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Jorge Inzunza (PPD): “En la resistencia a la autocrítica de la izquierda hay debilidad y frivolidad”
En su más reciente libro “El dieciocho Brumario de Gabriel Boric”, el exministro y exdiputado examina la responsabilidad de la izquierda en la victoria del Rechazo en el plebiscito constitucional de 2022 y del ultraderechista José Antonio Kast en 2025.
Jorge Insunza, exvicepresidente del Partido por la Democracia (PPD), pidió a la izquierda una autocrítica tras la victoria del Rechazo en el plebiscito constitucional de 2022 y del ultraderechista José Antonio Kast en 2025, informó este sábado el diario La Tercera.
El también exministro y exdiputado analiza el tema en su más reciente libro, “El dieciocho Brumario de Gabriel Boric” (Ariadana Ediciones), que lleva como subtítulo “Las derrotas que no se comprenden se repiten como destino”.
“Lo que veo, y es muy natural como reacción humana, es una resistencia emocional y política a hacer una autocrítica, un examen incisivo, profundo, y con el necesario desgarro, de dónde estuvieron los errores, las falencias, los vacíos que terminaron con este resultado. Soy de los que no dejan de tener una íntima indignación con que al final le entregamos el gobierno a Kast, al más pinochetista de la derecha. Pero esto no es solo una revisión del gobierno Boric, también es un análisis de qué pasó en la Convención Constitucional y lo que en el Socialismo Democrático no fuimos capaces de hacer para evitar este resultado”, expresó.
Además trajo a colación el tema de la renovación socialista, que a fines de los 80 desembocó en una alianza con la Democracia Cristiana (DC) para gobernar en la Concertación (1990-2010).
“Prevalece esa resistencia a la autocrítica y en eso hay debilidad y frivolidad. El proceso de la renovación socialista -tenemos que mirarlo como equivalencia del momento presente- tuvo momentos de quiebre, desgarro y de disputas, duras, severas. Pero fue eso lo que hizo que fructificara una mirada estratégica de largo plazo que permitió una convergencia entre la izquierda y la DC para conformar una mayoría social y ser gobierno”, aseguró.
Incomprensión
Así juicio, existe “un problema de comprensión del carácter estructural de la crisis que vive Chile; hay una severa incomprensión del poder real y tenemos una agenda que ha ido quedando en la obsolescencia”.
“Es evidente que el Estado hoy día no tiene credibilidad frente a la gente como alternativa de solución para sus problemas en el campo económico, en el bienestar social y en seguridad. Eso conecta con la contingencia, porque no ha quedado en evidencia en el debate de la megarreforma del gobierno cuál es la alternativa de la oposición…”, afirmó.
“Tenemos una crítica, que creo que está fundada. Pero no nos hemos transformado en una alternativa que sea creíble para la gente. Yo visualizo que el gobierno de Kast no quiere dialogar, quiere imponer, aunque sea por un voto y, en eso, se parece más a la Convención que a otra cosa, y lo veo cómodo prefiriendo que su oposición sea el PC y el Frente Amplio, porque a través de la polarización pueden tener más espacio de aglutinar. Pero romper esa lógica es una responsabilidad sobre todo nuestra, del mundo del Socialismo Democrático”.
Falla teórica
En ese sentido, reivindicó que su libro plantea que la derrota no fue sólo por mala gestión.
“Hay una falla teórica. Al reivindicar las teorías de (el filósofo argentino Ernesto) Laclau y (la politólogo belga Chantal) Mouffe en el FA (Frente Amplio) no son capaces de gobernar con eficacia, de producir transformaciones estructurales, acumulan frustración y terminan desplazando hacia una derecha más radical a importantes sectores de la sociedad.
Además planteó que la derrota en el plebiscito constitucional en su momento se veía venir.
“Ocurrió muy en los primeros días del gobierno Boric. En enero del 2022 el Apruebo estaba en el 56% y el Rechazo en el 32%. Cuando se imponen a rajatabla las normas sobre el sistema judicial, pasa lo de Temucuicui, la frustración por el cuarto retiro y la crisis de seguridad, esa curva se quebró los primeros días de abril, y ahí no hubo capacidad de reacción. Luego, la propia derrota en el plebiscito de septiembre se leyó superficialmente como una especie de derrota táctica, sin atreverse a mirar qué falla más estructural la determinó”.
Y agregó que en el caso de la victoria de Kast hubo una derrota estratégica, no sólo electoral.
“Es estratégica, porque hay importantes segmentos de los sectores populares y de la clase media que se alejaron de nosotros. Cuando una fuerza progresista de izquierda tiene esa ruptura con los sectores que está llamado a representar no puede sino entenderse como una falla estratégica”, aseguró.
También rechazó que haya habido un cambio de rumbo con el ingreso del Socialismo Democrático tras el plebiscito.
“No fue así. Una cosa es la incorporación de algunos ministros y otra es la redefinición del gobierno. El papel de Carolina Tohá fue de contención, pero todavía en ausencia de una concepción compartida. Eso se expresó en las primarias del año pasado, en la campaña del Frente Amplio con esta imagen de la mesa del poder”, afirmó.
“La agenda de seguridad fue una agenda de entendimiento entre el gobierno y la oposición, con el liderazgo de Carolina Tohá muy resistido desde el Frente Amplio y del PC, y en el caso de la reforma previsional, cosa que analizo en el libro, es más bien puro retroceso. Fue el acomodo de una reforma para fortalecer la PGU, pero con la renuncia completa a cualquier transformación estructural del sistema de pensiones”, expresó.
En cuanto al rol jugó que el Socialismo Democrático en todo este proceso, lo describió como “una lúcida impotencia de no ser capaces de cambiar el rumbo y, por lo tanto, también de impedir la derrota”.
Finalmente, respecto al futuro, indicó que “la historia siempre te da oportunidades, pero es necesaria una segunda renovación de la comprensión de la democracia y sus desafíos en el tiempo actual en un Estado que se ha ido volviendo obsoleto y una visión sobre el desarrollo y el crecimiento que la izquierda abandonó”.
“El momento posterior al Estallido permitía representar una alternativa de cambio y perdimos esa oportunidad. El gobierno que se pretendía más transformador que la Concertación, hizo menos reformas estructurales que ella. Nos incluyo en ese no fuimos. No es solo una responsabilidad de ellos. Pero como estaban a cargo de la conducción, tenían la mayoría de la Convención Constitucional, estaban a cargo del gobierno, tienen una responsabilidad mayor en dilapidar ese 78% y transformarlo en menos de dos años en 38%”, concluyó.