Las lecciones que dejó un partido memorable
La final del US Open fue un compendio de tenis de primer nivel, una especie de clínica a estadio lleno y con un premio millonario para quien levantara los brazos con el trofeo en las manos.
¿Ganó Djokovic o perdió Federer? La pregunta, que parece estúpida, nada tiene de payasada, porque Novak Djokovic, el majestuoso número 1 del mundo que hoy batió el record de puntaje en lo más alto del ranking de la ATP, ganó el US Open sin cumplir ni su mejor torneo ni su mejor final de los últimos meses.
Como fanáticos incondicionales del serbio y del suizo se cuentan por millones, habrá que convenir en que la respuesta a la pregunta inicial tiene muchas respuestas posibles y que basta con ver el marcador para saber que sí, que ambos están en lo correcto: Nole ganó, una vez más, una final de Grand Slam a Roger Federer, quien -obviamente- perdió. De Perogrullo.
Ambas cosas son ciertas, pero, ¿qué influyó más? O, dicho de otra manera, ¿cuáles fueron los factores determinantes para el triunfo de Djokovic?
En primer lugar, las opciones que dejó escapar Federer. Para ganar un Grand Slam es necesario no cometer demasiados errores, porque en la vereda de enfrente se presume que hay un tenista con tanta o mayor capacidad. Y si el suizo no puede pretender ganar una final capitalizando solamente cuatro de las 23 opciones de quiebre de que dispuso.
En el tercer set tuvo en su mano romperle el servicio al serbio y quién sabe si todo hubiese cambiado con dos sets a uno para el de Basilea. Pero esas 19 ocasiones que desaprovechó fueron excesivas. Es más, de esos 19 break points desperdiciados a lo largo del partido, Federer tuvo nueve en los segundos saques de su rival. Los perdió todos.
Él mismo lo reconoció tras la derrota: “He podido hacerlo mejor. Perdí el partido por la cantidad de errores que cometí. Tenía el plan en la cabeza sobre cómo debía actuar en la pista, pero la ejecución me ha fallado. Tuve mis oportunidades y, por ejemplo, nunca debí llegar a ponerme 5-2 abajo en ese cuarto set”, dijo el suizo.
Otro factor importante, sobre todo tratándose de jugadores con seis años de diferencia, fue que Federer salió extrañamente apagado en el primer set. Mal al saque, con un porcentaje muy bajo de primeros servicios, muy errático con todos sus tiros y sin esa agresividad que lo había distinguido estas dos semanas.
Recién apareció en el segundo set, lo que a esas alturas auguraba que al menos tendría que jugar cuatro sets. A los 34 años, eso pesa física y mentalmente.
Tercero, nunca jugó bien los puntos importantes. “Nole”, en instancias clave, dejó que Federer se equivocara (cometió 54 errores no forzados). Le insistió una y otra vez sobre el revés y, en cuanto podía, le metía un derechazo al drive que obligaba al suizo a dejar un gran espacio cuando se desplazaba a contestar.
Djokovic elevó su nivel de juego en esos instantes, mientras Federer decaía. Más incluso: se le vio nervioso y poco agresivo. Como que en lugar de ensayar algún revés paralelo que le entregó buenos frutos, prefirió el revés cruzado. Y muchos se fueron largos sin ser provocados. Y Nole, como espectador privilegiado. Tanto así, que “apenas” marcó 35 winners (contra 56 del suizo).
Además, no estuvo tan bien como se esperaba en la red. En los partidos previos su porcentaje anduvo cerca del 80 por ciento de puntos ganados con las voleas, y ayer sólo se empinó al 66 por ciento.
Lo que tuvo Djokovic fue que contrarrestó la agresividad de Federer con un ritmo de juego endemoniado y con un revés profundo y potente que causó estragos. Además, fue más seguro en los intercambios largos (la mayoría se decantó en su favor). Curiosamente, el suizo se “atarantó”, perdió la paciencia, que es una de sus mayores virtudes, y mandó fuera de la pista demasiadas pelotas.
Otro factor determinante fue la condición física. A medida que se prolongaba el partido, siempre dio la impresión de que el serbio estaba más entero. Y que en caso de un quinto set, la situación se vería acentuada.
Con el triunfo, el serbio alcanzó una cifra histórica en el ranking de la ATP: llegó a 16.145 puntos. Nadie antes había alcanzado cifra semejante (ostentaba el record… Roger Federer, quien en 2006 totalizó 15.495 puntos).
Eso gracias a la final de ayer. Otra vez sobre Federer, otra vez en una final de un “Grande”. Como el año pasado, cuando le ganó en la final de Wimbledon, y como lo hizo esta temporada, de nuevo en Wimbledon y ahora en este US Open.
“Para mí que el triunfo haya sido ante Federer realza más mi victoria. Él es uno de los grandes de la historia. Y es tremendo que a los 34 años siga mejorando”, se deshacía en elogios el jugador serbio ante el suizo.
En la cancha se dieron con todo, pero fuera de ella el respeto es mutuo.
El domingo por la noche, el cemento de Flushing Meadows semejaba un campo minado, en el que un paso en falso costaría el partido. Y Federer pisó primero el detonador.
El número 1 del mundo no tuvo ni su mejor torneo ni su mejor partido, pero su precisión en momentos clave lo hicieron campeón en esta final que perdió quien mejor jugó. Y es que Federer siempre es, incluso en la derrota, mucho Federer para cualquiera.