El ex campeón que vendió su medalla de oro para drogarse
Paulo César Lima, ex seleccionado brasileño en los Mundiales de 1970 y 1974, no sólo se desprendió del mayor galardón de su carrera, también vendió una miniatura de oro de la Copa Jules Rimet.
Fue de esos futbolistas a los que les toca jugar en el momento equivocado. Un exquisito media punta que debió subordinarse al talento insuperable de ese quinteto de números 10 con que Mario “Lobo” Zagallo pobló el ataque de Brasil en el Mundial de 1970, conformado por Jairzinho, Gerson, Tostao, Pelé y Rivelinho.
Con 21 años de edad, Paulo César Lima miró el Mundial desde la banca de suplentes. En Alemania 1974 sí fue titular, al no estar ya en el equipo Pelé, Gerson y Tostao. Pero los vientos favorables ahora soplaban en Europa y Brasil debió conformarse con un deslucido cuarto lugar al ser superado inobjetablemente en las instancias finales por Holanda y Polonia.
Aun así, el moreno volante creador tuvo una carrera destacada, digna de su capacidad. Entre otros clubes destacados, en su país jugó por Botafogo, Flamengo, Fluminense y Gremio, donde se retiró en 1983. Afuera resaltó su paso por el Olimpique de Marsella.
Pero todo ese fulgor no logró salvarlo del flagelo de la droga. En una entrevista para el canal Globo News confesó su adicción por largos años, de la que pudo escapar solamente hace quince. En su peor momento vendió su medalla de oro del título mundial y una réplica, también dorada, de la Copa Jules Rimet.
«Necesitaba la droga. Pierdes la noción total de lo que estás haciendo. No tienes equilibrio», dijo Paulo César en la nota periodística, de la cual el canal solo adelantó un extracto.
Afortunadamente, el ex seleccionado afirmó que ya no es adicto, y que ni siquiera bebe alcohol. En el programa alentó a quienes no se han drogado a que no lo hagan, porque «es mortal».
Aunque logró salir adelante, ello no fue gratuito. Durante su peor etapa atrapado por las drogas perdió tres departamentos para poder costear su adicción.