El proceso de integración regional que se abre con la desmutualización de la Bolsa de Santiago
No fue una resolución fácil. Hubo varias sesiones de directorio para tomar la decisión. El lunes, la Bolsa de Comercio de Santiago (BCS) anunció la creación de un Comité de Desarrollo Estratégico, conformado por el presidente de la plaza, Juan Andrés Camus, y los directores Nicholas Davis y Juan Eduardo Correa, encargado de buscar nuevas alternativas de expansión para la BCS a partir de un proceso de desmutualización.
La terea no es menor. En el comunicado, la Bolsa plantea que se estudiará “la conveniencia de avanzar en un proceso de desmutualización de esta bolsa de valores a partir de la integración vertical y/o horizontal de la actividad bursátil, ya sea con instituciones de depósito nacionales o bien operadores extranjeros”, propuesta que si bien fue aprobada por unanimidad, fue ampliamente debatida y no fue fácil lograr el apoyo transversal que alcanzó.
De hecho, uno de los temas debatidos fue el frente político respecto de si las autoridades estarían dispuestas a apoyarlos en un proceso de crecimiento, la posición de los accionistas pasivos, pero también el efecto que una integración podría tener sobre la Bolsa Electrónica y la probabilidad de que las autoridades incrementen la regulación debido a un avance en el peso de la BCS tras una eventual expansión vertical u horizontal.
Los modelos
A partir de la década del 2000, a nivel mundial se han producido una serie de procesos de crecimiento de las plazas bursátiles en busca de una mayor liquidez -aunque el primer caso se dio con la bolsa de futuros de Suecia que se desmutualizó en 1987. En este contexto, muchas plazas han optado por desmutualizar su propiedad, lo que implica eliminar el requisito de ser accionista para ser intermediario de valores, buscando que el fin de la plaza sea el lucro y con ello poner un incentivo al crecimiento.
Este último punto es el que ha llevado a las principales bolsas del mundo a un proceso de integración, aunque en este sentido existen dos alternativas.
Un primer modelo, de integración vertical, consiste en que una parte importante de los ingresos proviene de los servicios de liquidación y compensación. Un ejemplo es Deutsche Börse Group donde más del 37% de sus ingresos proviene de los servicios de liquidación y compensación, o la Bolsas y Mercados Españoles (BME) con más de un 23%.
El segundo modelo es de bolsas que tienen sus ingresos diversificados. Ejemplos de esto son Euronext NV, London Stock Exchange (LSX) y Toronto Stock Exchange, que no proveen servicios de compensación sino que los contratan a terceros. Las razones de esta especialización se deben principalmente al modelo de integración que han seguido las bolsas. Es decir, la integración de una misma línea de negocios entre naciones. Con este modelo, Euronext genero una plataforma paneuropea de negociación de acciones, al fusionar las bolsas de París, Amsterdam, Bruselas y Lisboa en un solo mercado.
En Chile
La Bolsa informó que los modelos a estudiar serán los casos de Brasil, España, Colombia, México y Toronto, para “a partir de dicha experiencia plantear un cronograma de trabajo que recoja las mejores prácticas y las experiencias ya conocidas que beneficiaron a dichos mercados e instituciones como resultado de sus respectivos procesos de desmutualización”.
En Chile, ya en 2005 el MKII realizó una reforma legal con el fin de dar la opción a las bolsas de valores de contar con corredores no accionistas. De esta manera, se elimina el requisito de ser accionista de la bolsa para poder transar en ella en calidad de corredor.
Varios actores del mercado explican que en general las bolsas desmutualizadas tienen características que ya la plaza santiaguina posee: tener acciones emitidas, que estén listadas en una bolsa (lo están en la misma BCS), que persigan fines de lucro; y la resolución de los conflictos de interés que lo hace una entidad jurídicamente separada y con autonomía patrimonial, punto que en Chile no se cumple.
Una desmutualización tendría que ser aprobada por la junta de accionistas, lo que implicaría a su vez un cambio en los estatutos debe tener el visto bueno de la SVS. Con todo, fuentes de la bolsa explican que se está apuntando hacia una plataforma con un foco Pacífico, una suerte de gran bolsa que incluya a México, Colombia, Perú y Chile.
En este escenario, el proceso de integración regional ya empezó a darse a partir de la creación del MILA. En 2013, la Bolsa Mexicana de Valores ingresó a la propiedad de la Bolsa de Valores de Lima tras adquirir casi el 10% de ésta. Ese mismo año, mediante un aumento de capital por US$4 millones, ambas plazas compraron un 20% de la Bolsa de Productos de Chile.
En este contexto, el Bovespa anuncio que está interesado en adquirir al menos entre 10% y 15% de la propiedad de las bolsas de Chile, Perú y Colombia, hecho que viene a poner énfasis en la integración regional. Un eventual ingreso de la bolsa brasileña a la BCS podría costar al menos $17.500 millones.
Fuente: Pulso