al portazo. La fallida cocina política terminó en descalabro.
- Pero mientras en el PPD siguen rumiando las heridas de la megarreforma, la oposición parece haber repartido los papeles. Camila Vallejo volvió al ruedo para encarnar la ofensiva contra Kast, mientras Gabriel Boric reapareció con tono institucional y de estadista, en una performanceque fue leída como una estrategia coordinada: una marca el contraste, el otro cuida el legado. El libreto, dicen, está clarísimo.
Cambio de timón en el Tribunal Constitucional. María Pía Silva asumirá la presidencia con una herramienta clave bajo el brazo: el voto dirimente, justo cuando la megarreforma y otros proyectos amenazan con aterrizar en el TC. En la política ya sacan cuentas, pero los expertos llaman a la calma: Silva no responde a un libreto ideológico fijo y sus fallos muestran que, en el tribunal, las etiquetas no siempre funcionan.
- Hablando de etiquetas y eslóganes, lo que hasta hace poco parecía marginal hoy busca una vitrina política. En España, un grupo neonazi anunció la creación de un partido, mientras en Alemania la ultraderecha de AfD lidera las encuestas y se proyecta con llegar al poder. El fenómeno reabre un debate que parecía enterrado: ideas que antes se ocultaban hoy se exhiben sin complejos, obligando a Europa a mirar con cautela el avance de los extremismos.
Quien tampoco ha exhibido tapujos ha sido Donald Trump, demostrando que la diplomacia no es lo suyo, tras llamar a Gianni Infantino por la expulsión de Folarin Balogun, logrando que la FIFA habilitara al delantero para enfrentar a Bélgica y desatando un debate sobre la independencia del organismo. El detalle incómodo para la Casa Blanca llegó después: Estados Unidos perdió 4-1 y ni la influencia política logró cambiar el marcador. Fútbol y política cada vez más de la mano. Postfútbol, han comenzado a llamarle.
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El fallido pacto del PPD que desató una guerra civil en la oposición
Borrón y cuenta nueva. Luego de un cuestionado acuerdo con el Gobierno en el marco de la reforma de Reconstrucción Nacional, el PPD finalmente reculó de la negociación sostenida con el ministro Quiroz, instancia que generó una ola de recriminaciones al interior del partido y un profundo remezón en la oposición. El giro fue radical y el partido terminó acusando traición del Ejecutivo.
- Fue una voltereta que no impide olvidar –por cierto– las contorsiones previas. Mientras abogados de la UDI examinaban que en el Tribunal Constitucional (TC) podría haber una derrota de la megarreforma, que dificultaría aprobarla rápido –y los diputados del PS presionaban a su directiva para disparar pronto el último cañón–, los senadores de la bancada PPD decidieron que la mejor forma de enfrentar la guerra con el Gobierno era rendirse antes de que sonara la diana. Así partió la performance.
Cuando en los pasillos del Congreso todavía resonaban los ecos de la batalla interna del Partido Socialista (PS), los senadores Ricardo Celis (IND/PPD) y Loreto Carvajal (PPD), dejaron offside a todos los sectores, al pactar con el ministro Quiroz de desistir de ir por la vía jurídica, a cambio de flexibilizar la invariabilidad tributaria del proyecto. El acuerdo alcanzado con el Gobierno abrió una ola de críticas transversales y resucitó la receta de la vieja cocina política. Allí empezaron a tomar vuelo.
- Antes de ejecutar la pirueta, la onda expansiva ya había golpeado la médula del Partido Socialista. La fotografía de los parlamentarios del PPD sonriendo junto al ministro Quiroz funcionó como la “prueba del delito”. El diputado Daniel Manouchehri y y la senadora Daniella Cicardini usaron ese registro para confirmar lo que venían pregonando hace semanas: la existencia de negociaciones paralelas por parte de la presidenta del PS, Paulina Vodanovic.
La respuesta fue una ráfaga de artillería. Manouchehri (PS) calificó los cambios logrados por el PPD de “maquillajes” que no cambian la reforma. Con ironía filosa, el diputado llamó al pacto una “vergüenza”, acusando al PPD de lanzarse sin decoro a los brazos de Quiroz. No contento con eso, se dio el gusto de citar al cantautor argentino León Gieco: “Si un traidor puede más que unos cuantos, que esos cuantos no lo olviden fácilmente”, dijo aludiendo al senador Celis.
- Celis, en el ojo del huracán, intentó vender su pacto como un triunfo del pragmatismo sobre la ideología, argumentando que “le quebraron la mano” al Gobierno al reducir la invariabilidad de 25 años a un sistema escalonado de 10, 15 y 20 años, sacando pecho por una sobretasa corporativa de 1,5 puntos que, según sus cálculos, recaudaría hasta 2.000 millones de dólares adicionales.
El relato de Celis, sin embargo, presentaba una inconsistencia política grave: siendo vicepresidente del PPD, negoció el futuro del partido a espaldas de su presidente. En el partido, en tanto, sostienen que la mayor contradicción es jurídica. Ante la pregunta de si el cambio de plazos –de 25 a 20, 15 y 10 años– soluciona la inconstitucionalidad de la norma, Celis admitió con asombrosa ligereza que desconoce la razón jurídica exacta para ir al TC.
- Para cerrar el círculo de la incoherencia, el mismo diputado adelantó que él y sus colegas firmantes no apoyarán ningún requerimiento sobre la invariabilidad para mantener la “consistencia” con el ministro Quiroz. Con esto, no solo le quitó el piso a su propio partido, sino que consolidó –hasta ayer– al PPD como un colectivo ambidiestro: con una bancada de diputados que rechaza la reforma y otro de senadores que actúa como aliado de Quiroz.
La tarde del viernes, finalmente, quedó en evidencia las inconsistencia de toda una semana. Los senadores Pedro Araya y Loreto Carvajal, junto a Celis, confirmaron a través de un comunicado que el Ejecutivo había pasado “por encima del acuerdo que habíamos cerrado y traicionó la buena fe con la que nos sentamos a negociar”. Fue el último ajuste de una voltereta difícil de olvidar.
Vallejo vuelve a escena con libreto desafiante
Cuarenta y ocho horas bastaron para que la izquierda exhibiera su guion. El miércoles, Camila Vallejo reapareció tras meses de silencio deliberado y lanzó su crítica más dura desde que dejó La Moneda: acusó al Gobierno de gobernar con la lógica de “la ultraderecha de Milei y Donald Trump”, cuestionó el fin de las vocerías institucionales y calificó la megarreforma de Kast como “otra forma de castigo” a las familias trabajadoras.
- El jueves, Gabriel Boric se paró junto a su sucesor en el Bicentenario de la Presidencia y esquivó toda contingencia, cerrando con una frase de manual estadista:“hemos sido rivales en ideas (…) pero nos une Chile”. No es contradicción. Es división del trabajo, se comenta en la interna de la oposición.
- La Moneda respondió rápido—el subsecretario Lagos replicó que gobernar también es transparentar cómo se recibió el país— y la derecha remató apuntando a la propia gestión de Vallejo como vocera.
El contexto no es casual: horas antes, el ministro Alvarado había desafiado a la oposición a mostrar “algún valiente que piense en el país”, y Vallejo le devolvió el guante intacto.
El dato que ordena todo: cercanos a Boric reconocen que ella se mantuvo fuera de escena para no convertirse en “enemigo visible” funcional al nuevo Gobierno. Rompió ese silencio exactamente 24 horas antes de que Boric volviera a pisar La Moneda por primera vez desde el cambio de mando, en una jornada donde él ensayó, sin decirlo, el temple de quien especula con un regreso en cuatro años.
El resultado: el PC, vía Vallejo, retiene la bandera combativa, justo cuando el PS se desangraba por la megarreforma; el FA, vía Boric, construye fachada de estadista disponible para todo Chile. Nadie paga el costo de la incoherencia porque no la hay: es libreto, no improvisación.
Falta ver si ese reparto de roles resiste el tranco real: el despacho de la megarreforma en el Senado, con una oposición que ya no vota en bloque. Ahí no alcanza con una vocera de ataque y un expresidente de gala. Ahí se necesitan votos.
Las definiciones clave de la nueva presidenta del TC
Este lunes la ministra María Pía Silva asumirá la presidencia del TC, reemplazando a Daniela Marzi -designada por el expresidente Gabriel Boric y cercana al FA-, y permanecerá en el cargo hasta el término de su periodo, en julio de 2027.
- No se trata de un relevo cualquiera. La presidencia del TC tiene un poder decisivo: el voto dirimente cuando el pleno queda empatado, en un escenario político en el cual el Ejecutivo enfrenta algunas de sus batallas legislativas más complejas, varias de las cuales amenazan con terminar en el Tribunal Constitucional.
Como exmilitante de la DC, Silva es conocida por ser una persona de “centro”, cercana a figuras como Mario Fernández y Soledad Alvear. Sus fallos muestran que en materias de derechos sociales ha coincidido con ministras de perfil progresista como Marzi, Nancy Yáñez y Catalina Lagos. En cambio, en asuntos económicos o valóricos, sus posiciones han tendido a ser más conservadoras.
- Leyes en la mira. La oposición ya confirmó que recurrirá al TC por distintos aspectos de la megarreforma económica. A ello se suman las dudas sobre la constitucionalidad del registro de vándalos e incivilidades -por las sanciones que afectarían beneficios sociales- y los cuestionamientos al proyecto que modifica el Sistema de Admisión Escolar.
El cambio de mando, además, coincidió con la publicación de los fundamentos de la sentencia que desarmó parte del proyecto Escuelas Protegidas, fallo que varios observan como un posible anticipo de las controversias que vienen. Allí también quedó expuesto que Silva no encaja fácilmente en un eje izquierda-derecha.
- Mientras Marzi utilizó su voto dirimente para respaldar tres normas que finalmente fueron rechazadas -entre ellas, la obligación de avisar a Carabineros o la PDI para revisar mochilas cuando no estuvieran presentes los apoderados-, Silva votó por declarar constitucionales esos artículos. Sin embargo, también integró la mayoría que invalidó la prohibición de vestir prendas que hicieran apología de la violencia y rechazó eliminar la gratuidad universitaria para estudiantes condenados por delitos.
Para el constitucionalista Javier Couso es peligroso hacer análisis simplistas respecto de la ideología de los integrantes del TC. “Los jueces se distinguen por tener ideologías legales por un lado, e ideologías políticas por otro”, dijo en el programa Al Pan Pan con Mirna Schindler. “El cambio de la presidencia me parece que no va a alterar de manera significativa. Tomar el fallo de Escuelas Protegidas como una señal de que acá hay un cambio de ideología fuerte respecto del voto dirimente me parece un exceso”, señaló Couso.
Los nazis salen del closet (una vez más)
Hasta hace algunos años ser nazi era algo que se escondía, que causaba vergüenza. Sin embargo, hoy, los nazis comenzaron a salir del clóset, en medio del enrarecido clima mundial. Así sucedió en España, donde esta semana el grupo neonazi Núcleo Nacional dejó las sombras y anunció la creación de un partido político.
- En un video que publicaron en su cuenta de X, los neonazis aparecen sacándose un pasamontañas y diciendo que “nos quieren convencer de que el hombre y la mujer son iguales, o que un sudamericano o africano es igual que un europeo”y aseguran que su intención es “pelear por todas las vías posibles para que no se sustituya racialmente a nuestro pueblo en su propia tierra“.
En el mismo video terminan señalando: “por nuestro pueblo, por nuestra sangre y por nuestra tradición, venceremos”.
Todo lo anterior podría parecer un evento exótico, pero se produce en un contexto en el cual la ultraderecha alemana, representada por el partido AfD, advierte que las elecciones generales deberían adelantarse a 2027, justo en momentos en que dicho partido, considerado el heredero ideológico del nazismo (doctrina prohibida en ese país) se alza como el favorito en las encuestas, con intenciones de voto en general que varían entre 35 y 41%.
- Alicia Weidel, colíder de AfD, dijo que esperan ir a las elecciones federales anticipadas “y reclamaremos nuestro derecho a gobernar”. El ministro de Defensa alemán, el socialdemócrata Boris Pistorius, advirtió que en las próximas elecciones regionales de Sajonia-Anhalt es muy probable que gane AfD.
Si el partido de ultraderecha llega al poder, es probable que exista por primera vez un gobierno regional de ultraderecha en Alemania, por lo cual señaló que “estamos analizando muy detenidamente la cuestión de a quién podemos conceder acceso a información clasificada. Estamos obligados a hacerlo porque se trata de la seguridad de nuestro país”.
Trump, Infantino y el teléfono que también revisa el VAR
El hecho de la semana mundialera fue el llamado de Donald Trump al Presidente de la FIFA, Gianni Infantino, relativo a la tarjeta roja al mejor jugador de su país, que lo dejaba fuera del partido con Bélgica. El caso puso nuevamente al mandatario norteamericano en la órbita de influencia, tensionando una vez más los límites de la política y el fútbol.
- A los analistas internacionales no fue algo que llamó particularmente la atención. Saben que Trump descubrió hace tiempo que gobernar consiste en saber a quién llamar.Si una empresa no coopera, se llama al dueño; si un país aliado vacila, se llama a su presidente; y si el delantero de Estados Unidos queda suspendido en pleno Mundial, se llama a Infantino. Y eso fue lo que hizo el mandatario tras la expulsión de Folarin Balogun ante Bosnia y Herzegovina por una entrada que el árbitro, auxiliado por el VAR, consideró merecedora de tarjeta roja.
En una muy difundida conferencia de prensa en el Salón Oval, Trump confirmó que pidió al presidente de la FIFA revisar el caso, aunque aseguró que aquello no debía confundirse con presión. Fue, según comentó, solamente una conversación entre amigos.
La FIFA reaccionó e invocó el artículo 27 de su Código Disciplinario y suspendió el castigo de un partido que debía cumplir Balogun. Fue así como el delantero quedó habilitado para enfrentar a Bélgica, sometido a un año de prueba y al pago de una multa de US$ 40.000.
- La resolución fue presentada como una decisión autónoma del comité disciplinario, aunque su fundamentación completa no fue difundida. La llamada presidencial, desde luego, no apareció entre los antecedentes jurídicos: los teléfonos todavía no han sido incorporados oficialmente al sistema de asistencia arbitral.
La operación, sin embargo, tuvo un inconveniente menor: el fútbol. Finalmente, Balogun jugó contra Bélgica, pero Estados Unidos perdió 4-1 y quedó eliminado. Ni la amistad con Infantino, ni el artículo 27, ni la diplomacia telefónica pudieron impedir que el balón circulara sin autorización de la Casa Blanca. Fue una derrota especialmente ingrata para el método Trump: había conseguido modificar las condiciones del partido, pero no el resultado.
- La discusión en medios internacionales ya no es solamente si la FIFA favoreció a un jugador, sino cuánto queda de la frontera entre el poder político y una organización deportiva que proclama su neutralidad mientras su presidente cultiva una relación privilegiada con Donald Trump.
Si tienen algún comentario, duda o información que quieran compartir, pueden escribirnos a maspolitica@elmostrador.cl.