La leyenda alba mirada desde el tablón
Cuando nos acercamos al Día Internacional del Libro, destacamos “Relatos Populares”, un texto que compila relatos de fanáticos colocolinos a través de los cuales puede entreverse la pasión que provoca el club más triunfador y masivo del fútbol chileno.
Si hay un equipo chileno sobre el cual se ha escrito de lo humano y de lo divino, ese es Colo Colo.
Casi desde sus inicios mismos, el conjunto popular ha motivado a investigadores a relatar su rica historia, ya sea en registros enciclopédicos o centrando su mira en hitos particularmente valiosos.
Pero sólo en los últimos años han comenzado a aparecer publicaciones donde los protagonistas son sus hinchas, que así logran saltar las rejas e inmiscuirse directamente en la historia del club popular.
Coincidiendo con este mes de celebración de los 90 años albos, la Editorial Trayecto Comunicaciones publicó el libro “Relatos Populares”, que compila los cuentos ganadores de un concurso lanzado en enero de este año y en el que participaron más de 150 fanáticos.
La idea era reunir en un solo libro las mejores historias de hinchas colocolinos, para enriquecer, ahora desde la óptica de la pasión y la incondicionalidad, la historia del club popular.
El jurado que zanjó a los ganadores estuvo compuesto por los ex jugadores Leonardo Véliz, Marcelo Espina, Sebastián González y Luis Mena, y los periodistas Alfredo Martínez y Luis Marambio.
En el libro –prologado por Gabriel “Coca” Mendoza- aparecen los tres textos vencedores y otros 18 que obtuvieron menciones honrosas, además de seis historias escritas por los propios editores.
“Estos relatos muestran la pasión del hincha de Colo Colo contada en primera persona. Nos muestran los sentimientos de los fanáticos y de lo que son capaces de hacer con tal de seguir al equipo a todos lados, y sobre todo, nos enseña lo que realmente significa el club para ellos, dejando en claro que Colo Colo es mucho más que un equipo de fútbol”, dijo durante el lanzamiento del libro uno de los gestores del proyecto, Felipe Briones, a quien acompañaron Andrés González e Ignacio Morgan.
El jurado Alfredo Martínez recordó que “Marcelo Bielsa dijo que lo único insustituible en el fútbol son los hinchas, y este libro es un resumen perfecto de ese ideal: del amor irrestricto y puro que tiene el colocolino por su camiseta”.
Para el “Pollo” Véliz “estos relatos hacen percibir un vínculo inequívoco entre el mundo del fútbol y la cultura, un feliz puente entre la cancha y la literatura”.
El valor del fanático como depositario de una memoria colectiva lo rescata el “Cabezón” Espina cuando juzga que “hay cuentos que te llevan a momentos que quizás no los tienes registrados. Por eso y para eso existe el hincha”.
“Chamagol” González disfrutó los relatos porque “hay varios cuentos que parecía que los estaba contando yo. Gran iniciativa para celebrar los 90 años de nuestro querido club”.
CINCO EXTRACTOS SIGNIFICATIVOS
“El gran Toqui tomó el trofeo y lo pasó a sus guerreros y sus palabras hicieron eco en los corazones, “acá está el premio, acá está el resultado del trabajo, de la disciplina, de la táctica y del valor de todos ustedes, acá está mis guerreros, esto es para ustedes y para todo su pueblo, acá está el Sol, porque ahora sí, se mira y se toca”.
“Tanto era la locura, que una vez me creí el Diablo Etcheverri, agarré una pelota de básquetbol en la convivencia final de mi colegio, le pegué llenita con el empeine y despedacé la puerta de vidrio de la entrada, obligándome a retirarme del recinto y a decirle adiós a los completos y a mis compañeras, que ese día estaban más lindas que nunca”.
“Los momentos más difíciles y oscuros de nuestra familia y mío, fue cuando el año 1973 se llevaron detenido a mi padre, desde la casa aproximadamente a la una veinticinco de la mañana. Recuerdo que los uniformados le preguntaron a mi padre, qué actividades tenía y él les respondió textualmente: “soy católico, soy sastre, soy socialista y soy colocolino… y mis armas son, una huincha, una tijera y mis telas, con una convicción y seguridad tremenda, ahí quedamos junto a mi madre y hermanas, con todo el miedo del momento y totalmente paralizados. Cuando el que mandaba la patrulla decide llevárselo detenido, sin dar explicaciones”.
“Primero la visita, un desfile de apellidos desconocidos que se acompañan de un improperio que traté de ocultar tapándole los oídos a mi pequeño. Luego la del local, nuestros once guerreros son nombrados al compás de un aplauso ensordecedor. Rambo Ramirez, Coca Mendoza, Miguel Riffo, Luis Mena, Murci Rojas en defensa. Marcelo Espina y Arturo Vidal en medio campo, para dejar a Francisco Valdés en la salida. En delantera, Marcelo Pablo Barticiotto, Carlos Caszely y David, el eterno David”.
“Tiempo después, cuando en Chile se hicieron conocidos en la televisión los “Harlem GlobeTrotters”, mi abuelo decía que ese Colo-Colo jugaba así, ellos eran un espectáculo en una época donde no había nada parecido, tenían una mística especial”.