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Copa Davis: México ya asoma como el segundo escalón

Copa Davis: México ya asoma como el segundo escalón

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Andrés Alburquerque
Por : Andrés Alburquerque Periodista El Mostrador Deportes
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No fue tan fácil contra Perú como indica ese 5-0 majestuoso, pero tampoco deberían los mexicanos ser tan difíciles de vencer en la segunda estación del camino hacia el Grupo I Americano de la Copa Davis. Y es que el equipo de Nicolás Massú mostró características y cualidades necesarias para llegar lejos, al menos en los próximos años.


México se medirá contra la pandilla juvenil de Massú entre el 17 y el 19 de julio. Queda la duda de si este nuevo examen será en el Estadio Palestino o en alguna ciudad del norte del país (el desafío será en invierno, ojo). Al decir de los números, los aztecas no deberían representar un escollo ni lejanamente insalvable.

Con tenistas ubicados en el rango de los primeros 500 del mundo, los norteamericanos despacharon a Bolivia por 3-1 (el cuarto punto no se jugó), en la cancha dura del estadio Lorenzo Molina Casares, de Mérida, y en septiembre pasado perdió el ascenso al Grupo I de América al caer con Barbados como visitante por 3-2.

¿Quiénes juegan por México? Unos desconocidos, incluso más que los chilenos en el concierto mundial: Daniel Garza, 487° en el ránking ATP (su mejor registro fue en 2012, cuando llegó al 294°), además de Tigre (es su nombre y no un apodo) Hank, actualmente en el 548° (su mejor fue 461°) y Luis Patiño (750°). También han jugado en las últimas confrontaciones Santiago González (1.183°), Miguel Ángel Reyes Varela (697°), Lucas Gómez (781°), Miguel Gallardo Vallés (940°) y César Ramírez (698°).

Como punto de referencia más cercano, en abril del año pasado vencieron como locales a Perú, en Puebla, por 3-2 (victorias de Reyes Varela sobre Mauricio Echazu y Duilio Beretta, y del dobles, compuesto por el mismo Reyes Varela en compañía de Santiago González sobre Sergio Galdós y Rodrigo Sánchez).

Gallardo Vallés y González son veteranos de 33 y 32 años, mientras Garza tiene 29 y Reyes Varela, 27. Los demás son más jóvenes: Gómez (19), Patiño (21), Hank (23) y Ramírez (25).

Lo positivo, en primer término, es que Chile será local. Porque los aztecas suelen recurrir a canchas duras y en altura, factores que habrían inclinado la balanza a su favor. Pero, más importante, es que nuestro equipo se muestra sólido y confiado en alcanzar grandes metas.

Y para eso tienen un timonel especialista en cumplir sueños. Massú fue un jugador todoterreno, corajudo y de un optimismo casi místico, que lo llevó a lo más alto del mundo (ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 es equivalente a ser campeón mundial). Y lo hizo sin ser más talentoso que un montón de sus rivales. A puro ñeque, con la fe por delante y un corazón imbuido del brío que lo acompañó siempre.

Ese del “yo creo que en la vida nada es imposible weón, ni una weá”, que gritó tras ganarle a Stefan Koubek en un duelo que duró más de cinco horas y que le dio a Chile el punto decisivo sobre Austria en la Copa Davis de 2009.
Con ese espíritu, sumado al talento que mostraron Jarry, Garín, Lama y Podlipnik, el horizonte parece iluminado. Sólo basta subir escalón a escalón.

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